Parque Felipe Ángeles, entre basura, miedo y abandono vecinal
Basura acumulada, inseguridad, malos olores y rituales de santería forman parte del deterioro dentro y fuera del Parque Recreativo General Felipe Ángeles

Basura acumulada, inseguridad, malos olores y rituales de santería forman parte del deterioro dentro y fuera del Parque Recreativo General Felipe Ángeles, ubicado sobre Eje 2 Oriente, H. Congreso de la Unión, en la colonia Felipe Ángeles ante la falta de vigilancia y mantenimiento por parte de la alcaldía Venustiano Carranza, encabezada por Evelyn Parra Álvarez.
Lo que antes era un paso habitual para habitantes de la zona, hoy se ha convertido en un sitio que algunos prefieren rodear para evitar riesgos ante decenas de personas en situación de calle que se drogan o ingieren bebidas alcohólicas y ponen en riesgo a la población en general.
Durante un recorrido realizado por Excélsior encontramos dentro del parque aves muertas en estado de descomposición, personas en situación de calle que duermen en las bancas y diversos utensilios como ollas, cocos y cruces utilizados para rituales de santería, además de basura.
Nancy Miranda, vecina que acude con frecuencia a realizar compras por la zona, señaló que el enrejado del parque no le genera tranquilidad, sino preocupación, debido a que algunas entradas y salidas están cerradas con candado.
“Antes no estaba enrejado y era más práctico pasar. Ahora me da miedo que haya alguien adentro”. De acuerdo con su testimonio, en el lugar se ha observado a personas consumiendo drogas, además de presencia constante de personas en situación de calle alrededor del perímetro.
La vecina explicó que, en varias ocasiones, ha visto a personas alcoholizadas o haciendo sus necesidades en la vía pública, lo que aumenta la percepción de inseguridad para quienes caminan por la zona, especialmente mujeres, niñas y niños que acuden a escuelas cercanas o acompañan a sus familias a realizar compras.
“Uno no sabe si lo pueden atacar o si puede pasar algo. Por eso prefiero no cruzar por el parque y dar la vuelta”, expresó.
A la problemática de seguridad se suma la presencia de objetos asociados a prácticas rituales o religiosas, lo que algunos vecinos interpretan como una señal más del uso irregular del espacio. Sin embargo, el problema de fondo, señalan, no es la práctica en sí, sino la falta de vigilancia, limpieza y control sobre un parque que debería servir para la convivencia comunitaria.
Este parque que cuenta con una superficie de 27,248.39 metros cuadrados (aproximadamente 2.7 hectáreas) y un perímetro de 662 metros, es vigilado por un solo elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), quien siempre se encuentra dentro de su oficina, debajo del ring de boxeo, por lo que no se percata de lo que sucede dentro o fuera del parque.
En el caso de Rodolfo Garcìa, denunció que el parque y sus alrededores son utilizados como tiradero clandestino. Aseguró que anteriormente había presencia policiaca y se impedía que las personas dejaran desechos en la zona, pero esa vigilancia se perdió.
“Antes tiraban la basura hasta la esquina, ahora ya la dejan en los árboles o atrás de las plantas”, comentó.
El problema no se limita a bolsas de basura doméstica. De acuerdo con su testimonio, también han sido abandonados restos de animales, vísceras, desechos de pollo y carne que presuntamente provienen de actividades comerciales cercanas, como tianguis o puestos de comida. Incluso, señaló, se han encontrado perros muertos.
Además, vecinos alertaron sobre un tubo en malas condiciones que representa riesgo para peatones y estudiantes de escuelas cercanas, incluso algunos menores y adultos mayores han tropezado y sufrido raspaduras al caminar por la zona.
La crítica vecinal también alcanza las acciones de mantenimiento urbano, como son las jornadas de reforestación o colocación de plantas sin seguimiento posterior. Aseguró que en camellones cercanos se sembraron especies que después se secaron por falta de riego.
También señaló que la instalación de luminarias no ha resuelto los puntos oscuros del entorno. Aunque algunas zonas cuentan con postes y focos, otras áreas permanecen sin iluminación suficiente, lo que incrementa la sensación de abandono durante la noche.
Los vecinos pidieron a la alcaldesa en Venustiano Carranza, Evelyn Parra Álvarez atender el parque de manera integral. No sólo con acciones aisladas de imagen urbana, sino con vigilancia constante, limpieza, retiro de desechos, rehabilitación de zonas peligrosas y mantenimiento real de áreas verdes.
“Pedimos seguridad para poder transitar, porque hay escuelas, porque uno viene a comprar, trae a los niños o viene a almorzar. Queremos hacer nuestras actividades de manera segura”, resumió Nancy Miranda.
El Parque Recreativo Gral. Felipe Ángeles, que debería funcionar como un espacio de descanso y convivencia, hoy enfrenta una realidad distinta: basura, miedo, riesgos para peatones y una exigencia vecinal clara, recuperar el espacio público antes de que el deterioro termine por normalizarse.