Concurso Nacional de Violín Roberto Bravo Garzón impulsa talento joven
La competencia surge como una iniciativa ciudadana para impulsar el talento joven del país y recuperar la tradición violinística local.

El Concurso Nacional de Violín Roberto Bravo Garzón confirmó la realización de su semifinal y final presencial en Xalapa, tras una etapa virtual que reunió a 29 participantes de Aguascalientes, Ciudad de México, Chiapas, Durango, Guanajuato, Nuevo León, Puebla, Yucatán y otras entidades.
De ellos, 16 violinistas avanzaron a la fase presencial, que se llevará a cabo el 19 y 20 de septiembre en el Instituto Superior de Música y en la Sala Tlaqná, con acceso gratuito.
La competencia, financiada por el maestro Ángel Ruiz Campos —violinista jubilado de la Sinfónica de Xalapa—, surge como una iniciativa ciudadana para impulsar el talento joven del país y recuperar la tradición violinística local.
“Me parece un esfuerzo ciudadano… un ejemplo modesto de todo lo que podemos hacer”, señaló uno de los organizadores.
Ruiz Campos, de más de 80 años, decidió nombrar el concurso en honor al exrector Roberto Bravo Garzón, a quien atribuye la transición histórica que permitió que la Sinfónica de Xalapa pasara de asociación civil a formar parte de la Universidad Veracruzana. “Cuando Roberto Bravo Garzón entra de rector… la Sinfónica… pasa a pertenecer a la Universidad Veracruzana”, recordó su hija, Citlalli Bravo.
El concurso busca legitimarse a nivel nacional mediante un repertorio exigente.
La primera etapa consistió en un capricho de Paganini y una obra de Johann Sebastian Bach. En la semifinal todos interpretarán el mismo programa: el Concierto para violín No. 5 de Mozart y el primer movimiento de la Primera Sonata de Julián Carrillo, pieza que además otorgará una distinción especial a la mejor interpretación.
“Va a ser una etapa bastante interesante de escuchar la obra 16 veces y poder decir cuál fue la mejor”, explicó Félix Alanís, integrante de la Orquesta Sinfónica de Xalapa y quien es integrante del jurado y quien agregó que tocará evaluar afinación, ritmo, tempo, sonido y fidelidad a la escritura del compositor.
Los nombres de los jueces se mantienen en reserva hasta el día del concurso por solicitud expresa de los organizadores: “Nos pidieron que fuera resguardo… pero sí, son nacionales y locales y de altísimo nivel”.
Para la final, los concursantes podrán elegir libremente un concierto de gran dificultad dentro de un listado amplio de obras virtuosas. La intención es que el certamen otorgue prestigio real a quienes resulten ganadores. “Que en verdad el ganador no sólo gane un dinero… sino que realmente tuviera este beneficio de ganar un concurso que tuviera respeto a nivel nacional”, afirmó uno de los maestros involucrados.
Los premios consisten en 30 mil pesos para el primer lugar, 20 mil para el segundo, 20 mil para el tercero y 5 mil pesos para la mejor interpretación de obra mexicana. Aunque los participantes cubren sus propios gastos de transporte, hospedaje y acompañamiento, la respuesta fue considerada extraordinaria. “Es bien significativo que haya tantas ganas de participar y que vengan desde tan lejos”, señalaron.
Los organizadores adelantaron que buscan sumar instituciones para fortalecer la visibilidad de los ganadores y explorar la posibilidad de que el concurso se realice cada dos o tres años.
El certamen, en su primera edición, aspira a convertirse en un referente nacional para jóvenes violinistas y a consolidar una plataforma de reconocimiento artístico desde Xalapa hacia el país.