José Ramón Amieva Gálvez: 'Soy sincero y amoroso'
Sincero y amoroso, así, en dos palabras se describe José Ramón Amieva Gálvez, secretario de Gobierno de la Ciudad de México, quien llegó a este mundo el 30 de agosto de 1972.

CIUDAD DE MÉXICO.
Sincero y amoroso, así, en dos palabras se describe José Ramón Amieva Gálvez, secretario de Gobierno de la Ciudad de México, quien llegó a este mundo el 30 de agosto de 1972.
La historia de su vida inicia cuando su mamá, Rosalba Gálvez, originaria del estado de Hidalgo, es enviada de vacaciones a España, país que vio nacer a su papá, Julio Amieva, hombre que tras cuatro años en el ejército desertó para irse a trabajar a Alemania. A su regreso a la península Ibérica, por azares del destino, conoció a quien durante más de cuatro décadas ha sido su compañera de vida.
Aunque José Ramón Amieva nació en la capital del país, su infancia transcurrió en Mixquiahuala de Juárez, Hidalgo, a lado de sus padres y su hermana Isabel Cristina, tres años menor que él.
Como si hubiera sido ayer, platica de su niñez, la cual, dice, estuvo rodeada de amor, amigos y de muchas aventuras en el rancho que su padre adquirió en el municipio ubicado a 64 kilómetros de Pachuca. Ahí, el funcionario capitalino era partícipe del cuidado de los animales, de la ordeña de las vacas, de la siembra y cosecha de las hortalizas que eran comercializadas por su familia y utilizadas en la preparación de los alimentos de un restaurante que tenía de su madre.
Desde pequeño aprendió que el respeto, la tolerancia y la disciplina son valores fundamentales para alcanzar cualquier objetivo.
Sus padres son claro ejemplo de ello, aún cuando su cultura y formación son totalmente distintas han logrado preservar durante 47 años el amor y la armonía en su hogar.
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José Ramón Amieva cursó la primaria en la escuela pública “Amado Nervo”, en Mixquiahuala; la secundaria y el bachillerato, en un colegio ubicado en el Estado de México, dirigido por padres benedictinos. Al concluir la educación media superior, decidió regresar a su pueblo para dedicarse a la agricultura y la ganadería, pero se dio cuenta que “la vida en el campo es difícil”, por lo que prefirió retornar a la capital para continuar con sus estudios.
Poco tiempo después, tras nueve años de noviazgo, Amieva Gálvez se casó con la madre de su único hijo, Julio Manuel, unión que terminó después de 20 años; no obstante, dice creer en el matrimonio para siempre y por supuesto que le gustaría ser padre de nuevo, pero por el momento, comenta, no ha llegado la persona con quien compartir ese proyecto.
Quien ha sido ungido por Miguel Ángel Mancera para ser su sucesor en caso de dejar la Jefatura de Gobierno, es aficionado al futbol –Tuzo de corazón– y aunque reconoce no ser buen jugador, no olvida las “cascaritas” que se organizaban en Mixquiahuala, momentos interminables de felicidad a lado de sus amigos, muchos que aún conserva y que ahora son sus compadres, al ser padrino de 16 de sus hijos.
Quienes forman parte de su círculo cercano lo describen como un jefe exigente, pero un ser humano de grandes sentimientos. Aseguran que cuando se trata de ayudar a quien más lo necesita, no duda en desprenderse de lo que posee.
José Ramón gusta de la lectura, habilidad que alcanzó hasta los siete años, y aunque no tiene libro favorito, le agradan las novelas y aquellos textos que lo orienten en el pensamiento sociológico y jurídico. Actualmente lee Pensar la historia, pensar la política… a manera de Lorenzo Meyer y Todos los días son nuestros, de Catalina Aguilar Mastretta.
Comenta que acaba de terminar Adiós a los Padres de Héctor Aguilar Camín, texto que lo hizo reflexionar sobre el futuro y las vivencias del pasado, como el proceso que su familia pasó hace tres décadas cuando su padre fue diagnosticado con cáncer.
