¿Ves doble al final del día? Podría no ser cansancio, sino miastenia gravis
Visión doble y párpado caído que mejoran con el descanso podrían ser señales de miastenia gravis. Neurólogos explican por qué tarda en diagnosticarse.

Un párpado que cae al final del día puede parecer una consecuencia del cansancio, pero si además aparece visión doble y los síntomas mejoran después de descansar, podría tratarse de algo más que un problema en los ojos: miastenia gravis, un padecimiento que afecta aproximadamente a 20 de cada 100 mil habitantes, por lo que se considera una enfermedad rara.
La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune rara que altera la comunicación entre los nervios y los músculos, y provoca una debilidad que cambia a lo largo del día.
“En esta enfermedad hay un ataque justo a la unión entre el nervio y el músculo, por eso hablamos de una placa neuromuscular y entonces cuando se interrumpe esta comunicación, el músculo no recibe la información de moverse y entonces eso provoca debilidad y la debilidad es el síntoma principal de nuestros pacientes”, explicó durante la rueda de prensa sobre la miastenia gravis el neurólogo Edwin Steven Vargas.
La vista doble
Uno de los síntomas iniciales más frecuentes es la diplopía, es decir, ver dos imágenes de un mismo objeto. También puede presentarse ptosis palpebral, término médico utilizado para describir la caída de uno o ambos párpados.
Estos síntomas pueden confundirse inicialmente con un problema de la vista o incluso con otras enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple. Por esta razón, muchas personas acuden primero con un oftalmólogo.
“Aquí el tema es que esta enfermedad conforme va avanzando, el primer contacto generalmente lo obtiene con los oftalmólogos, porque si hay doble auto dice naturalmente el problema está en la visión, pero afortunadamente están muy bien informados sobre esto y ellos saben diferenciar cuando el problema viene de la visión del ojo, o cuando el problema viene de los músculos que mueven los ojos”, indicó el médico especialista.

Sin embargo, en la miastenia gravis el problema no necesariamente se encuentra dentro del ojo, sino en los músculos encargados de moverlo. Cada ojo envía una imagen al cerebro y, cuando los músculos oculares funcionan de manera coordinada, ambas imágenes se superponen y la persona percibe una sola.
Es decir, cada ojo se mueve gracias a varios músculos que actúan como cuerdas y tiran de él en distintas direcciones. Para que la mirada permanezca alineada, todas deben ejercer la fuerza adecuada. Si una se debilita, el ojo se desvía y las imágenes dejan de coincidir.
¿Por qué los síntomas empeoran al final del día?
Una de las principales características de la miastenia gravis es la fatigabilidad muscular. Esto significa que una persona puede realizar correctamente los primeros movimientos, pero conforme utiliza repetidamente un músculo, este comienza a perder fuerza.
Por ello, algunos pacientes pueden despertar sin síntomas evidentes y presentar horas después visión doble, caída del párpado, dificultades para hablar o problemas para tragar.
“La miastenia es por naturaleza fluctuante durante un mismo día. El paciente puede estar bien en la mañana y, en el transcurso del día, presentar visión doble, caída del párpado, dificultad para hablar o para deglutir”, explicó el neurólogo Erwin Chiquete Anaya en la rueda de prensa.
El descanso puede producir una mejoría temporal porque reduce el esfuerzo realizado por los músculos. Sin embargo, esto no significa que la enfermedad haya desaparecido.
Esta fluctuación también puede dificultar el diagnóstico. Una persona puede llegar a la consulta por la mañana sin síntomas visibles, aunque durante la tarde tenga dificultades importantes para trabajar, leer o mirar una computadora.

