César Luis Menotti
Menotti aseguró que nuestro país tiene material de campeonato del mundo.
• Menotti aseguró que nuestro país tiene material de campeonato del mundo.
Lo traté como compañero de trabajo y pronto gané a un maestro y, con el paso de las semanas, a un amigo. Hoy lloro su muerte.
En 1991, César Luis Menotti, el hombre que llevó a Argentina a ganar su primer Mundial, en 1978, se convirtió en técnico de la Selección Mexicana. Esa contratación federativa le cambiaría la mentalidad al futbolista mexicano, aseguran los jugadores que vivieron ese proceso de pocos meses.
Hablaba con sus convocados al Tricolor. Más que convencerlos, los impulsó a sacar o mejor de sí en cualquier cancha, sin importar la hora o el lugar. Menotti siempre aseguró que nuestro país tiene material de campeonato del mundo, pero alcanzar un éxito semejante requiere trabajar muy bien desde las bases, competir y convertirse, a base de trabajo, en aspirante a cosas grandes, sin jamás agachar la cabeza.
Menotti llevó a México a jugar contra Alemania en 1992, en Dresde. Campeona del mundo de Italia 1990, ese juego se organizó como despedida de Rudi Völler del combinado teutón.
Contó Menotti que tuvieron oportunidad de ver un entrenamiento de Alemania y Nacho Ambriz estaba fascinado con Lothar Matthäus, en ese entonces ídolo y ya referencia en la historia del futbol. César Luis se acercó a Nacho, y le dijo: “Ahora falta que vaya y le pida el autógrafo”. Evidentemente lo hizo con el propósito de picar el orgullo de Ambriz, que dio un muy buen juego ante la poderosa Alemania, partido que terminó 1-1, para sorpresa de propios y extraños.
Años después, camino a Estados Unidos 1994, lo traté de cerca, pues compartimos cámaras y micrófonos para esa cobertura mundialista, equipo al que también se integraron Emilio Butrageño y Jorge Valdano. Esa relación duró hasta Alemania 2006 y ha sido una de las mejores experiencias que he tenido.
Esos tres personajes eran la universidad del futbol. Eran maestros. Cómo se llevaban, cómo platicaban de futbol, todo lo que decían. Siempre atentos, siempre dispuestos a brindar un punto de vista y un consejo. Eran compañeros envidiables, pero lo de Menotti fue superior por la manera en que me trató. Lo voy a recordar toda mi vida.
Precisamente en 2006, por mera cortesía mandé a su casa de Buenos Aires la invitación a mi boda. Y voy llegando al evento y veo a Menotti, que viajó de Argentina a México solamente para estar en mi casamiento. Son de esos recuerdos inolvidables que tuve con César Luis Menotti, un fuera de serie, un tipazo, un hombre que revolucionó el futbol, un hombre sabio y educado.
Verdaderamente me pegó la noticia de su muerte. Descansa en paz, César Luis Menotti.
