¡No sólo nutre! Estos son los componentes 'invisibles' de la leche materna que protegen a tu bebé
Además de grasas y proteínas, la leche materna aporta inmunoglobulinas, microbiota y moléculas que programan la salud infantil

Durante décadas, hablar de leche materna fue hablar de alimento. Proteínas para crecer, grasas para ganar peso, azúcares para obtener energía. Una ecuación nutricional que parecía suficiente… hasta que la ciencia empezó a mirar más de cerca.
Hoy, lo que se sabe es que la leche humana no es solo comida: es un tejido vivo, cargado de moléculas que no solo alimentan, también protegen.
“La leche materna es un tejido biológico líquido con una composición de nutrientes única”, explicó la investigadora Cristina Chuck Hernández del Tecnológico de Monterrey durante los webinars de la Semana de la mujer y la niña en la Ciencia.
La definición se queda corta cuando se observa todo lo que contiene. Cada gota es, en realidad, una especie de sistema inmunológico prestado.
El primer escudo del recién nacido
Cuando un bebé llega al mundo, su cuerpo aún no sabe defenderse. Su sistema inmune es inmaduro, inexperto. No reconoce virus, bacterias ni alérgenos. La leche materna entra entonces como una primera línea de protección.
Entre sus componentes más relevantes está la inmunoglobulina secretora A, un anticuerpo especializado que recubre las mucosas del cuerpo infantil.
Este compuesto “protege a la superficie de las mucosas del bebé como vías respiratorias e intestino en contra de patógenos y de alérgenos”, detalló la especialista.

Azúcares que no alimentan… pero construyen salud
Uno de los descubrimientos más fascinantes de los últimos años tiene que ver con los oligosacáridos de la leche humana. Y como su nombre lo dice son azúcares, sí, pero el bebé no los digiere. Entonces, ¿qué hacen ahí?
Su función no es alimentar al niño, sino a sus bacterias intestinales. Actúan como fertilizante de la microbiota, ayudando a que crezcan microorganismos benéficos que serán clave para su salud futura.
En palabras de la investigadora, estos compuestos “son fundamentales en el desarrollo de la microbiota intestinal del bebé durante las primeras semanas y meses de vida”.
Ese ecosistema intestinal temprano se asocia después con menor riesgo de infecciones, alergias e incluso enfermedades metabólicas.

Proteínas que hacen más que nutrir
También las proteínas cumplen funciones que van mucho más allá de lo estructural. Algunas, como la lactoferrina, tienen actividad antimicrobiana. Otras participan en la absorción de minerales o en la regulación del sistema inmune.
Incluso existen fracciones menos conocidas, como el alfa-aminonitrógeno, relacionado con aminoácidos libres que se absorben más rápido y pueden ayudar a proteger contra infecciones y alergias. Es decir, no solo construyen tejido, también modulan defensas.
Un fluido vivo que cambia con el bebé
La leche materna no es estática. Cambia con los días, con la edad del bebé e incluso con su estado de salud. Su composición incluye agua en casi 88%, pero el resto es un concentrado de compuestos bioactivos. Por eso muchos especialistas la describen más como un tejido que como un alimento.
Un campo científico aún subestimado
Pese a su complejidad, sigue siendo poco estudiada frente a otros productos alimentarios.
“Quizás les sorprendería saber que la cantidad de artículos científicos relacionados con leche materna, en comparación con otros alimentos comerciales como el tomate, es tres veces menor”, señaló la investigadora.
La observación no es menor: abre preguntas sobre cuánto falta por entender de un fluido que impacta directamente en la salud pública.

Más que alimento: una arquitectura de protección
Con el tiempo, la evidencia vincula la lactancia con menor riesgo de infecciones respiratorias, gastrointestinales, obesidad y diabetes. Parte de esa protección no viene de las calorías, sino de sus componentes inmunológicos y prebióticos.
Mirada así, la leche materna deja de ser solo nutrición temprana para convertirse en un sistema de programación biológica. Un diseño evolutivo que no solo busca que el bebé crezca… sino que sobreviva.
bgpa
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