¡2 de octubre, no se olvida! Un grito por la justicia y la memoria
A 57 años del 68, estudiantes y madres se unieron en Tlatelolco para exigir justicia por los desaparecidos y víctimas de represión

Con su celular, Saúl André de 13 años de edad, grabó el testimonio de uno de los ex integrantes del Consejo Nacional de Huelga (CNH), un movimiento creado en respuesta a la represión del Estado contra estudiantes en julio de 1968. De esta manera, a su corta edad, se unió a la movilización del 2 de octubre.
Impulsado por un año de estudio e investigación sobre el movimiento del 68, Saul llegó para documentar y conocer de viva voz la Matanza de Tlatelolco.

He intentado replicar fotografías históricas, buscando entender cómo la juventud puede ser azotada por un gobierno que supuestamente la apoya”.
Saúl André quiere estudiar comunicación y periodismo pues busca "presentar a México temas que no se conocen", con la esperanza de que la historia no se repita. "Quien no conoce su historia está condenado a repetirla", sentenció, anhelando un futuro donde la juventud no caiga en la misma violencia.
Saúl, vestido con la playera de los Pumas de la UNAM, lamentó la ausencia de seguridad y de paz en la Máxima Casa de Estudios. Dijo que hay una ruptura en la comunidad universitaria donde "actualmente ves a estudiantes matando a otros estudiantes", por lo que pidió apoyo de las instituciones.
A su petición se sumó Sofía, alumna del CCH Sur, quien expresó una profunda impotencia y miedo tras la muerte de su compañero Jesús Israel. A pesar de las amenazas, dijo estar presente en la marcha para mostrar su descontento ante el ambiente que se vive en su comunidad estudiantil.
Con temor por la represión que pasó en el 68 y actualmente la que está pasando en la UNAM, y con impotencia venimos a pedir justicia por nuestros compañeros estudiantes”, expresó.
Colectivos de madres buscadoras también se suman a la marcha

Una luz en el camino, Hasta Encontrarles y Mariposas Buscando Corazones y Justicia Nacional, fueron algunos de los colectivos que se unieron a la manifestación a 57 años del Genocidio de la Plaza de las Tres Culturas.
Vanessa Gámez, madre de Ana Amelí, se unió a la marcha con el dolor de 80 días sin noticias claras sobre la desaparición de su hija en el Ajusco, quien también era estudiante de la UNAM, y denunció la falta de avances en la investigación así como la omisión de las autoridades.
Vanessa, quien lleva consigo el recuerdo vivo de un familiar que presenció los disparos y asesinatos del 68, ve en la actual crisis una represión que las autoridades no reconocen.

"Septiembre ha sido un mes terrible", lamentó, mientras exigió acciones urgentes ante la creciente ola de desapariciones.
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