El tercer grande II
El final del torneo resultó de alarido, cuando el buen Rory falló un putt para culminar con bogey cinco golpes bajo par.

Pablo Carrillo
La neurona
Sencillamente, ha resultado un magnífico torneo el US Open en el vetusto campo del Pinehurst Resort and Country Club número dos, en el estado de Carolina del Norte, en el vecino país del norte, con un final digno de un gran guion cinematográfico, en el que los protagonistas tenían claramente marcado su respectivo papel.
El villano de la trama era el jugador norirlandés Rory McIlroy, que perseguía al que, en gran parte del torneo, había sido el líder, me refiero al californiano Bryson DeChambeau y, obviamente, el muchacho de la película, el que por ser local gozaba de un inmenso apoyo de los miles de asistentes, con el único agravante de que el científico del golf, DeChambeau, decidió, hace un par de años, abandonar el PGA Tour para enrolarse en el LIV Golf, la gira que es apoyada por capital saudí a través del PIF, el fondo de inversiones que, con los inmensos ingresos petroleros a través de la empresa Aramco, la que vemos —cada vez más— patrocinando eventos deportivos, como la Fórmula 1, torneos de tenis de gran calado del ATP Tour y de la WTA. Se rumora que, así como han tenido un polémico e inmenso impacto en el mundo del golf, es muy probable que pronto tengamos noticias de que también van por el control del tenis profesional, algo que, a la luz de la tremenda potencia de miles de millones de dólares disponibles para invertir en nuevos negocios, suena como muy probable.
El final del torneo resultó de alarido, cuando el buen Rory falló un putt para culminar con bogey cinco golpes bajo par, apenas en el grupo que le sucedía en el campo venía DeChambeau, que falló su tiro de salida y quedó en precarias condiciones para su segundo tiro, que fue a dar a la trampa, a casi 20 metros de la bandera, ahí tenía que embocar la pelota en dos golpes para triunfar, algo que parecía imposible, sin embargo, desde ahí la sacó de la arena y la dejó lista para culminar con un putt corto y, así, proclamarse, por segunda ocasión, ganador del US Open, además de su título en el US Amateur, cuando militaba en las filas de la universidad de SMU, algo que sólo unos cuantos han conseguido, multicampeón del US Open y campeón del US Amateur, se coloca en la historia de estos torneos al lado de leyendas como Bobby Jones, Jack Nicklaus y Tiger Woods, algo inaudito.
Por cierto, apenas hace dos semanas, en el torneo de Houston del LIV Golf, el tapatío Carlos Ortiz resultó campeón y Bryson DeChambeau culminó en el lugar 18, a diez golpes del de Guadalajara, por aquello de que nuestro paisano reclamó su derecho a participar en los torneos Majors, sin duda, lo merece.