El Maracanazo en Brasil 1950

Brasil tenía preparada una gran fiesta para celebrar el Campeonato del Mundo, pero Uruguay lo impidió

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Infografía: Abraham Cruz

CIUDAD DE MÉXICO.

Escuché algo que no era ruido. Sentí el silencio”, fue la última frase que Juan Alberto Schiaffino, campeón del Mundo en Brasil 1950, dijo antes de abandonar el territorio brasileño y llegar a festejar a Uruguay tras la proeza de conquistar la Copa del Mundo de 1950 ante Brasil en el Estadio Maracaná, que pasó del júbilo a la decepción.

Desde días antes del comienzo de la Copa del Mundo, más de mil 500 trabajadores fueron forzados a terminar a tiempo el inmueble que sería el inicio y el fin del éxito brasileño: el Estadio Maracaná. Las crónicas de la época juraban que ante más de 200 mil aficionados Brasil alzaría su primer título del mundo. El gobierno brasileño anunció que el día de la inauguración y el de la clausura del Mundial serían de asueto nacional.

El bloque de representativos europeos aceptó su incapacidad para organizar el evento   tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Alemania fue excluido debida del Mundial.

Argentina, enfadada con la Federación de Brasil, se retiró del Mundial antes de iniciar el torneo. Bolivia, Brasil, Chile, España, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, México, Paraguay, Suecia, Suiza, Uruguay y Yugoslavia se presentaron.

La FIFA decidió que el trofeo del campeón se llamaría Jules Rimet para conmemorar los 25 años de su presidente francés en el cargo.

Los brasileños confiaban en su equipo. Iniciaron su camino contra México, al que goleó 4-0.

Ademir descubrió en Zizinho, Jair y Baltazar los compañeros perfectos para convertirse en el campeón de goleo de la justa. En el segundo partido contra Suiza, Brasil empató a dos tantos.

En el último de la fase de grupos, en el Estadio Maracaná, logró su pase a la siguiente fase al vencer a Yugoslavia por 2-0.

Por su parte, Uruguay, comenzó con una victoria de 8-0 sobre Bolivia. Las historias indican que Juan Alberto Schiaffino anotó cinco de esos ocho tantos, pero 54 años después aclaró que sólo consiguió dos. El resto fue por la confusión de los periodistas.

A la fase final clasificaron las cuatro selecciones con más puntos en su grupo. Brasil fue el primer lugar del Grupo A. España superó en puntos a Inglaterra, Chile y Estados Unidos; lo mismo hizo Suecia al dejar en el camino al entonces bicampeón, Italia, además de Paraguay.

El Campeón del Mundo se definiría con un cuadrangular final entre los cuatro mejores equipos del torneo. Brasil demostró su pegada al vencer en su primer juego de la fase final a Suecia por 7-1. Uruguay empató con España.

Luego, Brasil volvió a golear, ahora 6-1 a España. Uruguay,  a su vez vencía 3-2 a Suecia.

El último partido del Mundial definiría al campeón. El país más grande de Sudamérica, Brasil, enfrentaría al segundo país más pequeño de aquella región, Uruguay.

En el protocolo de coronación sólo se esperaba que el representativo local alzara el trofeo de la Copa del Mundo y en la plaza mayor de Río de Janeiro el festejo aguardaba. En el partido, Friaca cumplía el guión al anotar el 1-0 a favor de Brasil, al minuto 47. Schiaffino, de Uruguay, comenzaba a romper la lógica de los organizadores con la igualada a uno, al minuto 66.

No importaba. Brasil necesitaba el empate para levantar la Jules Rimet, pero al minuto 79 el gol de Alcides Ghiggia provocó el silencio más recordado en una Copa del Mundo.

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