Salvar el torneo

Cuando llegamos a estas alturas del torneo varios clubes se replantean qué están haciendo bien y mal. Entramos en momentos donde los nervios se ponen de punta y eso que nuestros queridos directivos disputan una competición sin descenso. Si perdiera la categoría el peor, ...

Cuando llegamos a estas alturas del torneo varios clubes se replantean qué están haciendo bien y mal. Entramos en momentos donde los nervios se ponen de punta y eso que nuestros queridos directivos disputan una competición sin descenso.

Si perdiera la categoría el peor, la situación para varios sería de no dormir de la preocupación. Lamentablemente, aquí todos duermen a lo ancho.

Hay dos casos que aún podrían salvarse, porque son equipos con historia y con una reputación que deben defender. Cruz Azul y Pumas.

En La Máquina se encargaron de hacer todo mal. Después de lograr el título de liga hace poco se han dedicado a destruir todo. Por fortuna, la llegada de Ricardo Ferretti, un viejo zorro de nuestro futbol, inyectará ánimos. Si hay algo que no se le puede reprochar al Tuca es que sea trabajador y le gusta la disciplina, justo lo que el doctor le ha recetado tantas veces al equipo. Empezará prácticamente de cero, porque del Cruz Azul campeón no queda nada. Ni los directivos, ni el cuerpo técnico ni los jugadores. Se autodestruyeron.

Deben darle tiempo a Tuca para volver a tener un equipo que compita por títulos. Nadie como él para poner a Cruz Azul en el nivel que tanto sueñan, pero si lo dejan en paz, porque si quieren influir habrá un seguro corto circuito.

En Mazatlán ya cambiaron de entrenador. Pusieron a Romano, lo cual es bueno. Tienen una gran afición y un fantástico estadio. Lo que les falta es plantel de buenos jugadores, porque se salvan solamente dos o tres. Los Xolos tenían que hacer algo después de tanto tiempo sin pelear por campeonatos e hicieron lo correcto. Poner a Miguel Herrera y dejarlo trabajar con su gente de confianza. En los Xolos hay que tener paciencia.

Y aparecen los queridos Pumas. No recuerdo que los futbolistas en el Olímpico, cuando bajan las escaleras para ir a su vestidor, recibieran todo tipo de proyectiles. Una tristeza. La verdad sentí feo porque muchos años de mi vida los pase en ese estadio con una afición realmente maravillosa.

En los Pumas perdieron la paciencia y si quieren resultados deben llamar a Diego Alonso. Fue jugador de los Pumas y conoce el futbol mexicano. Viene de dirigir a Uruguay en el Mundial y si se junta el ADN puma con la garra charrúa sería un espectáculo.

Hay equipos como el Necaxa, donde todo es negocio. Sacar dos o tres jugadores que jueguen muy bien para revenderlos, por eso para Andrés Lillini no existe gran presión.

¿Y usted, amable aficionado, tiene a su equipo en posición de luchar por algo o deben hacer cambios para aspirar por lo menos a pelear en la liguilla, donde califican todos?

Piensen bien si pueden salvar el torneo o tristemente sólo hacer planes para la próxima temporada.

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