Basílica de la Sagrada Familia: una montaña que conecta con el cielo

Después de 144 años en construcción colectiva, el Papa León XIV inaugurará hoy la obra cumbre del arquitecto catalán Antoni Gaudí, que se ha convertido en el monumento de pago más visitado en España

La basílica de La Sagrada Familia, de Antoni Gaudí, inició su construcción en 1882.
La basílica de La Sagrada Familia, de Antoni Gaudí, inició su construcción en 1882.Reuters

Concebida a partir de un concepto clave, la contradicción entre la espiritualidad católica y el primitivismo, como toda la obra del arquitecto catalán Antoni Gaudí (1852-1926), la basílica de la Sagrada Familia es “la gran montaña de Barcelona”, afirma Victoria Cirlot.

El valor simbólico de los conos que integran su estructura la convierten en una construcción con verticalidad abierta, que está destinada a conectar cielo y tierra y evoca la relación entre lo terrenal y lo celestial, entre lo material y lo espiritual”, comenta la especialista en entrevista con Excélsior.

El cono es la réplica de la montaña y estamos en la cima, el monte es el altar-templo. El cono es erigido con una finalidad mágico-religiosa: comunicar el cielo y la tierra”, explica desde Barcelona (España), donde hoy se inaugurará la obra cumbre que Gaudí dejó inconclusa, pero que se ha concluido gracias a la creación colectiva.

Con una misa que además conmemora el centenario luctuoso del famosos proyectista, el Papa León XIV bendecirá el conjunto religioso y, en especial, la torre de Jesucristo, que con 172.5 metros convirtió a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo.

Después de 144 años de construcción, pues la primera piedra se colocó el 19 de marzo de 1882, según datos del poeta y crítico de arte Juan Eduardo Cirlot (1916-1973), uno de los primeros estudiosos de la obra de Gaudí y padre de la entrevistada, la Sagrada Familia es el monumento de pago más visitado de España: en 2025 fue admirada por casi 5 millones de personas.

Victoria Cirlot destaca que su padre, Eduardo Cirlot (1916-1973) fue uno de los primeros biógrafos de Antoni Gaudí.
Victoria Cirlot destaca que su padre, Eduardo Cirlot (1916-1973) fue uno de los primeros biógrafos de Antoni Gaudí.Foto: Cortesía Vaso Roto.

La estudiosa de la cultura y literatura medieval detalla que el cono que Gaudí integró al templo mencionado fue el elemento que más interesó a su padre. “Decía que no se habían utilizado nunca. Que el único ejemplo que encontró estaba en África, lo cual le resultó sorprendente.

“El hecho de que hubiera cuatro conos en la Sagrada Familia lo llevó a establecer la relación entre éstos y los de las mezquitas africanas. Se preguntaba si Gaudí conocía los conos africanos, pues ya los había empleado en el proyecto de una misión franciscana en Tánger (1892-1893), que nunca se realizó”, señala.

La filóloga destaca que, para Cirlot, el cono niega la vinculación de Gaudí con el gótico y lo traslada, más bien, a un mundo exótico, originario. “Y este es el sentido que mi padre le concede a la famosa frase de Gaudí de ‘originalidad es volver a los orígenes’, a una cultura primitiva.

Volver a los orígenes

Cirlot defendió el primitivismo de Gaudí, es decir, lo que podríamos llamar la parte instintiva, para luego revestirla con una conexión cristiana, católica”, agrega.

La editora y traductora añade que el poeta destacó en sus textos, que acaban de reunir en el libro El arte de Gaudí (Vaso Roto), el valor que el artista del espacio concedió a las texturas minuciosas y a los animales. “Tienen un lugar tan singular, como el dragón; la Casa Batlló es entera un dragón, plantea la lucha contra el monstruo”.

Dice que su padre “estaba de acuerdo en que se prosiguiera con la construcción de la Sagrada Familia, siempre y cuando no se traicionaran los elementos fundamentales de su arte. Lo que ha sido difícil, porque dejó pocos planos y ha habido que imaginar”.

Al ver por fin terminada a la basílica, que vio en construcción desde que era niña, le parece “una gran empresa de la humanidad”.

Antoni Gaudí murió a los 73 años, pocos días después de ser atropellado por un tranvía.
Antoni Gaudí murió a los 73 años, pocos días después de ser atropellado por un tranvía.Foto: Tomada de Cultura España Europa Cantabria

Visión de arquitectos

“Era un genio”, expresa Xavier Villanueva, arquitecto director en la Casa Batlló, que en 2024 recibió casi dos millones de visitantes. 

“Gaudí sabía llegar a la piel de la gente. Entrar en una de sus obras nunca te dejará indiferente”, asegura.

En la construcción de la Sagrada Familia participaron arquitectos y artistas de diversos países, entre ellos México. El artista visual Pablo Fierro trabajó más de un año en su reconstrucción y lo contrataron, señala en entrevista, gracias a la maestría en Arquitectura Paramétrica que estudió en la Universidad Politécnica de Cataluña.

“Te enseñan cómo se sacaba la geometría antes. Sus herramientas eran una cuerda que estiraban y juntaban y se hacía la forma natural de la curva. Fue impresionante descubrir cómo Gaudí, con técnicas antiguas, construía sus cúpulas y el tema estructural.

“La maestría fue en cosas computacionales y tecnología, sistemas paramétricos que, al final del día, se basan en esas técnicas de Gaudí. Es decir, el diseño computacional se basa en las técnicas que Gaudí desarrolló desde hace más de un siglo. Hoy todo eso lo modelamos con algoritmos, pero lo que hay detrás viene desde allá. La tecnología actual se basa en lo de antes”, indica.

Por esta razón, considera que la propuesta arquitectónica de la Sagrada Familia es totalmente vigente.

Modelamos lo que tenía Gaudí en sus planos, que era poco, y se espejeaban esas partes. Era subjetivo, pero nos basábamos en los principios del arquitecto. Éramos siete en el equipo, hace cuatro años. Me tocó participar sólo en el claustro y una capilla. Teníamos 85% de esos planos. Pero fue fácil interpretar, porque es muy simétrica”, concluye.

Aclara que no la ha visto terminada, pero que le encantaría. “Es un hito, porque la gente regresaba a ver los avances. Muchos vivieron la construcción. Es algo único”.

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