Liborio Sánchez, con el corazón partido entre Gallos y Chivas
El portero, que militó en los equipos finalistas de la Copa MX, en alguna ocasión resultó vencedor de una serie ante el Rebaño bajo los tres palos del Querétaro

CIUDAD DE MÉXICO.
La noche del 26 de noviembre de 2011 fue inolvidable para Chivas. El equipo, líder del torneo, necesitaba anotar un gol en el Estadio Omnilife para clasificar a semifinales. Pero su sueño se vio frustrado, en gran medida, por el arquero Liborio Sánchez, que pertenecía al Guadalajara y militaba en calidad de préstamo con Querétaro.
Es normal que pase. En cualquier institución te toca enfrentarte a tus excompañeros o exequipo y uno siempre piensa 'quiero ganarle'”, confiesa el ahora guardameta de Jaguares de Chiapas.
Sánchez llegó a Querétaro con 21 años de edad y repleto de esperanza por hacer bien las cosas para trascender y ganarse un lugar, sin saber lo que le esperaría. “Llegas, conoces caras nuevas, te vas acoplando a una ciudad que es hermosa; el estadio es de los más chingones que hay en el futbol mexicano. Pero sobre todo la afición que te canta los 90 minutos, la que se encariña con los jugadores, la que entrega todo por los resultados, eso habla mucho de la institución por la cual surgió un cariño inmenso”.
En aquel partido todos lo intentaron: Marco Fabián, el Venado Medina, Patricio Araujo, Jorge Enríquez, Miguel Ponce, Cubo Torres, Omar Arellano... Conforme el tiempo se agotaba, las esperanzas rojiblancas se veían frustradas con Liborio Sánchez, quien cual muralla, impidió la anotación en el arco del Querétaro.
La verdad fue mucha ayuda de Dios, Él siempre está delante de uno; también, con mucha fe, y trabajo”, asegura. En aquel entonces, el arquero compartía vestidor con Adolfo Bautista, referente de Chivas. Al respecto, Liborio confiesa: “Ambos lo comentamos; yo creía que tenía que haberme quedado, y no me dieron la oportunidad. Queríamos que vieran lo que dejaron ir, que apostaron por nosotros y valemos bastante”.
Posteriormente, el jaliscience tuvo que afrontar críticas, aún desde sus más allegados. Liborio comparte que “era como el odiado de la ciudad de Guadalajara, el hijo rebelde, el patito feo por haber eliminado a las Chivas, y me veían como un malagradecido. Pero es parte del futbol. Uno tiene que tomar las críticas de la mejor manera”.
Este miércoles por la noche, Querétaro y Chivas jugarán por la final de la Copa MX. El arquero quien fue parte de ambas instituciones, afirma: “Le tengo mucho cariño a los dos equipos, uno porque fue mi formación y otro porque es amor del puro. Vaya donde vaya, yo soy Gallo. Sólo me queda desearles suerte para el partido de mañana”.
Liborio tiene planes de regresar a tierras queretanas, donde aún pertenece su carta como futbolista. Para ello, deberá disputar la oportunidad de liderar el arco con Tiago Volpi, a quien reconoce como un excelente arquero y persona.
Los tiempos de Dios son perfectos. Tarde o temprano se dará la oportunidad para, con todo el gusto, volver al equipo de mis amores”.
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