Mucio Israel Hernández Guerrero; forjador de su camino

Formado en escuelas públicas, el comisionado presidente del InfoDF se ha distinguido en la elaboración de leyes de participación ciudadana. Su curiosidad por las letras lo llevó a ser reportero y a hacer una especialidad en literatura

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CIUDAD DE MÉXICO.

Activista, periodista, amante de la literatura y fiel apasionado de la ciudad ha recorrido diversos caminos: desde la rehabilitación de jóvenes presos, la elaboración de leyes para la ciudad, hasta garantizar que las dependencias de gobierno abran su información al escrutinio público.

Mucio Israel Hernández Guerrero, comisionado presidente del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México (InfoDF), eligió un camino diferente, debido a que su núcleo familiar se inclinó hacia la música y la medicina.

Estudió en el CCH Azcapotzalco y ahí se encontró con el activismo estudiantil, la literatura y la historia. Más adelante se interesó por la sociología y por contribuir a mejorar las condiciones de vida de la gente, al crear y poner en marcha políticas públicas, y luego elaborando leyes.

Nació al norte de la capital, en la delegación Gustavo A. Madero.Cuenta que tuvo una infancia en la que aún se podía jugar en la calle con los vecinos y su bicicleta. Sus primeros estudios los cursó en la primaria Francisco Primo de Verdad.

Me enseñaron que Primo de Verdad fue uno de los primeros, que en Cortes de Cádiz, ante la invasión napoleónica, plantearon una independencia de la ciudad ante el asunto del quiebre de régimen colonial”.

A nivel secundaria estudió en la pública número 100, Luis de Camoens y de ahí pasó al CCH Azcapotzalco. De éste último se refirió como un plantel con larga trayectoria de participación estudiantil, como fue en los movimientos a favor de la educación gratuita.

Entré y descubrí la posibilidad de tener mecanismos de diálogo, de participación en asambleas tanto con los compañeros, como con los profesores” recordó.

En 1987, cuando tomó fuerza el movimiento contra un intento de aumento de cuotas en la UNAM, aseguró que tuvo participación con algunos compañeros que iban generaciones más adelante.

Ahí me encontré con personajes como Óscar Moreno, líder histórico del movimiento estudiantil”, señaló.

En ese momento, los estudiantes discutían la importancia de la educación gratuita. “Me enganché con ese asunto y como tenía una vocación literaria fundamos una serie de revistas, siguiendo con un activismo estudiantil, político y mediado por esta parte de la cultura”, sostuvo.

Para Mucio, en el CCH también fueron fundamentales los talleres de lectura y redacción. “Me encontré con un profesor que estudió Letras Hispanoamericanas y nos enseñó a hacer las primeras interpretaciones y análisis de textos, y fue un verdadero placer degustar textos literarios”.

Le atraían las carreras humanistas como la filosofía y la literatura, pero fue en la sociología en la que encontró el registro de esa multitud de saberes, y además, la posibilidad de hacer lectura e interpretación de los procesos de la sociedad.

Entró a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y al mismo tiempo estudió filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras. Por las mañanas daba clases de educación física, y luego de literatura y redacción.

Hacía taekwondo, y mi primer trabajo fue dando clases en prepas particulares, pero era complicado porque tenía 17 ó 18 años, y aunque ya estaba en la Universidad, no representaba al maestro ‘con autoridad’, sólo duré tres meses”, señaló.

Después de terminar la carrera, un amigo le presentó a la directora general de Poblaciones del Centro de Tratamiento para Varones, la doctora Santibáñez; Mucio tenía interés en el tema, en particular, sobre la importancia de hacer más humana la experiencia los reclusos.

Fue asesor debido a que “traía un discurso sobre las personas en reclusión y fui director técnico del Centro de Tratamiento del Centro para Varones en San Fernando, coordiné las áreas de pedagogía, sicología, trabajo social y educación”, destacó.

Había una nueva visión y consistía en no enfatizar en el internamiento de los jóvenes, sino en dar un tratamiento efectivo; sin embargo “debido a la esquizofrenia que existe, es decir, la lógica institucional del encierro, las maestras o pedagogas se casaban con los chavos en conflicto con la ley”.

