Vigilancia UNAM detiene a cinco tras riña en Filosofía y Letras
Tras una riña registrada este lunes en la Facultad de Filosofía y Letras, los alumnos reiteraron la exigencia de revisar y reforzar los protocolos de seguridad en los accesos al recinto.

Cinco personas ajenas a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron remitidas a la Unidad de Apoyo Jurídico tras ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) en medio de una riña la tarde de este lunes, confirmó la dirección del plantel.
De acuerdo con el reporte oficial, el incidente se registró alrededor de las 18:40 horas cuando los involucrados ingresaron corriendo desde el área del estacionamiento. Personal de Vigilancia UNAM los contuvo en el lugar y aseguró que la situación fue controlada sin que se interrumpieran formalmente las actividades académicas.
Sin embargo, estudiantes de la facultad reportaron en redes sociales la interrupción de exámenes y el desalojo preventivo de aulas ante la confusión en las instalaciones.
El suceso generó molestia entre la comunidad estudiantil, que en espacios digitales cuestionó los controles de acceso a las instalaciones y señaló versiones sobre la presunta presencia de armas blancas durante el altercado, señalamiento que no fue confirmado por la autoridad universitaria.
Tras los hechos, alumnos reiteraron la exigencia de revisar y reforzar los protocolos de seguridad en los accesos al recinto.
UNAM busca puntos ciegos para cuidar a estudiantes
Hay lugares que los estudiantes prefieren evitar, zonas que les generan incomodidad y trayectos que pueden convertir el camino a clases en una experiencia de inseguridad. La UNAM busca identificarlos con un diagnóstico que va más allá de los incidentes reportados y pone en el centro la forma en que sus alumnos viven los espacios universitarios.
Para ello, aplicó 39 mil 511 cuestionarios a estudiantes de bachillerato y licenciatura y comenzó a elaborar cartografías emocionales, ejercicios en los que los propios jóvenes marcan en mapas los sitios que consideran agradables, neutrales o incómodos, así como aquellos por los que prefieren no pasar.
La revisión busca detectar condiciones que pueden pasar inadvertidas en los registros institucionales: falta de iluminación, espacios aislados, problemas de mantenimiento, acumulación de basura y otros factores que influyen en cómo se sienten los alumnos dentro de sus escuelas.
Hasta ahora se han realizado seis ejercicios de cartografía emocional, entre ellos en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur y la Preparatoria 5, con grupos de alrededor de 30 a 40 estudiantes. En las sesiones no participan directores ni autoridades de los planteles, para que los jóvenes puedan señalar libremente los lugares que les generan alguna sensación de incomodidad.
En la Preparatoria 5, por ejemplo, los estudiantes identificaron un área en la parte posterior del plantel, cerca de la zona de futbol, donde la acumulación de basura y los malos olores representan un problema.
El objetivo es que las observaciones no se queden en un mapa: la Universidad busca intervenir los espacios señalados y volver a consultar a los alumnos para conocer si las mejoras cambian su percepción.
La inseguridad no termina en la puerta de la escuela
El diagnóstico también mira hacia afuera. Los cuestionarios exploran cómo perciben los estudiantes los alrededores de sus planteles y qué ocurre durante sus recorridos cotidianos entre la casa y la escuela.
En el CCH Sur, uno de los primeros planteles analizados, los alumnos consultados dijeron sentirse más seguros dentro de la escuela que en sus alrededores e incluso que en sus hogares.
En ese mismo plantel, 42 por ciento de los estudiantes consultados reportó que tarda entre una y dos horas en llegar a clases, mientras que 7.4 por ciento señaló que su traslado supera las dos horas.
Estos datos corresponden al alumnado consultado en ese colegio y no representan, por sí solos, la percepción de toda la comunidad universitaria. Sin embargo, muestran la importancia de considerar los trayectos como parte de la experiencia de seguridad de los jóvenes.
Manuel Palma Rangel, secretario de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria, explicó que la estrategia incluye el análisis de las rutas que utilizan los estudiantes para llegar a sus planteles.
En ese marco, la UNAM trabaja en el esquema Senderos Seguros, con el que busca identificar esos recorridos y coordinar acciones con autoridades de seguridad, movilidad y transporte de la Ciudad de México y de municipios del Estado de México.