Los héroes anónimos de la tragedia; solidaridad
Tras la explosión, vecinos de la zona transportaron a víctimas y ofrecieron alimentos y hospedaje

En medio de la devastación causada por la explosión en el distribuidor vial de La Concordia, han surgido historias de heroísmo y solidaridad, desde el rescate de una niña hasta el apoyo a personas en situación de calle.
Alonso Segura, un motociclista de Iztapalapa, se convirtió en un héroe inesperado al ayudar al oficial Sergio Ángel Soriano Buendía en el rescate de Jazlyn Azulet, la nieta de la señora Alicia Matías, quien la protegió con su cuerpo del fuego y murió el viernes.
Alonso relató cómo cortaron la ropa de la pequeña para evitar que las quemaduras se agravaran.
Ambos la llevaron a un hospital. El recorrido de dos minutos fue un torbellino de desesperación para Alonso, quien no pudo contener sus gritos al ver el caso.
En la zona del accidente, Alonso encontró a un grupo de vecinos que le ofrecían comida y hospedaje a Armando y a su perro Zeus.
Armando, quien vivía en situación de calle bajo el puente, perdió a su grupo de amigos en la explosión.
Para él, Barbas, Chino, La Flaca y El Señor, que no han sido identificados como víctimas, eran su familia.
El día de la explosión, Armando había salido a vender fierro viejo, cuando regresó, vio que su choza y sus amigos habían desaparecido.
Con voz temblorosa, relató a Imagen Noticias que tres de sus compañeros murieron calcinados, mientras que una mujer y un joven perdieron la vida en el hospital.