#SanarAMéxico. Por una #NuevaRepúbica.
La jefa del Poder Ejecutivo rindió —por segunda ocasión— su informe de labores. La presentación de Claudia Sheinbaum fue, según algunos analistas, “sobrio”, “conservador”, “bien cuidado”. No contó con grandes estructuras políticas, pero buscó posicionar tres mensajes: 1) Destacar las acciones de su gobierno y aquello que considera “logros”; 2) Subrayar la defensa de la soberanía, especialmente en el contexto de la compleja relación con Estados Unidos; 3) Llamar a la unidad oficialista de su partido, de cara a las tensiones internas que hoy se viven y principalmente, frente al proceso electoral que habrá en 2027.
La Presidenta evitó tratar temas espinosos como el de los desaparecidos, en cambio, prefirió celebrar la caída en el número de homicidios. En su omisión, sin quererlo, subrayó una de las principales preocupaciones sobre su política de seguridad y combate a la violencia. ¿Porqué disminuyen los homicidios, pero crecen las desapariciones? Desaparecer a los desaparecidos sólo proyecta la magnitud del problema que se vive en amplias regiones del país, refuerza la presencia dramática de miles de padres y madres buscadoras, remarca el dolor que significan esas fotografías de jóvenes —hombres y mujeres— que aparecen por cientos en plazas del país. Mala idea de la primera mujer que ocupa ese cargo.
No fue el único tema que la Presidenta evitó comentar. Nada dijo sobre los señalamientos de corrupción contra diez políticos sinaloenses, hechos por un gran jurado estadunidense. Nada dijo sobre Hernández Requena (el exsecretario de Seguridad Pública en Tabasco) y La Barredora, cuestión que dejó al descubierto las razones por las que estuvo incendiada durante tanto tiempo esa entidad junto con Chiapas. Nada mencionó sobre el “huachicol fiscal” y el proceso en el que ya se ha mencionado al exsecretario de Marina con AMLO, José Rafael Ojeda Durán, un asunto que ha significado un golpe al erario por más de 600 mil millones de pesos. No obstante, las ausencias de personajes que antes si estuvieron en primera fila dieron cuenta de la situación que se vive al interior del grupo en el poder. En lugar de Rocha Moya, ahora estuvo la gobernadora interina Graciela Domínguez. Tampoco estuvieron Adán Augusto ni Andy López Beltrán. Ausencias en el discurso, pero también ausencias entre los invitados.
Sirvan los mensajes que la mandataria buscó posicionar para que opositores, sociedad y los propios morenistas hagan algunas reflexiones:
1) Logros. Que la Presidenta haya vaciado una amplísima lista de cifras, autoelogios, verdades a medias e, incluso, mentiras absolutas, merecía respuestas contundentes por parte de quienes pretenden contrastar con este gobierno. A manera de ejemplo, decir que, gracias a la construcción de la refinería Olmeca en Dos Bocas, se logró “enfrentar el aumento internacional y evitar el desabasto de combustibles” es una falsedad. El precio de la gasolina se ha subsidiado por decisión gubernamental. Nada ha tenido que ver en ello ese elefante blanco del sexenio anterior. La debilidad opositora continua. Preocupa que al día de hoy, frente al informe, no hayamos visto un análisis crítico, puntual y sonoro.
2) Soberanía. Nuevamente, se mencionó que “la soberanía no se negocia, no se entrega y no se comparte”. No obstante, no le dan a la sociedad ejemplos puntuales de ¿porqué exalta estos temas? ¿Qué es lo que está en riesgo? ¿Qué le preocupa? ¿Es porque existe una preocupación fundada de que realmente pudiera haber agresiones extranjeras? ¿Es una forma de decir, déjenme lavar la ropa sucia en casa, cuando le han quitado la visa a varios gobernadores y políticos cercanos? Sin claridad en lo que se pretende defender, parece pura demagogia.
3) Unidad. Tal vez la frase más relevante fue aquella con la que buscó subrayar la cohesión al interior de su movimiento político, sin lograrlo: “Aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”. Frase reveladora. El dicho popular recuerda que, “a explicación no pedida, acusación manifiesta”. Los morenistas se han de preguntar, ¿cómo están realmente los golpeteos al interior de la 4T?
Septiembre será un mes de altibajos políticos, de cara al 1 de octubre en lo interior (posibilidad de remover a la Presidenta y que el Congreso nombre un sustituto) y al 3 de noviembre en lo exterior (elección intermedia en EU y la presión mediática hacia México, para jalar el voto hispano). Habrá que ayudar a que el barco no se afecte por el interés de unos cuantos.
