Un viernes 13 del 86 en el estadio Corregidora de Querétaro
Dinamarca seguía sorprendiendo en territorio mexicano, y Alemania era su nueva víctima. Algo sospechoso para el técnico danés Sepp Piontek

CIUDAD DE MÉXICO.
-Señor Piontek, ¿cómo explica el triunfo danés sobre Alemania?
-Pregúntenle a Beckenbauer.
La anterior era la respuesta de un técnico irritado por la extraña manera en la que su equipo (Dinamarca) había pasado por encima de un conjunto alemán que tuvo todo para vencer en el estadio Corregidora y que, sin embargo, terminó perdiendo ante el equipo sensación en la primera fase de México 86.
Habría que revisar la situación, paso a paso: Dinamarca había jugado con un hombre menos por la expulsión de Arneses, tras dar un codazo a Matthaeus; además de que en la portería danesa aparecía Lars Hosh, apenas el tercer portero del conjunto, quien sumaba 20 minutos de juego en un partido amistoso previo a la Copa del Mundo.
Si a lo anterior sumamos las fallas increíbles de los teutones ante el cancerbero juvenil, faltaban explicaciones.
Franz Beckenbauer, técnico de Alemania, argumentó que “mi selección jugó su mejor partido del campeonato, pero nos siguió la mala suerte. Lo único criticable es que hemos perdido”. Unos periodistas alemanes, incluso, publicaron que Alemania sucumbió ante la maldición de un viernes 13.
La molestia del estratega Piontek era debido a que Dinamarca enfrentaría en octavos de final a la España de Butrageño, mientras que los teutones viajarían a Monterrey para hacer frente a Marruecos.
Las sospechas de Piontek fueron de que los alemanes habrían perdido de manera intencional para evitar el enfrentamiento ante España y tener un camino más cómodo con el once marroquí.
Se trata del llamado Grupo de la Muerte (bloque E), en que calificaban a la segunda ronda Dinamarca (6), Alemania (3) e incluso Uruguay (2). En aquellos años se repartían dos puntos al cuadro ganador y un punto al empate.
Sabor vikingo
Los germanos mandaron metrala en la primera parte, mientras el portero Lars se convertía en un pulpo vestido de héroe. Lars ahogó dos intentos de Allofs y uno de Berthold, mientras que Brehme estrellaba el esférico en el travesaño.
Sería un danés veterano llamado Olsen, quien le pondría número a la casa a falta de un minuto para el descanso. El danés, de 37 años de edad, fue derribado por el corpulento Rolf y el silbante marcaría la pena máxima. El 1-0 lo escribió el propio Olsen ante un Schumacher de piedra.
Mattaheus fallaría en dos ocasiones frente al portero Lars y el empate se esfumaba ante la incredulidad de los aficionados.
Eriksen firmaría el 2-0 al minuto 62 y Dinamarca calificaba a octavos con tres triunfos, nueve goles a favor y el liderato en el Grupo de la Muerte. Beckenbauer argumentaba que se trató de la mala suerte, pero Piontek sospechaba de algo más.
