Fe, recuerdo y tradición mueven los pasos descalzos de Nazarenos en Iztapalapa CDMX
Los hermanos Arriola llevan tres años en este viacrucis, una tradición que les inculcó la propia familia.

En Iztapalapa, durante la Semana Mayor la fe se viste de Nazareno. Cada Viernes Santo, cientos de almas emprenden un recorrido que más que una representación es una promesa, un homenaje y un acto de amor profundo. Entre los participantes de la 183 Pasión de Cristo, conocimos la conmovedora historia de Ángel y Christopher Johan, dos hermanos unidos por una pena.

Ángel de 10 años y Christopher de 14, cargaron una cruz que, según ellos, pesa menos que el recuerdo que llevan atado a ella: la fotografía de su hermano, quien falleció en 2023 a causa del cáncer testicular a la edad de 22 años.
Caminan descalzos
"A él le gustaba mucho salir de Nazareno," compartió Ángel con inocencia y la profunda convicción de su corta edad. Su caminata descalza por los ocho barrios, dijo, no es solo penitencia, sino una forma de mantener vivo el recuerdo e su hermano. A su corta edad, señaló, es también un acto de redención personal y una manera de honrar la pasión que su hermano mayor tanto amaba.
"Yo lo hago por todos los pecados que tengo, travesuras que no debo hacer”, contó.

Christopher, el mayor, se sumó a esta promesa con motivaciones que trascienden lo individual. Además de honrar a su hermano, su fe se extendió en una súplica por la vida y la tranquilidad de su hogar.
“Pido por la salud de mi familia y por la paz en todo el mundo", compartió, haciendo énfasis especial en su abuelito quien enfrenta una enfermedad.
Tradición familiar
Es precisamente el señor Hugo Arriola quien ha transmitido esta tradición familiar. Aunque no es nativo de Iztapalapa, compartió que adoptó la costumbre gracias a su esposa. Con la voz cargada de nostalgia, el abuelo atestiguó cómo la partida de su nieto ha avivado la llama en Ángel y Christopher.

"Lo están haciendo más por su hermano," afirmó, con la certeza de que este sacrificio es una ofrenda.
Los hermanos Arriola llevan tres años en este viacrucis, una tradición que les inculcó la propia familia. La única preparación que conocen, según Christopher, es "tener fe y hacerlo con mucha pasión." Las vendas que cubren sus pies no son solo para amortiguar el calor y proteger de las piedras y vidrios del camino, sino un símbolo visible del esfuerzo y la devoción que imprimen a cada paso, motivados por un amor inquebrantable que transforma su dolor en un testimonio vivo de fe en Iztapalapa.
De acuerdo con el Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa A.C. (COSSIAC), se contó con la participación de más de 2 mil 500 nazarenos que caminaron por los ocho barrios de la alcaldía y culminaron su recorrido en el Cerro de la Estrella.
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