La situación se tornó compleja. Un día mientras hacían rondines nocturnos, los internos se enojaron porque no los dejaban dormir juntos y derivó en un motín. En ese momento decidió plantear su vocación y separarse del cargo, su principal argumento fue “siempre me había impresionado la pérdida de libertad de las personas”.

Los siguientes cuatro años se dedicó al periodismo. “Me convertí en reportero cultural, estuve en la revista Cronopio, surgió La Crónica y colaboré, estuve en Unomásuno, y cuando un buen amigo llegó de director a Página Uno realicé textos de prospectiva política”, dijo. De las letras, pasó al servicio público, debido a que realizó consultoría de prospectiva y análisis político.

Fue así como entró como subdirector de Análisis Político del GDF cuando ocurrió la transición de Gobierno en la ciudad, en el año 2000, y Andrés Manuel López Obrador llegó como jefe de Gobierno del Distrito Federal.

La ciudad siempre me atrajo; quienes vivimos acá mantenemos una especie de tensión permanente, lo mismo la amamos que la padecemos, y hay un asunto de aprehensión”, puntualizó.

Años después, trabajó en “las coordinaciones territoriales de seguridad, procuración, administración, seguridad pública, impartición de justicia y participó en grupos de trabajo de política pública, siempre abordando el tema de la participación ciudadana”.

Lo más difícil de esos años, señaló, fue la permanente tensión de la ciudad con el Gobierno federal. López Obrador gobernaba la ciudad, mientras Vicente Fox, al país.

La tensión era muy fuerte por el asunto del horario de verano, luego de la seguridad. Teníamos regímenes nuevos de una alternancia con Fox y el PAN; y en la ciudad, apenas era la segunda vez que se elegía jefe de Gobierno”.

En 2003 lo invitaron a formar parte de la Asamblea Legislativa del DF. A Mucio le llamaba la atención la ALDF por la posibilidad de hacer cuestiones legislativas, y así permaneció durante tres legislaturas.

No soy abogado, pero ver la ciudad de cerca, y tener la posibilidad de generar leyes fue conocer la ciudad desde la base normativa y todo lo que tiene que ver con el proceso legislativo, fue un tema interesante” recordó.

También fungió como secretario técnico de varias comisiones, en las Legislaturas IV y V, y participó en la Secretaría Técnica de la Secretaría de la Comisión de Gobierno con los diputados Aleida Alavez y Agustín Guerrero; ahí estuvo a cargo de la redacción de las primeras leyes de participación ciudadana, y datos personales, además de dar un marco legal a las Estancias Infantiles que dependen de las delegaciones.

La ley de los Centros de Atención Integrales Infantiles, son realidades de la ciudad, y visibilizarlas fue emotivo, porque el trabajo que hacen las madres y mujeres educadoras en estos centros de las colonias populares, no tenía una visibilización”, destacó.

Recordó que “una de las apuestas de la ciudad, en términos normativos, fue tener marcos de participación ciudadana porque es un sello distintivo, es la posibilidad de que todos ejerzamos el derecho a participar”.

Destacó que en la capital hacen falta instrumentos y dispositivos para que quienes la habitan conozcan el recorrido para hacer una ley, desde que es iniciativa en tribuna, cuando se manda a comisión, y se discute.

El 15 de diciembre del 2014 con 44 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones se eligió a Mucio Hernández para liderar un órgano autónomo.

Para él, el gran reto del InfoDF ha consistido en traducirle a la gente el lenguaje de la transparencia, hacerlo sencillo, comprensible y accesible.

Señaló que “el asunto del acceso a la información pública es muy técnico. Hace falta traducir nuestras resoluciones, y por qué se toman las decisiones en el pleno”.

En el InfoDF se resuelven los recursos de revisión de los ciudadanos cuando no están conformes con la respuesta del gobierno ante una petición de información y protección de datos personales.

Mucio tiene una especialidad en Literatura Mexicana del Siglo XX y en Gestión de la Ciudad y Urbanismo.

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