Arena de Verona: un puente musical entre pasado y futuro

El director de escena italiano Stefano Poda recorre los túneles de este anfiteatro de casi 2 mil años, en el que convergen unos 500 artistas y 780 trabajadores; y habla de las óperas “Nabucco” y “Aida”

El anfiteatro fue construido en el año 30 d. C., durante la época del Imperio romano, cuatro décadas antes que el célebre Coliseo de Roma.
El anfiteatro fue construido en el año 30 d. C., durante la época del Imperio romano, cuatro décadas antes que el célebre Coliseo de Roma.Virginia Bautista

VERONA, Italia.– Con casi 2 mil años de antigüedad, la Arena de Verona, uno de los anfiteatros romanos mejor conservados del mundo, se ha convertido desde 1913 –fecha en que funciona como un escenario al aire libre para conciertos y su famoso Festival de Ópera– en un “puente musical” que permite al espectador conectar “con su propia alma”.

Vivimos una época muy trastornada, en la que no apagamos nuestros celulares ni de noche. Estamos siempre conectados, no se sabe con qué, conectados con todo menos que con el alma”, afirma el director de escena italiano Stefano Poda (1973).

Mientras camina por los laberínticos túneles subterráneos, de piedra caliza blanca y rosa, el también coreógrafo comenta que ver una ópera en la Arena “es una de las últimas oportunidades que tenemos de sentirnos parte del universo y encontrar una conexión, un rito catártico, compartiendo humanidad en una forma coral”.

Construido en el año 30 d. C., durante la época del Imperio romano, incluso cuatro décadas antes que el célebre Coliseo de Roma, este monumento, diseñado originalmente para albergar hasta 30 mil espectadores en combates de gladiadores y juegos públicos, se ha transformado en una verdadera ciudad de las artes escénicas.

Poda detalla, abriéndose paso entre actores que se visten, se maquillan o conversan, tramoyistas, peinadoras y técnicos de utilería, que, además de los centenares de personas que dan vida a las óperas en el escenario, laboran alrededor de las obras y conciertos unos 790 trabajadores.

En el interior de la Arena de Verona laboran alrededor de las obras y conciertos unos 790 trabajadores.
En el interior de la Arena de Verona laboran alrededor de las obras y conciertos unos 790 trabajadores.Virginia Bautista

El diseñador de luces narra que ha hecho dos producciones para la Arena de Verona. “La primera fue Aida, de Giuseppe Verdi, que estrenamos en 2023 para celebrar el centenario de la primera representación, que fue en 1913.

Todos dicen que la puesta en escena es moderna y yo no veo la modernidad. La intención era justamente un retorno, un regreso a lo antiguo; la idea de un teatro romano, antes griego, es un puente entre lo profundamente arcaico y lejano, hacia nuestro futuro.

“Lo que sugiero con Aida no es una interpretación dramatúrgica, es más bien un viaje de experiencia donde se derrumben las paredes divisorias entre las disciplinas”, explica el músico sobre la pieza que lleva cuatro años de representaciones.

La ópera brinda la posibilidad, como el sueño, de una libertad absoluta de transitar a través de las experiencias visuales, plásticas; pero también una forma de regresión psicológica. Hurga en el momento del misterio del ser”, destaca.

El segundo montaje es Nabucco, también de Verdi, que Poda dirige y del que diseñó el vestuario y la coreografía; y aún ofrece funciones el prócimo 20 y 28 de agosto y 9 de septiembre, a las 21:00 horas.

“Nabucco”, de Verdi, aún ofrece funciones los próximos 20 y 28 de agosto y 9 de septiembre, a las 21:00 horas.
“Nabucco”, de Verdi, aún ofrece funciones los próximos 20 y 28 de agosto y 9 de septiembre, a las 21:00 horas.Virginia Bautista

Nabucco vino en 2025. Lo hice con más conciencia, con más estrategia, con más dominio del espacio. Es una reflexión sobre nuestro tiempo. Pienso que la partitura es eterna: cada artista, cada momento histórico, tiene que brindar la posibilidad de reinterpretarlo y de redescubrirlo, de encontrarle la novedad.

No hay transposiciones a épocas pasadas o futuras. Es absolutamente atemporal. Se le quitaron los parámetros religiosos, políticos; de manera que el público pueda ser espectador de sí mismo. Se le ofrece un instrumento óptico a través del cual pueda descubrir los secretos de su alma, de su propia historia, y verse reflejado, nada más”, agrega.

Poda añade que Nabucco reúne a 500 personas sobre el escenario, entre actores, bailarines y cantantes. “Y son más de 4 mil 500 vestuarios que se realizaron a lo largo de dos años de trabajo, con todas las certificaciones de los colores, de los tejidos naturales, con respecto a la nueva sensibilidad de conservación.

Y la escenografía es una especie de instalación de arte contemporáneo que no invade, que no se sobrepone al anfiteatro, lo deja desnudo y conversa con él de una forma dialética y plástica”, indica.

El creador reconoce que la Arena de Verona le ha regalado algo vital: un público variado, que no es musical. “Aquí transitan más de 10 mil personas cada día. Entonces, se trata de captar a ese espectador casual, de seducirlo, de invitarlo a volver. Ese es el desafío que nos hemos puesto”.

Concluye que lo que inspira sus propuestas es “la complejidad del ser humano, sus distintas pulsiones entre racionalidad y espiritualidad”.