Jesús Gallardo, de la cantera al Mundial
El canterano de Pumas se acerca al Mundial, a dos años de su primera convocatoria y a cuatro de su debut. El técnico nacional

CIUDAD DE MÉXICO.
Jesús Gallardo (Cárdenas, Tabasco, 1994) se declara humilde y con cábalas, pero su meteórica carrera no se basa en ninguna suposición o interpretación mística, sino en las cualidades por la banda izquierda, como extremo en Pumas y como lateral en la Selección Mexicana, en la que sólo dos años de convocatorias lo ponen cerca del Mundial.
Después de ser descubierto por Patricio Baeza y llevarlo a la cantera universitaria, el habilidoso futbolista no pararía en su ascenso. En 2014 debutó con el primer equipo de la mano de Guillermo Vázquez. Dos años después una lesión de Ángel Sepúlveda le abriría las puertas del combinado azteca.

SELECCIÓN MEXICANA
En octubre de 2016, contra Nueva Zelanda, Gallardo tuvo su primer partido en Selección Mexicana. Lo hizo como titular en la defensa, pese a que el jugador al que sustituyó en esa convocatoria era delantero.
Para mí, en el juego aéreo, el mejor en el futbol mexicano”, dijo Juan Carlos Osorio al definir al canterano de Pumas de 1.77 metros de estatura, cuya convocatoria constante con el representativo atrajo críticas por el desempeño que mostró, distinto al que tenía en su club, en parte por jugar en una posición que no era la natural del jugador de 23 años.

En mi humilde opinión, y como he escuchado a otros managers, que prefiero no mencionar para ponerme en esa categoría ni pensar que estoy en ese nivel, si somos coherentes, es más fácil un extremo aprendiendo y comprometiéndose con disciplina táctica defensiva, puede jugar de lateral, yo creo que este es el mejor ejemplo”, justificó así el técnico nacional la posición de Gallardo en el Tricolor.
Mientras el equipo estelar disputaba la Copa Confederaciones en Rusia, el tabasqueño formó parte de la Selección Mexicana que afrontó la Copa Oro en 2017, cuya actuación fue eclipsada por la crítica al caer en semifinales ante Jamaica.
También formó parte del hexagonal final de la Concacaf en las eliminatorias rumbo al Mundial de 2018. En todo momento, en la línea defensiva, partiendo de atrás y llegando a una zona en la que puede apoyar al extremo o enviar centros al área, aspecto en el que deja dudas.

Yo prefiero seguir en la media cancha, es mi posición, y me gusta muchísimo”, confesó el auriazul a principios de 2017. “Cuento con poca experiencia en Primera División y en la Selección Mexicana, así que tengo que aprovechar esta oportunidad y demostrar mi futbol”.
LA CLAVE
A su corta edad es fácil perder el piso ante los reflectores, la fama y el promisorio futuro que lo ponen en la órbita de clubes europeos. Sin embargo, Gallardo tiene claro de dónde viene y el lugar al que puede llegar de no olvidar sus orígenes.
El futbolista reconoció que en varias ocasiones llamó a su técnico en la Tercera División, Luis Ocaña, para pedirle opinión sobre su desempeño, aconsejarlo y mantenerlo en la vía del progreso y no de la tentación.
Vengo de un lugar donde no tenía nada”, compartió. “Estoy muy contento, agradecido con Dios. Tengo que seguir en la misma sintonía, trabajando y con la misma humildad para que haya más convocatorias.
Dejar a su familia no fue fácil y reconoció que muchas noches pasaron entre lágrimas por echarlos de menos recién llegado a Pumas, a los 18 años.

Ahora, Gallardo se apunta como uno de los favoritos de Juan Carlos Osorio en la selección, por su atrevimiento, habilidad, velocidad, encare y capacidad física. Su competencia directa sería Miguel Layún, Carlos Salcedo y Oswaldo Alanís. Su poca experiencia lo tendría en la suplencia.
Si juega el Mundial será por sus méritos, su humildad, y no por cábalas.
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