La trinidad del padre Serna

Edison Alexander es un sacerdote e ironman colombiano. Promueve la palabra de Dios en la isla de San Andrés y se da tiempo para nadar, pedalear y correr sin importar si es de día o de noche. Lo mismo viste sotana que bermudas para competir y suele tomar llamadas telefónicas de atletas que representan a su país en el extranjero. También quiere ser un Ultraman

CIUDAD DE MÉXICO.

Edison Alexander es un colombiano de 34 años que confiesa feligreses,  nada en mar abierto en la isla de San Andrés, da misa en la iglesia de Cristo Salvador, pedalea en las madrugadas, realiza bodas entre atletas que entran a la casa de Dios con todo y bicicleta, corre por las noches, asiste a enfermos,  viaja para competir en triatlones de cortas y largas distancias,  corre por las noches, habla de Dios -vía telefónica- con atletas colombianos que están a unas horas de competir en el exranjero, viste sotana, en ocasiones se le mira por la iglesia con short y calzado deportivo. Lo mismo habla de pasajes y versículos bíblicos, que de pruebas y tiempos en triatlones y el ironman. En la comunidad de San Andrés a veces lo miran raro, cuando lo ven trepado en la ‘bicicletica’, en lugar de estar en el altar. Le dicen padre Serna o padre Triatleta. Los amigos le apodan Ironman. Edison Alexander tiene un sueño: convertirse en Ultraman.

¿Usted es un cura con virtudes atléticas o un atleta metido al sacerdocio?

Soy las dos cosas. Tengo 15 años de servicio a la iglesia y desde joven hago deporte. Soy triatleta e ironman y doy la palabra en la iglesia de Cristo Salvador, en la isla de San Andrés. Soy misionero. También soy capellán de la selección colombiana de triatlón. Muchas veces atiendo atletas colombianos, en diferentes disciplinas, antes de participar en el extranjero. En ocasiones lo hago por teléfono.

¿Alguna oración en especial?

Tengo varias. Para el triatlón: “Señor, porque soy triatleta. Todos mis entrenamientos y competencias de triatlón te lo entrego a ti, mi Señor. Que tu mirada siempre me oriente al competir, que tus manos llagadas me conduzcan en la carrera, que tus pies heridos me lleven en lo más duro al entrenar y competir, que tu santa sangre me libre de todo mal, que tu santo espíritu me conduzca a la perfección deportiva y a obtener la meta en victoria. Amén”.

Es triatleta e ironman.

He corrido tres Powerman en Suiza (10 kms. en trote, 150 kms. en bici y 30 kms. en trote), es lo máximo en el duatlón, sólo tres colombianos la hemos corrido. He hecho el ironman (3.86 kms. de nado, 180 kms. en bici y 42.2 kms. corriendo) y he ganado en mi categoría en Estados Unidos, en Austria y actualmente me preparo para un Ultraman, carrera en tres días (nadar 10 kms, 421 en bici y 84 kilómetros corriendo). Sería el primer sacerdote en hacerla. Hago sprint, olímpico, medio e ironman.  En el último hice 10:24 horas en Austria.

¿En qué tiempo puede correr un sacerdote los 10 kilómetros?

Los hago en 33 minutos y el maratón por debajo de las tres horas. El atletismo es una de mis especialidades y una de las que más me gusta realizar. La natación es a la que menos amor le tengo. En ciclismo me va bien. Nado porque me toca.

A veces lo ven raro.

Hay comunidades que piensan que un sacerdote sólo debe estar en la parroquia. Pero uno es humano y se puede dar momenticos para andar en bicicleta, correr y competir. Piensan y este curita qué. Aunque eso ya cambió en Colombia. Es una forma de mostrarle a la sociedad que un curita puede incursionar en otras facetas. Además, puedo evangelizar mediante el deporte. Me llegan a ver raro cuando no traigo sotana y ando en bicicleta.

¿Alguna vez le reclamaron?

