Biblioteca Vasconcelos a sus dos décadas: El fenómeno de sus visitantes y el 'boom' del manga
A 20 años de su apertura, la Biblioteca Vasconcelos analiza sus nuevos públicos, el fenómeno del manga y el reto de ir más allá del turismo de foto.

A 20 años de abrir sus puertas, la Biblioteca Vasconcelos celebrará su aniversario con una “fiesta cultural intensiva” con charlas, talleres, presentaciones editoriales, intervenciones artísticas y conciertos durante este fin de semana.
Pero la celebración también plantea un reto: que la Vasconcelos siga siendo una biblioteca viva y no sólo uno de esos espacios espectaculares que se visitan para tomar una fotografía. La intención es que quienes llegan atraídos por su arquitectura también recorran sus pisos, se acerquen a sus colecciones y, sobre todo, encuentren un libro.

“Este momento de reflexión, de placer, donde te encuentras con un libro y contigo mismo es único”, señala su directora, Silvia Alejandre Prado, quien asumió recientemente el cargo al frente de la Biblioteca Vasconcelos.
El perfil de quienes recorren la biblioteca también ha cambiado. Cerca de 50% de sus visitantes son turistas nacionales y extranjeros, mientras que los estudiantes, familias y lectores jóvenes se apropian del espacio de otras maneras.
Un ejemplo de esto ocurre en el séptimo piso, donde la colección de cómic y manga se ha convertido en una de las más buscadas.
La directora explica que comenzó un estudio de públicos para conocer esos nuevos hábitos y entender cómo debe responder la biblioteca sin perder su vocación de fomentar la lectura.
En esa tarea, Alejandre Prado destaca el trabajo de las cerca de 200 personas que mantienen el recinto en funcionamiento de lunes a domingo. Algunos bibliotecarios están ahí desde su inauguración y participaron incluso en el acomodo de los primeros libros.

“Este aniversario es, de alguna manera, también un reconocimiento a la labor de los bibliotecarios que sostienen esta biblioteca todos los días, con una historia vinculada a su vida y con muchas historias que contar”, señaló.
Para ella, ese “capital humano” es una de las fortalezas de la Vasconcelos: ellos son quienes reciben, escuchan y orientan a los usuarios, pero también quienes pueden acompañar a alguien que todavía no sabe qué quiere leer.
En tiempos de pantallas, contenidos inmediatos y atención fragmentada, el desafío quizá sea ése: lograr que alguien que llegó por curiosidad o por una foto a la biblioteca, encuentre una razón para quedarse.