Un infierno en la Cuauhtémoc: vecinos aterrados por 'el ratero de la Condesa'
Una de las afectadas relató cómo su madre y su hermano de ocho años fueron amenazados de muerte con ladrillos por Emilio, quien bajó semidesnudo de su departamento

Habitantes del edificio 47 ubicado en la calle Juan Escutia, en la colonia Condesa de la alcaldía Cuauhtémoc, viven un calvario diario a causa de un vecino, identificado como Emilio, quien es descrito como drogadicto, ratero, agresor sexual y con problemas de sus facultades mentales. Los vecinos, quienes han optado por el anonimato ante el temor a represalias, exigen a las autoridades acciones contundentes para garantizar su seguridad.
Desde hace aproximadamente siete años, la vida de los residentes se ha convertido en una pesadilla. Testimonios anónimos revelan que Emilio, conocido como "el ratero de la Condesa", siembra el terror en el inmueble. Una de las afectadas relató cómo su madre y su hermano de ocho años fueron amenazados de muerte con ladrillos por Emilio, quien bajó semidesnudo de su departamento.
Las agresiones son constantes. Los vecinos señalan que no pueden salir o entrar libremente de sus departamentos debido a que Emilio se para en la entrada, los agrede, persigue y acosa. Una mujer denunció que fue víctima de intento de abuso sexual por parte de Emilio, quien la persiguió semidesnudo. A pesar de los intentos de denuncia, en la fiscalía le indicaron que no podía proceder por falta de pruebas o videos.
Imagen Noticias tuvo acceso a videos de seguridad del edificio que muestran a Emilio con cuchillos o palos, caminando por los pasillos o en la entrada. También se le ve golpeando puertas y ventanas, caminando semidesnudo y amedrentando a los residentes. Las crisis de Emilio lo llevan a golpear la puerta de su propio departamento y, en una ocasión, rompió los cristales de su ventana. Algunos vecinos han llegado a permanecer encerrados en sus casas por tres días por temor a encontrarse con él.
Uno de los incidentes más graves ocurrió en marzo de este año, cuando el abuelo de una de las vecinas fue asaltado a plena luz del día en la entrada del domicilio. Emilio lo golpeó con una patada en la rodilla y le arrebató su mochila con 16 mil pesos. A pesar de que las cámaras de seguridad grabaron el robo, las autoridades se negaron a proceder.
Los testimonios señalan que Emilio vive solo. Su familia, incluida su madre, la señora Irene, y su hermana Elizabeth, son conscientes de su condición, pero no han tomado medidas. Incluso se menciona que su hermana le lleva comida, cuchillos, tijeras y dinero, y se va rápidamente. Una de las vecinas relató que la hermana de Emilio tuvo que llevarse a su madre porque él intentó abusar sexualmente de ella. La familia, según los vecinos, lo abandonó después de que se escapó de un anexo.
Las agresiones de Emilio no se limitan a los residentes; también ha atacado a visitantes que se hospedaban en departamentos rentados como Airbnb, robándoles maletas y pidiéndoles dinero.
Ante la inacción de las autoridades, los residentes han tenido que implementar sus propias medidas de seguridad. Algunos cargan con gas pimienta y teasers, e incluso palos, ya que han notado que Emilio no los agrede cuando los ven con estos objetos.
Emilio cuenta con al menos cinco denuncias por amenazas y robo, y aunque ha sido detenido en el pasado, siempre logra salir bajo fianza. Los vecinos lamentan que, a pesar de presentar videos y evidencia, las autoridades no consideren las pruebas suficientes para que sea ingresado en un centro psiquiátrico o se le haga una valoración para determinar si es apto para integrarse a la sociedad. Se sienten burlados por los oficiales, quienes incluso han llegado a defender a Emilio, calificándolo de "persona tranquila" a pesar de los años de sufrimiento de los vecinos.
La situación es desesperante para los habitantes del edificio, la mayoría mujeres y adultos de la tercera edad, quienes ya no saben si saldrán vivos de sus departamentos. Exigen justicia y que Emilio sea ingresado en un centro psiquiátrico o que las autoridades tomen acciones contundentes para garantizar la seguridad de los residentes, quienes viven con el temor constante de que una tragedia ocurra en cualquier momento.