Apagan a un ídolo

Héctor Linares

Héctor Linares

Tacita de café

Tony Conigliaro cayó fulminado en el home plate del Fenway Park luego de recibir un pelotazo en el rostro. Sus compañeros imaginaron lo peor, mientras que el jonronero, todavía tendido boca abajo, sólo rezaba para suplicar no morir en el campo aquella calurosa tarde del verano de 1967.

Conigliaro era el héroe de la ciudad en la que había nacido. En el primer lanzamiento que vio pasar en la casa de los Medias Rojas, pegó un cuadrangular por arriba del Monstruo Verde.

A sus 19 años, en 1964, impuso un récord de jonrones para un novato con 24. En la siguiente campaña fue el más joven en ser líder jonronero con 32. Luego se convirtió en el de menor edad en llegar a los 100 vuelacercas en la Liga Americana.

El legendario Ted Williams admiraba a Tony Conigliaro, pero había algo que le preocupaba. Poco antes del trágico juego, le envió un mensaje, por medio de un amigo en común, de que evitara pegarse mucho al home.

Conigliaro, quien ya había recibido 19 pelotazos en su carrera, escuchó el consejo, pero decidió mantener su postura en el plato.

Se jugaba la parte baja del cuarto episodio en el juego frente a Angelinos y el pitcher era el velocista Jack Hamilton. Aquella recta que salió de su brazo se convirtió en un misil. Tony C, como también era conocido, advirtió el peligro, pero poco pudo hacer para evitar el impacto. 

El jonronero de 1.90 metros de altura salió en una camilla rumbo al hospital, ahí los médicos certificaron el milagro. Unos centímetros más arriba y el pelotazo habría sido fatal.

Conigliaro, de entoces 22 años, sufrió fractura del pómulo izquierdo, dislocación de la mandibula y un grave daño en la retina. Se perdió el resto del calendario y el ansiado Clásico de Otoño, que perdió Boston ante San Luis. La ausencia del jonronero influyó en el resultado.

 Reapareció dos años más tarde y luego, en 1970, tuvo su mejor temporada con 36 cuadrangulares y 116 carreras producidas.      

Pero la visión del ojo izquierdo cada vez era más limitada, mientras que en silencio enfrentaba terribles dolores de cabeza.

Anímicamente sufrió otro golpe al ser cambiado de equipo a California para la temporada de 1971. La decadencia se reflejaba en sus números. Decidió retirarse a los 26 años. 

Intentó regresar con Medias Rojas, cuatro años después, pero sólo alcanzó a pegar sus últimos dos jonrones y a jugar en 21 encuentros.

Tony Conigliaro trabajaba como comentarista y, a inicios de 1982, se había ganado la oportunidad de narrar los juegos de Medias Rojas, pero un derrame cerebral le impidió cumplir ese sueño.

Murió a los 45 años en 1990.

De aquel chico adorado de Boston, lo acompaña el recuerdo de una tragedia.

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