Rangel aguanta abucheos en Torreón: afición quería a Acevedo

El portero del Tri soportó abucheos en el TSM; la afición lagunera esperaba ver a Carlos Acevedo como titular ante Uruguay.

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Raúl “Tala” Rangel soportó abucheos en el TSM; la afición pedía a Carlos Acevedo como titular. Foto: Mexsport

Raúl “Tala” Rangel aguantó estoico una noche que pudo haberlo desbordado. Antes de que México y Uruguay se acomodaran en el césped del TSM Corona, el portero de Chivas ya estaba jugando contra el ambiente: la afición de Torreón lo recibió con una oleada de abucheos que lo persiguió durante el protocolo y los primeros minutos del amistoso. Lo irónico es que, por una noche, Rangel era “local”, pues el Tri regresaba a la Comarca Lagunera después de más de tres años sin presentarse.

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La explicación del enojo en la tribuna tenía un nombre evidente: Carlos Acevedo, arquero de Santos Laguna y uno de los futbolistas más queridos de la región. El público esperaba verlo como titular ante un rival de jerarquía, pero la decisión de Javier Aguirre fue apostar por Rangel. El desacuerdo se hizo evidente desde el primer instante.

Los abucheos comenzaron en cuanto el sonido local anunció al portero rojiblanco. Y cada toque de balón que tuvo en los primeros minutos reactivó la sinfonía de viento desde las gradas, como si el estadio buscara dejar clara su inconformidad. Ningún otro jugador del Tri recibió una reacción similar.

Torreón tiene una historia particular con esta posición. El episodio más recordado ocurrió el 17 de marzo de 2010, en un amistoso rumbo al Mundial de Sudáfrica. Guillermo Ochoa fue abucheado durante gran parte del duelo ante Corea del Norte, no solo por un error que derivó en gol, sino porque la afición nunca perdonó a Aguirre haber dejado fuera a Oswaldo Sánchez, ídolo lagunero, quien incluso estuvo presente en las gradas aquella noche.

Quince años después, la memoria colectiva reapareció. Esta vez, la presión cayó sobre Rangel, quien terminó siendo el receptor de una frustración que tenía más que ver con la ausencia de Acevedo que con su propio desempeño. Aun así, el arquero mantuvo la calma: no se aceleró en los regresos de balón, no se enganchó con la tribuna y no permitió que el ambiente adverso lo hiciera cometer errores.

Con el paso de los minutos, su actuación ganó solidez. Controló lo que llegó a su área y evitó que el ruido externo se trasladara al marcador. Al final, Rangel sostuvo el cero y México empató sin goles con Uruguay, un resultado que deja dos lecturas: el Tri resistió ante un rival de jerarquía y, al mismo tiempo, quedó claro que para la afición lagunera la portería es un tema identitario.

Para la comarca, el regreso del Tri era una oportunidad de ver a su portero en casa. Para Rangel, una prueba de carácter en un estadio que no da tregua. Y para Aguirre, un recordatorio de que en Torreón, la portería no solo se defiende: se representa.