Marea verde en el Coloso: Miles de fans arropan al Tri en una jornada histórica
La afición mexicana convirtió las inmediaciones del Estadio Ciudad de México en una auténtica fiesta popular previo al trascendental encuentro de la Selección Nacional frente a su similar de Chequia

La Selección Mexicana convocó a la fiesta en inmediaciones del Estadio Ciudad de México por su encuentro con su similar de Chequia, con un mantra de aficionados: “¿Y si sí?”.
Desde las primeras horas de la tarde de este miércoles 24 junio, la llamada Última Milla, habilitada peatonal para acceder al coloso, se convirtió en una auténtica verbena futbolera donde el optimismo, la cerveza y la ilusión de ver a México avanzar en el Mundial se mezclaron entre tambores, comparsas y miles de camisetas verdes.

Antes de las 15:00 horas, huehuenches y grupos de danzantes dieron la bienvenida a los aficionados que avanzaban por Avenida del Imán o llegaban en Tren Ligero rumbo al Estadio.
Portando máscaras de luchadores, sombreros tricolores, rostros pintados y banderas nacionales tatuadas en las mejillas, se sumaron a una celebración que, según ellos mismos, apenas comienza.
“Somos de aquí, chilangos” dijo a Excélsior Santiago, un menor de 12 años de edad, quien junto a su padre aseguró que estaba emocionado porque “nunca imaginó ver un Mundial”.


“Muy emocionado, la verdad, muy nervioso. La expectativa es que gane (México)3-0”, dijo el menor de edad.
“¿Y si, sí?”, dijo el padre, Ricardo, esperanzado.
No solo había capitalinos. Decenas de aficionados provenientes de distintos estados del país llegaron para vivir la experiencia mundialista; también se observó a visitantes de Estados Unidos y Centroamérica enfundados en la camiseta verde.
“¡Vamos México!, gritó Anne, originaria de Texas, y quién dijo que viajó a la Ciudad de México, acompañada de su padre, para disfrutar el Mundial.
Entre la multitud destacaba un reducido grupo de seguidores checos que, pese a estar en clara minoría, acudieron decididos a respaldar a su selección.
“Mexican are very friendly, pero gana Chequia”, dijo uno de ellos, mezclando inglés y español.

Los mexicanos no desaprovecharon la oportunidad para posar junto a los visitantes europeos, mientras metros adelante sonaban la otra ya conocida por otros rivales de México: “Chequia va a probar el chi... nacional”.
La venta libre de bebidas alcohólicas en la llamada Última Milla e incluso metros antes del ingreso al estadio, por vendedores ambulantes, ayudó a elevar el ánimo.
“Hoy la fiesta es a morir. México gana 1-0”, decía un aficionado llegado desde Jalisco.

A unos metros, otro resumía el sentimiento colectivo con la frase que, se repitió durante toda la tarde: “¿Y si sí? ¿Y si sí llega México a la final?”
Ese “¿Y si sí?” se convirtió en el mantra de miles de personas que avanzaban hacia el Coloso de Santa Úrsula.
Ya cerca de las puertas de ingreso, cientos de aficionados improvisaron porras mientras aguardaban en las largas filas. Los cánticos se mezclaban con La Chona, clásico norteño, que hizo bailar a los aficionados.
Mientras tanto, miles de personas sin boleto permanecían en los alrededores a la espera de ver llegar al autobús de la Selección Mexicana. Poco antes de las seis de la tarde, la expectativa estalló cuando el vehículo apareció escoltado rumbo al estadio.
Aplausos, gritos, banderas agitadas y cientos de teléfonos celulares levantados acompañaron el ingreso del equipo nacional.
“¡Arriba Imagen TV!”, gritaba un grupo de jóvenes mientras animaban a quienes pasaban por la zona.

Poco antes del arranque del encuentro llegó uno de los momentos más espectaculares de la jornada. Dos helicópteros sobrevolaron el estadio mientras tres aeronaves de combate de la Fuerza Aérea Mexicana cruzaron el cielo de Santa Úrsula dejando una estela verde, blanca y roja.
La exhibición fue similar a la realizada durante la ceremonia inaugural del Mundial, el pasado 11 de junio, y volvió a provocar una ovación colectiva.
Cuando las puertas terminaron de cerrarse y el partido estaba por comenzar, quienes permanecieron afuera buscaron la manera de no perderse el encuentro.
Algunos usaron sus teléfonos celulares; otros ocuparon mesas en restaurantes y comercios cercanos. Incluso hubo vecinos que sacaron pantallas a la calle y compartieron espacio con desconocidos unidos por una misma esperanza: “y si sí”, México avanza y llega al deseado quinto partido.
“¿Y si sí?”