Algunos pacientes incluso expresan que quisieran que el médico los observara en su peor momento, ya que durante la revisión pueden parecer estables pese a las limitaciones que experimentan en su vida cotidiana.
La debilidad puede extenderse a otros músculos
Aunque la miastenia gravis suele comenzar con manifestaciones oculares, la enfermedad puede generalizarse y afectar otros músculos voluntarios.
Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:
- Dificultad para hablar con claridad.
- Problemas para masticar.
- Dificultad para tragar alimentos o líquidos.
- Atragantamiento al comer.
- Debilidad en brazos y piernas.
- Problemas para levantarse de una silla o subir escaleras. Cansancio intenso después de actividades cotidianas
La intensidad y combinación de los síntomas pueden variar de una persona a otra. Incluso dos pacientes con características semejantes pueden responder de manera distinta a los tratamientos o conservar ciertos síntomas, como la visión doble, aunque hayan mejorado su capacidad para caminar, hablar o deglutir.
¿Cuándo puede convertirse en una emergencia?
La complicación más grave es la crisis miasténica, que ocurre cuando la debilidad alcanza los músculos encargados de la respiración.
El diafragma es uno de los principales músculos que permiten la entrada de aire a los pulmones. Como también es un músculo voluntario, puede debilitarse cuando la enfermedad progresa.
“Cuando un paciente comienza a tener problemas de la respiración, esto es una condición médica que puede comprometer la vida”, advirtió Vargas.
Una crisis miasténica puede requerir hospitalización, atención en terapia intensiva y apoyo ventilatorio para mantener una respiración adecuada.
Por ello, las personas diagnosticadas deben buscar atención médica inmediata si presentan falta de aire, dificultad creciente para hablar, incapacidad para tragar saliva, atragantamientos frecuentes o una debilidad que progresa rápidamente.

¿Por qué puede tardar el diagnóstico?
Uno de los principales obstáculos es que se trata de una enfermedad poco frecuente, por lo que existe una menor sospecha tanto entre la población como entre algunos profesionales de la salud.
Los pacientes pueden recorrer distintos consultorios antes de recibir el diagnóstico, especialmente cuando los primeros síntomas son intermitentes o se atribuyen al cansancio, el estrés o un problema exclusivamente ocular.
“Como es una enfermedad rara, la rareza hace que incluso los médicos tengan baja sospecha sobre los síntomas”, señaló Vargas.
Para confirmar el diagnóstico pueden emplearse estudios neurológicos y pruebas como la estimulación repetitiva, que evalúa mediante impulsos eléctricos la respuesta de los músculos y la transmisión entre los nervios y las fibras musculares.
Aunque la miastenia gravis es tratable, reconocer tempranamente señales como la visión doble, la caída fluctuante del párpado y la debilidad que empeora con la actividad puede ayudar a reducir el retraso diagnóstico y evitar que la enfermedad avance sin atención especializada.
De tratamientos generales a terapias dirigidas
Durante años, el tratamiento de la miastenia gravis se ha apoyado en dos grandes estrategias. Por un lado, existen medicamentos sintomáticos que aumentan la disponibilidad de acetilcolina, la sustancia que permite que el nervio transmita al músculo la orden de moverse. Estos fármacos pueden mejorar temporalmente la fuerza, pero no actúan directamente sobre el proceso autoinmune que origina la enfermedad.
Por otro lado, se utilizan esteroides y otros inmunosupresores para reducir el ataque del sistema inmunológico. El problema es que buena parte de estos medicamentos no fueron desarrollados originalmente para la miastenia gravis, sino para evitar el rechazo de órganos trasplantados, tratar otras enfermedades autoinmunes o incluso como parte de terapias contra el cáncer. Posteriormente comenzaron a utilizarse en la miastenia debido a su capacidad para disminuir la actividad del sistema inmune.
Aunque estos tratamientos pueden controlar la enfermedad, la respuesta no es igual en todos los pacientes. Algunas personas continúan con visión doble, fatiga o dificultades para realizar sus actividades, incluso cuando otros síntomas han mejorado. Además, el uso prolongado de esteroides puede elevar la glucosa y la presión arterial, lo que representa un reto particular en pacientes que también viven con diabetes o hipertensión.
Cofepris aprueba nipocalimab, anticuerpo contra miastenia gravis
Estas limitaciones impulsaron el desarrollo de terapias más selectivas, diseñadas para intervenir en mecanismos concretos de la miastenia gravis, en lugar de reducir de forma general la actividad del sistema inmunológico.
En este contexto, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios aprobó en México nipocalimab, un anticuerpo monoclonal dirigido al receptor neonatal Fc, conocido como FcRn, para determinados adultos y adolescentes a partir de los 12 años con miastenia gravis generalizada.
De hecho, nipocalimab ha sido aprobado en 11 países y regiones, incluidos la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Administración Nacional de Productos Médicos de China (NMPA).