El llanto de Sebastián Jurado

El portero del Veracruz lloró tras el descenso de su equipo, pero 24 horas después ya estaba con la Sub 22

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Sebastián Jurado, la única luz de los Tiburones Rojos del Veracruz durante el Clausura 2019. Foto: Imago7

CIUDAD DE MÉXICO.

Todos los jugadores del Veracruz se marcharon, excepto Sebastián Jurado. William Yarbrough corrió a abrazar al arquero de 21 años y luego se le acercó Rodolfo Cota para consolar al que se declaró aficionado del equipo jarocho y se prometió a sí mismo salvarlo del descenso. No pudo, lloró. Pero en el futbol no hay tiempo. En menos de 24 horas ya estaba en un avión con destino a Europa para jugar dos amistosos con la Sub 22.

Hay que cambiar el chip, yo tengo que aportar y dar lo mejor de mí en la selección nacional. Tratar de hacer las cosas lo mejor posible, con las herramientas que me da el trabajo de día a día”, comentó Jurado, antes de viajar a España, en donde enfrentará a Escocia e Irlanda del Norte con la Sub 22.

Jurado lloró en el Camp Nou del León porque desde siempre quiso ser tiburón. Seguía a los porteros del Veracruz. Pedía ser recogebalones, siempre detrás de la portería local en el Estadio Luis Pirata Fuente.

Ahí estudiaba los movimientos de Jorge Bernal y se emocionaba con el ruido que se generaba en cada atajada. El quería estar ahí.

Ahorita pienso en el presente, en terminar bien el torneo. Hacer lo mejor posible y terminando el torneo haremos cuentas”.

Jurado jugó ante la necesidad de los Tiburones de sumar puntos en la tabla de menores, y de ahí no soltó el puesto, pero se volvió titular en un equipo que estaba condenado al descenso, un equipo cuya única  luz siempre fue Jurado.

La seguridad te la tiene que dar tu trabajo. Lo que haces día a día, eso me mantiene fortalecido, de alguna forma un poco tranquilo. Sé que apenas estoy por cumplir un torneo en Primera División. Tengo que continuar con lo que hago y no rendirme”.

cva