Reclamo, no. Pero sí me preguntan qué hago arriba de una bici. No hay problema, pues saben que no descuido mi iglesia.

¿Los competidores se dan cuenta que usted es sacerdote?

Claro, yo llego a registrarme con sotana y me presento como el padre Alexander Serna.

Lleva crucifijo.

Suelo llevar rosario y mi nombre en el uniforme (Padre Serna), igual mi bicicleta. En las manos llevo mi crucifijo.

¿Ha tenido la oportunidad de dar la Palabra en competencias?

Hace como dos años en el mundial de Suiza tuve la oportunidad de hacer el juramento como deportista y hacer una oración antes de las pruebas. Como voy con sotana, muchos deportistas me piden haga oraciones especiales para ellos e incluso que los confiese previo al inicio de la competencia. Muchas veces me presentan sus bicicletas y cascos para bendecirlos.

¿Realiza ceremonias con deportistas?

He tenido la oportunidad de casar a triatletas, quienes llegan a la iglesia con ropa de boda, pero con sus bicicleticas a un lado. También me ha tocado hacer misa a compañeros difuntos.

¿Conoce a religiosos triatletas?

Conocí a una monja estadunidense de 80 años a la que se le conoce como Maravilla Woman, hay un belga con el que sostengo conversación y otro más con el que intercambio información. Es difícil por la exigencia de este deporte.

¿La iglesia no se opone?

Hace como unos dos años estuve en el Vaticano, invitado a la Santa Sede para explicar el trabajo que vengo realizando como deportista y sacerdote. Les gustó mucho, me manifestaron que les interesó lo de la pastoral deportiva y me invitaron a evangelizar e involucrar a más sacerdotes.

¿Cómo le hace para combinar iglesia y entrenamientos?

Querer es poder, cuando le colocas ese amorcito a las cosas. Atender compromisos de día y darme tiempo para entrenar. Aunque siempre va a ser mi prioridad lo sacerdotal.

¿Cómo es su día?

Hay días en los cuales entreno ocho horas, a veces me levanto a las tres de la mañana para entrenar 180 kilómetros de cicla, dar misa, ir a la universidad a dar clases, trabajar como capellán, misa otra vez, hago mis oraciones, visitas domiciliarias, charlas. Apartar misas para bodas y primera comunión. Y en ocasiones vuelvo a entrenar a las nueve de la noche.

¿En dónde entrena?

Como vivo en la Isla de San Andrés actualmente nado en aguas abiertas, corro una vueltecita a la isla (19 kilómetros). A veces le doy dos. En bici hago circuitos o pedaleo en rodillo.

¿Y cómo le hace para juntar el  dinero para viajar?

Ésa siempre ha sido una dificultad. No cuento con los recursos para los eventos internacionales, pero cuento con apoyo de la federación, a veces patrocinios por fuera y muchas veces son los amigos y los fieles los que me ayudan.

Y a veces hace rifas.

En una comunidad llamada Santa Rosa se hizo una rifa para comprar una bicicleta, una china de carbono con la que he conseguido logros nacionales e internacionales. Para mí es una reliquia. Le mandé poner el nombre de Santa Rosa en agradecimiento a la comunidad.

¿Ha tenido lesiones?

El deportista tiene riesgos y yo no soy de hierro. Hace dos años me quebré cinco costillas y la clavícula, debido a que una moto se pasó el alto y chocó conmigo. Además, he tenido caídas, golpes y raspones.

¿Tentado a renunciar?

No. Las caídas son parte de la competencia. A veces vas en primer lugar de tu categoría y se te descompone la bicicleta. No queda otra que resignarse y volver a entrenar.

¿Qué es lo que más le preguntan?

Siempre me preguntan si soy padre de verdad (este curita qué).

Quiere entrar a Guinness.

Quiero ser el sacerdote más rápido en un Ironman.

¿No ha pensado escribir un libro?

También he pensado en escribir algunos textos y compartirlos en el Facebook. Será en su debido momento. Tendrá enfoque deportivo y sacerdotal.

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