Transforman alcohol adulterado en biocombustible en UAM Iztapalapa, CDMX

Los líquidos llegan a la Planta Piloto 9, para investigaciones sobre tratamiento de aguas residuales y producción de biogás.

Por: Jonás López

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La Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa (UAM Iztapalapa) impulsa un proyecto para transformar bebidas alcohólicas decomisadas en biocombustible mediante procesos de digestión anaerobia, en colaboración con autoridades de la alcaldía.

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La doctora Florina Ramírez Vives, profesora titular del Departamento de Biotecnología, explicó a través de un comunicado que la propuesta surgió cuando la administración anterior de la alcaldía solicitó a la UAM Iztapalapa recibir líquidos decomisados con el fin de evitar su descarga directa al drenaje. 

La idea era que el alcohol adulterado fuera incorporado a las instalaciones para el tratamiento de aguas residuales con el que cuenta la universidad. 

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Se nos pidió el vertido de estas bebidas. En un principio trabajamos en la planta con entre mil 500 y mil 800 litros de alcohol”, indicó.

Los líquidos llegan a la Planta Piloto 9, infraestructura construida en la década de 1990 para investigaciones sobre tratamiento de aguas residuales y producción de biogás.

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En el sitio, especialistas mezclan los líquidos incautados con agua residual y lo incorporan a un biorreactor anaerobio de flujo ascendente.

Dentro del sistema, microorganismos alojados en una cama de lodos degradan el etanol.

Ese etanol después es convertido por otro tipo de organismos anaerobios hasta la producción de metano. ¿Por qué sí se pueden depositar en la instalación de la Unidad?, porque es materia orgánica que enriquece la materia carbonada en el agua tratada de la escuela”, indicó la especialista.

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El procedimiento incluye monitoreos previos y posteriores a cada descarga para verificar que las bacterias mantengan su actividad y que el reactor continúe estable. 

Nos interesa saber qué pasó sobre todo con el etanol. Pero no solo hacemos alcohol etílico, sino otras pruebas fisicoquímicas y analizamos los lodos, antes y después del vertido del material decomisado, para ver si no causamos daños”, agregó.

Tras pasar por el biorreactor, el líquido residual atraviesa humedales con grava, tezontle y vegetación que absorbe nutrientes remanentes como nitrógeno y fósforo. Después recibe ozono para su desinfección, por lo que el agua tratada puede destinarse al riego de áreas verdes.

El grupo de investigación actual cuenta con la participación de las doctoras María del Carmen Fajardo Ortiz, Mónica Alicia Meraz Rodríguez y Rosalinda Campuzano Ángeles.

Ramírez Vives sostuvo que la propuesta pretende impulsar esquemas de Economía Circular y disminuir emisiones contaminantes. 

Contribuimos con el medio ambiente. No quiere decir que ese combustible vaya a ser mejor que el butano que se utiliza en las casas. En definitiva, no podemos competir con la parte química, pero sí colaborar a remediar los problemas que lo aquejan”, expresó.

Uno de los principales retos para ampliar este tipo de desarrollos consiste en obtener recursos suficientes para la operación y el mantenimiento de las unidades piloto.

La expectativa de la investigadora es concretar un convenio específico con la alcaldía Iztapalapa que trascienda los periodos políticos y asegure la permanencia de la iniciativa. 

El objetivo central consiste en estructurar un plan de trabajo anual para recibir y procesar mayores volúmenes de etanol confiscado de manera regulada, con el propósito de consolidar este modelo de rescate ecológico a largo plazo”, señaló a través del comunicado.