¡La Furia Roja! en 1986
España golea a Dinamarca con cuatro tantos del Buitre Butragueño, la pesadilla de los vikingos

PRIMER ACTO.- Hay molestia por parte de los jugadores daneses, el técnico Sepp Piontek y la d irectiva, debido a que la delegación española, incluyendo a la molesta prensa ibérica, llega sin avisar para hospedarse en la Hacienda Jurica. Es el mismo hotel donde los vikingos han hecho su fortaleza para jugar los octavos de final en el estadio Corregidora, en Querétaro.
La queja llega de inmediato a personal de la FIFA. No hay respuesta. Los daneses beben cerveza a un lado del jardín mientras que sus rivales toman vino en el otro extremo de aquel sitio. Imposible pedir a los reporteros españoles que no tomen fotografías o anden de fisgones por los cuartos donde suelen hacer sus fiestas los daneses.
Los jugadores de Piontek, acostumbrados a convivir con sus mujeres, beber y fumar hasta altas horas de la noche, tienen que resguardarse en sus habitaciones. Aunque se dan tiempo para beber y comer pastel con Laudrup, que cumple 22 años.
SEGUNDO ACTO.- El portero danés Lars Hogh y el delantero español Emilio Butragueño no aparecen, en un principio, en la lista de los protagonistas para el juego del miércoles 18 de junio en el Estadio Corregidora. Lars es apenas el tercer guardameta del conjunto danés, mientras que el Buitre se encuentra lesionado y es duda para el técnico español Miguel Muñoz.
El trabajo de Lars ha superado a los otros porteros de Dinamarca (Rassmussen y Qvist) y el entrenador Sepp Piontek decide ponerlo como titular ante la Furia Roja. Hay euforia por parte de los daneses, es su primera Copa del Mundo y se han convertido en favoritos gracias a sus goles, primero en Ciudad Neza y después en Querétaro.
Del otro lado, Muñoz cambia de parecer y decide que Butragueño saldrá como delantero ante los vikingos. El campeón del Real Madrid en la campaña 1985-86 no se ha recuperado, pero acepta la decisión de su estratega. Lars y Butragueño no lo saben, pero ambos tendrían un día inolvidable en el Corregidora.
TERCER ACTO.- A Larson, el portero danés, se la he venido la noche en territorio queretano. Un Buitre pintado de rojo se aparece una y otra vez ante el vikingo, en una pesadilla que se repite cuatro veces. Una fiesta española donde el guardameta danés se ha convertido en el primer plato de la cena. Dinamarca festejaba el gol de Olsen desde el manchón de los once pasos. Un engaño a Zubizarreta y la algarabía se escuchaba del lado escandinavo.
De pronto, todo se tiñó de rojo. El Buitre Butragueño, compañero de Hugo Sánchez en el Madrid, se asoma como ave carroñera. Primero roba un balón, tras error de Olsen y deja sentado al portero. Cuando Lars trata de entender qué está pasando, el español le repite la dosis, con la testa, con la pierda diestra, dos veces, y al final desde el manchón penal. Goicoechea colaboraría con otro penal concretado, en una falta sobre el Buitre, pero que éste no quiso cobrar.
España lograba el pase a cuartos de final, el Buitre Butragueño se metía a la lista de los hombres en calzoncillos que han marcado cuatro goles en un partido. Leónidas, Fontaine y Eusebio, entre ellos.
Emocionado, el Rey Juan Carlos, que mira el partido desde el sillón de su reino, manda un telegrama para felicitar a la Furia Roja. Amenaza con venir a México si su equipo llega a la final.

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