Inolvidable Navidad para Damaris Aguirre

Nueve años después de competir en Beijing 2008 disfruta de un logro especial

thumb

CIUDAD DE MÉXICO.

Damaris Aguirre vivirá su primera Navidad como medallista olímpica de bronce, madre de una pequeña y a la espera de la segunda. Con su familia reunida, la expesista cenará en casa de su hermano, en Chihuahua, en un año que ya la marcó para el resto de su vida.

Me quedo con todo el año, las cosas malas que pudieron haber pasado están siendo premiadas con mi hija, con la medalla, con la salud de mi familia”, comparte en charla telefónica. “Pero, muy en especial, con el momento de la entrega de la medalla”.

Aguirre recibió su presea de bronce de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 el 7 de diciembre en las instalaciones del Comité Olímpico Mexicano (COM), nueve años después de haber finalizado sexta, y luego de un largo proceso de descalificación de tres rivales quienes arrojaron controles positivos de dopaje con el paso de los años.

Es diferentes, pero ahora pude compartirlo con mi familia, el haber podido subir a mi hija, colgarle la medalla y darle un beso. La verdad es que ese momento es muy especial”.

Nueve años después la vida es muy diferente. Casada y a la espera de su segunda hija, hace un recuento de cómo eran las cenas del 24 de diciembre en su infancia.

Las Navidades con mis abuelos maternos eran muy especiales, nos juntábamos todos los primos, los tíos y abríamos regalos. Con los abuelos paternos íbamos a Creel, a un rancho, ahí rompíamos piñatas y a mí me gustaba estar jugando con los animales”, recuerda. “Me encantaban las barbies, conservo algunas y son las que trae de un lado para otro mi niña”.

Ahora su misión también será jugar de Santaclós, y en ese papel busca cumplir las expectativas de su pequeña. “Le compramos un carrito porque le gusta mucho jalar y empujar cosas, llevar cosas de un lado a otro. Le va a traer Santa una muñeca que habla, imita el sonido que tu hagas”, adelanta.

Damaris ya no sólo se concentra en divertirse, sino que busca complacer a su hija y debe dejar la mesa de los mayores para  acudir a su llamado. “Yo era latosa, andaba de un lugar a otro, pero dice mi mamá que mi hija es más inquieta”.

AÍDA ROMÁN, AGRADECIDA

En el año de Aída Román resaltan profundos sentimientos que le provocaron los sismos de septiembre y subirse por primera vez a un podio mundialista en el tiro con arco nacional; a unas horas de celebrar la Navidad, la medallista olímpica de plata en Londres 2012 prefiere agradecer la oportunidad de hacer historia en el ámbito deportivo.

Agradezco todos los momentos habidos y por haber en el deporte y en mi vida; prefiero dar siempre las gracias por todo lo que viví”, dice la arquera capitalina, medallista de plata en la justa del orbe en la Ciudad de México en la prueba por equipos en la rama femenil. “Termino muy contenta porque fue una temporada muy importante”.

En lo social, el recuerdo que la marcó fue el sismo que golpeó la capital el 19 de septiembre, un relato que ella misma realizó entre lágrimas semanas después, cuando acudió con la Asociación de Medallistas Olímpicos a un albergue.

En algún momento tienes que hacer esa reparación en ti mismo, fue una pena que la gente perdiera sus hogares o a familiares, pero la naturaleza es así y te adaptas o mueres”, dice Aída.