Caos paraliza al Eje 10, dos kilómetros se recorren en 45 minutos
Un tramo de dos kilómetros se recorre en 45 minutos gracias a transportistas, ambulantes, franeleros y bares

CIUDAD DE MÉXICO.
Ambulantes, franeleros, transportistas y establecimientos mercantiles tienen sumergida en el desorden la zona de Eje 10 Sur, en sus tramos Río Magdalena y San Jerónimo, en la delegación Álvaro Obregón.
Dentro del polígono afectado se encuentran las calles Iglesia y Fraternidad, en los límites de las colonias Jardines del Pedregal, Progreso Tizapán, La Otra Banda y Loreto y Campamento.
Sobre Eje 10 la circulación vehicular colapsa a tal grado de que el tramo que debería recorrerse en sólo tres minutos requiere hasta 45 minutos a vuelta de rueda.



Son dos kilómetros lineales de vialidades, primarias y secundarias, que actualmente operan en el caos y que comunican delegaciones como Álvaro Obregón, Magdalena Contreras y Coyoacán. Además de Ciudad de Universitaria y vialidades principales como Revolución, Insurgentes y Periférico, a la altura de la bandera monumental.
Habitantes de la zona y usuarios de sitios como el Hospital de Gineco Obstetricia 4, el Hospital General de Zona con Medicina Familiar 8 y de la Unidad Familiar Médica, todos del IMSS padecen la invasión de carriles por comerciantes ambulantes, los vehículos de estos e instalaciones improvisadas de gas que provocan riesgos protección civil y el apropiamiento y explotación de la vía pública por franeleros.

Las maniobras de ascenso y descenso de transporte público, bases instaladas en lugar prohibido, falta de estacionamiento suficiente por parte de establecimientos mercantiles y operación de valet parking, quienes utilizan las calles para dejar los autos de los clientes son males cotidianos.

La actual operación mantiene en jaque a unas 2 mil 500 familias que habitan desarrollos inmobiliarios de la zona.
Cansados de que el desorden impere en sus colonias, los residentes se organizaron para crear una asociación que tiene la intención de impulsar que regrese el orden, la seguridad y la calidad de vida en este espacio del sur de la ciudad.
Han observado y analizado los problemas y han ofrecido a las autoridades opciones.
Por ejemplo, en el caso de los comerciantes ambulantes que operan frente a los hospitales 4 y 8 del IMSS proponen un programa de reordenamiento y reubicación hacia el Mercado de Tizapán, que sirva también para detonar el centro de abasto y convertirlo en un polo económico local.
El reordenamiento permitiría ofrecer alimentos a los usuarios de los hospitales de mayor calidad que además no pongan en riesgo la salud.
También se permitiría el libre paso de los vehículos de emergencia y evitaría riesgos por las instalaciones improvisadas de gas.
Los vecinos proponen la instalación de parquímetros en las calles de Iglesia y Fraternidad para ordenar el uso de la vía pública, además de la colocación de “arañas” a quienes se estacionen en lugares prohibidos.
El proyecto plantea que los franeleros ayuden a operar el tránsito de los vehículos que pasan por la zona, quienes recibirían un sueldo para seguir llevando el sustento a sus familias y un programa de recompensas por su buen desempeño.
Los recursos para pagar podrían salir del presupuesto público o de donaciones de empresas radicadas en la zona que impulsen el plan.
En cuanto a la operación del transporte público y los establecimientos mercantiles, consideraron que se requiere revisar su operación y buscar opciones para que no invadan carriles de los ejes viales y dejen de usar la vía pública como estacionamiento particular.

Los residentes, quienes pidieron el anonimato, pues en su búsqueda de terminar el desorden ya han tenido roces con los informales, consideraron que si logran mejorar el polígono en el que viven entonces el ejercicio se podría replicar en otras zonas de la ciudad.
La intención de la asociación es observar lo que está pasando, comentarlo con las autoridades, denunciar lo que amerite ser denunciado y hacer propuestas de la solución del problema, para que conjuntamente con la autoridad y otros participantes, que podrían ser incluso patrocinadores de proyectos, se logre una verdadera transformación.
Si se da esta transformación en este pequeño espacio es un modelo de solución para toda la ciudad”, dijo uno de los vecinos.


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