El origen de la sífilis: las pistas apuntan hacia América
Nuevos hallazgos genéticos en restos humanos de América reabren el debate sobre si la sífilis surgió en el continente americano y viajó a Europa con Colón, o si ya circulaba en Europa antes de 1492.

El origen de la sífilis, enfermedad a la que se le atribuye la muerte de varios famosos, -como el filósofo Friedrich Nietzsche o el pintor Paul Gauguin- ha sido fuente de debate por muchos años. Este debate ha estado alimentado por posturas ideológicas que postulan una América precolombina idílica, ‘corrompida’ por los males que llegaron desde Europa, como la viruela o el sarampión. Sin embargo, nuevas revelaciones científicas muestran una realidad distinta.
Un estudio publicado en la revista Nature reavivó el debate sobre dónde nació realmente la sífilis. Durante siglos, los historiadores y científicos han discutido si esta enfermedad sexualmente transmisible llegó a Europa con las naves de Cristóbal Colón o si ya circulaba en el Viejo Continente antes de 1492. Un equipo internacional de investigadores obtuvo genomas antiguos de Treponema pallidum —la bacteria causante de la sífilis— hallados en huesos de individuos que vivieron en América mucho antes del contacto europeo, y sus hallazgos refuerzan la llamada “teoría colombina”.
Un debate centenario: la sífilis en Europa y América
La primera mención histórica de una epidemia de sífilis en Europa data de 1494, durante la invasión de Italia por el rey francés Carlos VIII. Los testimonios de la época describen un brote agresivo que afectó a miles de soldados con dolorosas lesiones en la piel y el rostro. Al finalizar la campaña militar, los mercenarios se dispersaron por todo el continente, propagando así una enfermedad nueva y sumamente estigmatizante.
A raíz de este episodio, cobró fuerza la idea de que la sífilis podría haber llegado del otro lado del Atlántico, coincidiendo con el regreso de Colón de su primer viaje al Caribe. Pero otro sector de la comunidad científica señalaba la existencia de esqueletos medievales en Europa que exhiben cicatrices óseas atribuibles a la sífilis, lo que respaldaría la posibilidad de que la bacteria ya estuviera presente en Europa antes de 1492.

El hallazgo científico: ADN antiguo en cinco esqueletos
Para arrojar más luz sobre esta controversia, un grupo de investigadores liderados por la genetista Kirsten Bos, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, analizó lesiones halladas en huesos y dientes de individuos provenientes de México, Perú, Chile y Argentina. Estas muestras datan de fechas anteriores o cercanas a la llegada de Colón.
Al secuenciar el material genético, los científicos reconstruyeron cinco genomas de Treponema pallidum. Según la investigación, estos genomas antiguos son linajes “hermanos” de las cepas modernas que causan enfermedades como la sífilis, el bejel y el pian (o yaws). Es decir, provienen de una familia genética que ya circulaba en las Américas mucho antes del desembarco europeo.
“Es un slam dunk (una retacada de balón en el basquetbol) muy claro. Esto vino de las Américas”, señaló Kirsten Bos, citada porThe Washington Post. “Los linajes antiguos se diversificaron en América hace miles de años”, añadió Rodrigo Barquera, otro de los investigadores.
Gracias a estas comparaciones genéticas, el equipo propuso que el ancestro común más reciente de la bacteria Treponema pallidum surgió hace aproximadamente 8,000 o 9,000 años, cuando ya existían comunidades humanas extendidas a lo largo del continente americano.
¿De América a Europa o ya existente en Europa?
Pese a la contundencia de los datos en el nuevo estudio, no todos los expertos consideran que el misterio esté completamente resuelto. Desde hace décadas, hallazgos en esqueletos europeos con presuntos indicios de sífilis anteriores a 1492 han complicado la narrativa de una importación exclusivamente americana.
La misma líder del proyecto dejó abierta la puerta a otros datos. “No creo que estemos resolviendo el enigma del todo”, afirmó Bos. “Hay muchas preguntas importantes que todavía debemos responder”. Esta postura sugiere que la enfermedad podría haber estado presente en varios continentes, aunque con manifestaciones diferentes, mucho antes de la llegada de Colón.
Una mutación en el momento justo
Otro punto polémico es la posibilidad de que las cepas de Treponema pallidum que circulaban en las Américas no fueran necesariamente de transmisión sexual antes del contacto con Europa. De acuerdo con el estudio, la bacteria podría haber experimentado un “salto evolutivo” alrededor de 1492, dando origen a la variante que hoy conocemos como sífilis venérea.
“Lo que llamamos sífilis probablemente emergió en torno al periodo de contacto”, explica Bos.
Históricamente, los europeos bautizaron a esta enfermedad con nombres que culpaban a naciones rivales —“el mal francés”, “el mal alemán”— o a otros grupos étnicos, reflejando la enorme estigmatización que acarreaba. Con el tiempo, se asoció de forma sensacionalista con supuestas “costumbres licenciosas” de los pueblos originarios americanos, contribuyendo a crear un sesgo racial y cultural alrededor de su origen.
Un libro para entender cuál ha sido la postura moral hacia esta enfermedad es el de Claude Quétel, History of Syphilis, que explica cómo su distribución por contacto sexual, al menos en su manifestación moderna, ha provocado diversas interpretaciones que salen del ámbito de la ciencia.
La sífilis problema de salud global en pleno siglo XXI
La sífilis sigue siendo un desafío médico. Cada año se registran millones de nuevos contagios en todo el mundo, principalmente por transmisión sexual. Aunque existen antibióticos efectivos, el resurgimiento de la enfermedad y la aparición de cepas resistentes mantienen en alerta a los expertos.
Los hallazgos de ADN antiguo en esqueletos americanos aportan evidencia sólida a favor de la teoría de que la sífilis —o al menos sus predecesores directos— se originó en el continente americano. Sin embargo, la presencia de posibles casos europeos precolombinos y la falta de muestras de otras partes del mundo mantienen abierto el debate.
Lo que sí es seguro es que estudiar los orígenes de la sífilis ayuda a entender cómo evolucionan y se propagan las enfermedades a lo largo de la historia. En palabras del científico Mathew Beale, cada nuevo genoma antiguo puede reabrir el caso. Para la ciencia, es un recordatorio de que las verdades suelen ser más complejas de lo que la narrativa tradicional sugiere.
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