Trabajadoras sexuales descartan cobro de piso en el Hotel Maga y denuncian pérdidas
Colectivos trans y trabajadoras sexuales desmintieron que el conflicto en el Hotel Maga se deba a cobro de piso o exigencias económicas.

Integrantes de colectivos de mujeres trans y trabajadoras sexuales descartaron que el conflicto relacionado con el Hotel Maga esté vinculado con el cobro de piso y rechazaron que sus demandas estén relacionadas con presiones económicas contra el establecimiento.
Durante una conferencia de prensa realizada en el Hotel San Lázaro, tres días después de los hechos violentos registrados en el edificio sede de la alcaldía Cuauhtémoc, Lola Vargas, secretaria de la Agenda Política Trans México, sostuvo que las afectaciones económicas y la violencia que enfrentan las trabajadoras sexuales no justifican la destrucción de inmuebles ni las agresiones contra instituciones públicas o privadas.
La activista señaló que las personas que ejercen el trabajo sexual en las inmediaciones del hotel han registrado una disminución de sus ingresos, situación que relacionó con las obras y las acciones gubernamentales en la zona, así como con el ambiente de violencia en el establecimiento generado por un grupo de mujeres trans ajenas a la zona.
Sin embargo, enfatizó que las organizaciones trans y de trabajadoras sexuales no respaldan las manifestaciones que recurren a la destrucción de instalaciones y bienes, como la registrada en el hotel la semana pasada.
“Que nuestros ingresos económicos sean afectados y que suframos violencia no es la causa de que otras personas quieran violentar a las instituciones y a las instituciones privadas”, sostuvo Vargas durante su intervención.
La representante afirmó que los colectivos han construido canales de comunicación con autoridades de las alcaldías, del Gobierno de la Ciudad de México e incluso de instancias federales para gestionar sus demandas y defender sus derechos mediante acuerdos.
Durante la conferencia también se dio lectura a un posicionamiento de trabajadoras sexuales de la zona de Sullivan, en el que rechazaron los señalamientos contra el Hotel Maga y defendieron el trato que, aseguran, han recibido por parte del establecimiento.
En el documento, las integrantes de los colectivos afirmaron que el hotel ha mantenido una postura de inclusión y respeto hacia su dignidad, y negaron que exista un patrón de discriminación por identidad de género por parte de su personal.
Asimismo, rechazaron las acusaciones que, según el posicionamiento, se han difundido en torno a presuntas irregularidades y exigencias económicas, y sostuvieron que sus demandas deben atenderse mediante mecanismos institucionales.
Por su parte, Jessica Carranza, mujer trans y una de las representantes de un colectivo de trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios en las inmediaciones del hotel, aseguró que el conflicto ha impactado directamente en sus actividades y en las de sus compañeras.
Explicó que, a raíz de los acontecimientos, los clientes han dejado de acercarse al hotel, lo que representa una afectación para quienes dependen de los ingresos que obtienen diariamente mediante el trabajo sexual.
Carranza también manifestó su preocupación por posibles represalias contra las trabajadoras, sus familias y las personas que laboran en el establecimiento.
“Tenemos miedo de que estas personas tomen represalias contra nosotros, pero aun así aquí estamos dando la cara”, expresó.
La representante pidió a las autoridades capitalinas investigar los hechos violentos y esclarecer quiénes están detrás de las agresiones, además de brindar protección a las personas que trabajan en la zona.
También cuestionó la falta de resultados visibles frente a los daños registrados en distintos puntos de la ciudad y pidió que se informe si existen carpetas de investigación relacionadas con estos acontecimientos. Incluso, señaló que las presuntas responsables serían las mismas que realizaron destrozos en la estación Hidalgo en julio pasado.
Carranza, además, puso en duda los señalamientos de discriminación realizados por una de las personas involucradas en la controversia, al cuestionar por qué, si presuntamente llevaba 15 años viviendo en el hotel, las denuncias se hicieron públicas hasta ahora.