Incendios forestales en la CDMX amenazan miles de hectáreas en temporada crítica 

Aunque en días recientes se registraron lluvias atípicas que redujeron momentáneamente el riesgo, el funcionario subrayó que estas condiciones no serán permanentes.

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Excélsior

Con el inicio de la temporada de calor, autoridades ambientales encendieron las alertas ante el incremento de incendios forestales en la capital del país, un fenómeno que, más allá de la pérdida de vegetación, compromete directamente el abasto de agua y el equilibrio ecológico de la región.

En entrevista con Excélsior el director general de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (CORENADR), Humberto Adán Peña Fuentes, advirtió que el periodo más riesgoso se concentra entre el 15 de abril y el 15 de mayo, cuando las altas temperaturas favorecen la propagación del fuego. 

“Vamos a tener temperaturas que van a empezar a subir y eso lo que va a implicar es que vamos a tener mayor incidencia de incendios”. 

Aunque en días recientes se registraron lluvias atípicas que redujeron momentáneamente el riesgo, el funcionario subrayó que estas condiciones no serán permanentes.

El impacto no es menor. Tan solo el año pasado, alrededor de tres mil hectáreas resultaron afectadas por incendios forestales en la Ciudad de México, colocándose entre los registros más altos de las últimas dos décadas.

Las zonas más vulnerables coinciden con áreas de alta actividad humana. El Ajusco, Topilejo y gran parte de la alcaldía Tlalpan figuran entre los puntos críticos, debido a la afluencia de visitantes y prácticas de riesgo. 

“Son las partes más críticas de esta temporada, donde hay visitación y donde hay actividades agrícolas y pecuarias de manera importante”, explicó Peña Fuentes. 

A ello se suma la región de Milpa Alta, particularmente en su colindancia con Morelos, donde las quemas para regenerar pastizales incrementan el peligro. 

“No están permitidas las quemas agrícolas y agropecuarias en este tiempo”, enfatizó. 

Dijo que muchos de estos incendios tienen origen en descuidos aparentemente menores. Una colilla de cigarro, una fogata mal apagada o incluso fragmentos de vidrio pueden detonar siniestros. 

“El pastizal es una materia que se prende con mucha facilidad… algo tan delicado como que rompas una botella… hace efecto lupa y se prende”, detalló el funcionario. 

Las consecuencias son profundas y prolongadas. La regeneración de una hectárea de bosque puede tardar hasta tres décadas, mientras que los pastizales requieren varios años para recuperarse. “Cada hectárea de bosque tarda hasta 30 años en restaurarse”, puntualizó. 

Durante ese tiempo, no solo se pierde cobertura vegetal, también se altera el ciclo del agua. “Si queremos agua necesitamos cuidar los bosques”, advirtió Peña Fuentes, al recordar que estos ecosistemas permiten la recarga de los mantos acuíferos que abastecen a la ciudad. 

Además, el daño alcanza a especies endémicas como el teporingo y el gorrión serrano, cuya supervivencia depende de estos hábitats.

Frente a este panorama, brigadas especializadas permanecen en vigilancia permanente. “Detectamos un incendio forestal en menos de cinco minutos y tenemos una llegada en menos de 15 a 45 minutos”, explicó el titular de Corena, al destacar la capacidad de respuesta de los equipos de combate. 

Sin embargo, insistió en que la prevención sigue siendo clave. “Es bien importante que la gente sepa que tenemos que tener cuidado”, dijo.

El llamado es claro, evitar quemas, no encender fogatas en áreas no autorizadas y retirar cualquier residuo. Porque, como advierten las autoridades, basta un descuido para perder en horas lo que la naturaleza tarda décadas en recuperar.