¿Encenderá en 2276? Entierran un iPhone 17 Pro Max en una cápsula del tiempo
Descubre por qué fue elegido y si podría volver a encender.

¿Qué pasará si alguien intenta encender un iPhone dentro de 250 años? Esa es la curiosa pregunta que ha despertado una de las iniciativas más llamativas relacionadas con la tecnología en este año.
Como parte de las celebraciones por el 250 aniversario de Estados Unidos, un iPhone 17 Pro Max fue enterrado dentro de una enorme cápsula del tiempo que permanecerá sellada hasta el año 2276.
¿Por qué enterraron un iPhone 17 Pro Max durante 250 años?
El dispositivo no fue elegido al azar. La idea del proyecto es preservar una muestra de cómo era la vida cotidiana en el siglo XXI y mostrar a las futuras generaciones cuáles eran los objetos que definían nuestra época.

Entre documentos históricos, piezas representativas de los estados y diversos símbolos nacionales, el smartphone de Apple fue seleccionado para representar a California y a la innovación tecnológica estadounidense.
La cápsula fue enterrada en el Parque Histórico Nacional de la Independencia, en Filadelfia, como parte de las actividades organizadas por America250, la institución encargada de coordinar la conmemoración del nacimiento del país.
Con un peso superior a los 400 kilogramos, el contenedor reúne objetos procedentes de los 50 estados y territorios estadounidenses, además de piezas relacionadas con los tres poderes del gobierno federal.

Entre los objetos históricos se encuentran desde un fragmento de tela del avión original de los hermanos Wright hasta recuerdos de la Guerra Civil estadounidense. Sin embargo, uno de los elementos que más ha llamado la atención es el iPhone 17 Pro Max en su llamativo color Cosmic Orange.
El mensaje que Apple dejó para las personas del año 2276
Junto al teléfono también fue depositada una carta dirigida a las personas que abrirán la cápsula en el siglo XXIII.
El texto recuerda el momento en que Steve Jobs presentó el primer iPhone y lo describió como un dispositivo "revolucionario y mágico", destacando cómo ese invento transformó la forma de comunicarse, trabajar, aprender y compartir experiencias alrededor del mundo.

La carta explica que, para 2026, el iPhone se había convertido en una herramienta indispensable para millones de personas y lo presenta como "la máxima expresión de la computación portátil" de su época.
Además, menciona que durante ese mismo año astronautas utilizaron un iPhone para capturar imágenes de la Tierra y la Luna durante la misión Artemis II, un ejemplo del alcance que había conseguido esta tecnología.
El mensaje concluye con una reflexión optimista: aunque la tecnología seguramente será completamente diferente cuando la cápsula sea abierta, espera que el deseo humano de conectar, crear e innovar siga siendo el mismo.
¿Qué archivos hay dentro del iPhone enterrado?
Lo más interesante es que el teléfono no viajará vacío al futuro. En su interior fueron almacenados diversos "artefactos digitales" relacionados con la historia de Apple y con la vida cotidiana de 2026.

Todos estos contenidos quedaron guardados en la aplicación Notas, elegida por una razón muy práctica: funciona sin necesidad de conexión a internet ni depende de servicios externos, lo que aumenta las posibilidades de que la información pueda consultarse si algún día el dispositivo vuelve a funcionar.
¿Puede sobrevivir una batería de iPhone durante dos siglos y medio?
Sin embargo, existe una enorme incógnita que despierta el interés de ingenieros y especialistas en conservación tecnológica. ¿Podrá encenderse realmente dentro de 250 años? La respuesta más probable es que no.

El principal obstáculo es la batería de iones de litio. Este tipo de componentes comienza a degradarse químicamente desde el momento en que se fabrica, incluso aunque nunca vuelva a utilizarse.
Los fabricantes recomiendan mantener este tipo de baterías con cargas parciales y realizar ciclos de mantenimiento periódicos para conservar su vida útil, algo imposible en un dispositivo que permanecerá completamente sellado bajo tierra durante dos siglos y medio.
Incluso si la batería sobreviviera de forma milagrosa, aparecería un segundo desafío: la forma de cargarlo. Es difícil imaginar si en 2276 seguirá existiendo un puerto USB-C, adaptadores compatibles o incluso un sistema eléctrico parecido al que utilizamos actualmente.
Una cápsula diseñada para resistir el paso del tiempo
Conscientes de estos riesgos, los organizadores desarrollaron un sistema de conservación de alta precisión. La cápsula fue construida en colaboración con especialistas del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología y expertos de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

El recipiente está fabricado con acero inoxidable mecanizado, sellado con indio —un metal que evita filtraciones microscópicas— y protegido por una estructura adicional diseñada para mantener un ambiente seco y estable durante siglos.
Aunque nadie puede asegurar que el iPhone vuelva a encenderse en 2276, el verdadero valor del dispositivo va mucho más allá de su funcionamiento.
Así como hoy observamos con fascinación los objetos cotidianos utilizados hace 250 años, quienes abran esta cápsula probablemente contemplarán ese pequeño rectángulo de cristal y metal como una ventana al pasado.
Quizá no puedan utilizarlo como nosotros, pero sí comprender cómo una simple pieza de tecnología llegó a transformar la vida de millones de personas.