“Mi papá se puso mal, perdió el cabello. Fueron momentos de mucha incertidumbre. Luego tuvo flebitis que le migró al pulmón, le quitaron un pedazo, pero él siempre tuvo la voluntad de salir adelante. Actualmente tiene 80 años y sigue yendo a trabajar al campo”, dice con orgullo.
El cine también es una pasión que tiene desde pequeño. El primer contacto que tuvo con el séptimo arte fue en su comunidad en los años ochenta, en donde a través de un proyector los niños y adultos podían disfrutar de las películas del momento.
“Conozco a todos los cómicos y los albures de la época”, declara orgulloso. También le agradan las
películas del género Western, de culto y las italianas; entre sus preferidas está Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore y La Strada de Federico Fellini y si de cintas mexicanas se trata Los Olvidados de Luis Buñuel y Ratas de la
Ciudad de Valentín Trujillo, son las primeras de su lista.
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Con 45 años de edad, detalla que su acercamiento con la política se dio muy joven a través de El Periódico de la Vida Nacional.
“Excélsior tenía un suplemento de niños muy bonito que se doblaba, lo recuerdo, y uno se daba cuenta de los resultados de la elección de 1988 y la incertidumbre que generaba. Los detractores de Cuauhtémoc Cárdenas decían en el pueblo que nos iban a venir a quitar todo, era como si viniera una gran purga a nivel país y de verdad fue un tema de política que uno poco a poco lo conoció”.
Por lo anterior, y tras una plática que impartió en la preparatoria en la que estudiaba, Rubén Minutti Zanatta, ahora Magistrado del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, decidió que lo suyo era la abogacía, carrera que cursó en la Universidad del Valle de México.
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Su trabajo en la administración pública inició en 1997 en la Secretaría de Medio Ambiente, después en la Secretaría de Desarrollo Económico, también se desempeñó como asesor jurídico del secretario de Gobierno y posteriormente fue nombrado coordinador general jurídico del entonces mandatario capitalino, Alejandro Encinas.
Fue hasta su llegada a la Procuraduría General de Justicia, cuando inicia su relación laboral y de amistad con Miguel Ángel Mancera.
“Él me invita a llegar a la Subprocuraduría como su coordinador de asesores, era una persona que nos llevaba a todas las audiencias: El caníbal de la Guerrero; La Mata viejitas; El asesino de la profesora del kínder; Abrazo mortal, es decir se sabía todos los casos, les ponían nombres y nos hacía ir y practicar directamente en Tribunales. Ahí comienzo, después como subprocurador en el tema de litigio pero desde la perspectiva de Derechos Humanos, entonces eso nos ayudó mucho”, recuerda.
En 2012, Mancera Espinosa, lo nombró coordinador general Jurídico de su campaña; a su llegada como jefe de Gobierno, lo incorporó a su gabinete como consejero jurídico y de servicios legales, lugar en donde permaneció hasta el 16 de julio de 2015 para, luego, ser nombrado secretario de Desarrollo Social (Sedeso), cargo que ocupó hasta el pasado 23 de febrero, cuando asumió la titularidad de la Secretaría de Gobierno, en sustitución de Patricia Mercado.
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Es amante de las cosas antiguas y su oficina da muestra de ello. Como si se tratase de un museo, quien lo visita puede admirar fonógrafos de distintas épocas, relojes y colecciones diversas, la mayoría adquiridas en el Barrio de La Lagunilla.
Se declara de “buen diente”, en el Centro Histórico es donde ha ampliado su conocimiento culinario. “Conozco desde los tacos de 5 de mayo, hasta los langostinos del Danubio, El Cardenal es mi sitio preferido para comer,”.
Como todo ser humano tiene temores: el que su hijo sufra, sus padres falten o encontrarse en una situación de vulnerabilidad como las que durante tres años vivió de cerca y atendió al encabezar la Sedeso.
Es deportista, gusta de la natación y del box. Su labor en el gobierno capitalino la combina con su actividad docente, es maestro de Derecho Penal en el Tec de Monterrey campus Ciudad de México.
Mucho se ha dicho que podría ser quien asuma el cargo de jefe de Gobierno interino, en caso de que Miguel Ángel Mancera, decidiera ocupar un escaño al Senado de la República por la vía plurinominal, sin embargo ha sostenido que esperará a las decisiones de su compañero y amigo.
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