Piden otra visión a visitantes de Chapultepec; biodiversidad

Dejar crecer las hierbas no debe verse como descuido del bosque y sí como una acción para favorecer el desarrollo de especies

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Cablebús

Especialistas y autoridades consideraron necesario dejar crecer las hierbas en el Bosque de Chapultepec para favorecer el desarrollo de la biodiversidad, pero para ello es necesario que los visitantes cambien su apreciación de que un área verde está bien cuidada si las plantas están recortadas.

Indicaron que dejar crecer el sotobosque, que es la vegetación formada por matas y arbustos que se desarrolla bajo los árboles de un bosque, permite que las diferentes especies encuentren un mejor hábitat.

Esta idea fue reforzada recientemente con la aplicación de una observación y registro de las especies que habitan en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, ejercicio conocido como BioBlitz.

Los especialistas que aplicaron ese estudio detectaron los hallazgos más relevantes en una zona del bosque en donde está prohibido el acceso al público por tratarse de una zona arqueológica al pie del Castillo de Chapultepec y que tiene la hierba crecida.

Ahí registraron una probable nueva especie de luciérnaga única en el mundo, un tipo de enredadera no registrada desde 1886 y unas 20 especies de líquenes superiores a los dos registros de 1972, explicó Rodrigo Medellín, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM.

“Muchas de esas especies de líquenes son indicadoras porque algunas se mueren fácilmente por la contaminación, otras porque sobreviven son indicadoras del estado del aire, de la atmósfera”, detalló.

Otra de las recomendaciones de los especialistas es que dentro del Bosque de Chapultepec se creen “zonas santuarios” restringidas al público en donde las diferentes especies se puedan desarrollar mejor.

Esto permitiría que partes del suelo queden libres de ser apisonados por los visitantes y las especies que viven ahí puedan desarrollarse mejor.

Medellín explicó que en observaciones realizadas entre 2020 y 2021, durante la pandemia y cuando el bosque estaba cerrado al público, se registraron muchas luciérnagas, pero en el BioBlitz que se desarrolló el 2 y 3 de septiembre pasados la cantidad bajó drásticamente.

Las hembras de luciérnaga no vuelan y habitan en el suelo, por lo que son de las principales afectadas por los apisonamientos.

“La explicación más parsimoniosa para eso es que, pues claro, las luciérnagas y mucha otra fauna vive en el suelo del bosque y el apisonamiento que sucede cuando un niño se pone a jugar a la pelota o cuando están las familias haciendo picnic está causando unas bajas muy significativas en esa biota del suelo; evidentemente, nuestra recomendación no es que se prohíban los picnic porque nunca va a pasar y no queremos eso, queremos que la gente siga disfrutando del bosque, pero para eso sugerimos a las autoridades del bosque que consideren algunos sitios en donde sería bueno poner algunos santuarios, lugares cercados para que la gente no se meta ahí y que así podamos darle ese beneficio a las especies que están viviendo en el suelo”, dijo.

Marina Robles, titular de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, indicó que parte de su trabajo es que los capitalinos dejen de ver la naturaleza como una escenografía y que la biodiversidad vaya recuperando espacio en la capital.

Por lo que pidió a los visitantes del bosque y en general a los capitalinos dejar atrás el concepto estético tradicional de que en un área verde todas las plantas deben estar recortadas.

Aunque acotó que el Bosque de Chapultepec seguirá siendo un espacio para el disfrute de las personas.   

“Hemos estado trabajando de a poco en un cambio de aceptación de lo que son estos espacios verdes, porque cotidianamente el reclamo de vecinas y vecinos es, por ejemplo, que la hierba está muy alta, que no estamos podando suficiente, que no estamos desyerbando suficiente y sabíamos que teníamos que generar un diálogo, una forma de coexistencia con esta necesidad de las familias con sus hijas e hijos yendo a jugar a la pelota en el parque, por supuesto, pero también sabiendo que nos interesaba conservar la parte más rica de este bosque, que es la vida de otros seres con quienes compartimos la Ciudad de México. Decirle a la comunidad que la hierba crecida no es descuidar un bosque urbano, sino que es cuidar precisamente las condiciones para la biodiversidad”, acotó.