¿Qué es el sarampión?
El sarampión se contagia con facilidad, incluso por superficies y gotas de saliva, lo que aumenta su riesgo y exige medidas rápidas de prevención

Una amenaza de salud pública que creíamos haber dejado atrás está mostrando señales de un preocupante regreso: el sarampión.
Es una enfermedad viral altamente contagiosa que ha resurgido en varias partes del mundo, incluyendo Estados Unidos y América Latina. En México, su presencia se ha incrementado de forma notable en los últimos años.
Esta situación nos obliga a retomar la conversación sobre una enfermedad prevenible y a reforzar las mejores estrategias para protegernos ante los brotes de sarampión.
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¿Qué es el sarampión y qué lo causa?
El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa que afecta principalmente a los niños, como explican los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. (NIH).
Está causado por un virus perteneciente a la familia Paramyxoviridae. A diferencia de otras enfermedades, el virus del sarampión solo se transmite de persona a persona; no existen animales que lo porten o propaguen, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC).
El virus ingresa al cuerpo a través de los pulmones cuando la persona respira una gota —microscópica o invisible al ojo humano— de saliva contaminada. En este proceso, el sarampión infecta los linfocitos, un tipo de célula que ayuda al sistema inmune a reconocer y combatir infecciones.
Una vez que vence la barrera de estas células, la infección entra al torrente sanguíneo y llega a todo el organismo.Una de las características más preocupantes de este virus es que puede debilitar temporalmente el sistema inmune de la persona infectada, haciéndola más vulnerable a otras enfermedades durante semanas o incluso años después de haberse recuperado.
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¿Cuáles son los síntomas del sarampión?
La enfermedad comienza con síntomas que suelen confundirse con los de un resfriado o una gripe, pero presenta señales distintivas.
Los síntomas iniciales aparecen entre 8 y 12 días después de la infección e incluyen:
- Fiebre alta, que puede durar de 4 a 7 días.
- Secreción nasal.
- Tos.
- Ojos rojos y llorosos (conjuntivitis).
- Pequeñas manchas blancas en la parte interna de las mejillas, conocidas como manchas de Koplik.
Una vez que se presentan los síntomas, surge el sarpullido característico del sarampión, que suele empezar en la línea del cabello y el rostro, para luego extenderse al resto del cuerpo, incluidas manos y pies, en un lapso aproximado de tres días, según la Organización Panamericana de la Salud.
Este sarpullido puede durar entre 5 y 6 días y puede ir seguido de descamación de la piel.
Aunque la mayoría de las personas se recuperan en 2 o 3 semanas, el sarampión puede provocar complicaciones graves e incluso la muerte, sobre todo en niños pequeños, adultos mayores de 20 años, mujeres embarazadas y personas con el sistema inmune debilitado.
Entre las complicaciones más serias destacan:
- Neumonía: principal causa de muerte relacionada con el sarampión.
- Encefalitis: inflamación cerebral que se presenta en 1 de cada 1,000 niños infectados; puede ser mortal o dejar secuelas neurológicas permanentes.
- Diarrea grave: puede llevar a deshidratación severa.
- Infecciones de oído (otitis media) y problemas oculares (queratoconjuntivitis), que en casos graves pueden causar pérdida de audición o ceguera.
En comunidades con alta desnutrición y escaso acceso a servicios médicos, el sarampión puede ser fatal en hasta 1 de cada 10 casos.
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¿Cómo se contagia el sarampión?
El sarampión es extremadamente contagioso, con una tasa de hasta el 90% en personas no inmunes que tienen contacto cercano con un caso, según los NIH. Se propaga principalmente a través de gotitas respiratorias que se liberan cuando una persona infectada tose o estornuda.
Lo que lo hace particularmente difícil de contener es que el virus puede permanecer activo y contagioso en el aire o en superficies hasta por dos horas después de que la persona infectada haya abandonado el área.
Esto significa que no necesitas estar en contacto directo con alguien para infectarte si respiras el aire contaminado o tocas una superficie infectada y luego te tocas los ojos, la nariz o la boca, es suficiente.
Una persona con sarampión puede transmitir el virus desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido y hasta cuatro días después de que desaparece.
Esto es importante, ya que la gente puede estar propagando la enfermedad sin siquiera saber que la tienen. Los niños pequeños no vacunados y las mujeres embarazadas sin inmunidad son los grupos con mayor riesgo de contraer la infección.
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¿Cómo prevenir el sarampión y dónde recibir la vacuna?
La vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir el sarampión.
La vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola) es segura, altamente efectiva y de bajo costo. Brinda hasta un 97% de protección después de dos dosis y confiere inmunidad de por vida en la mayoría de los casos.
Recomendaciones preventivas:
- Vacunación completa: dos dosis, la primera entre los 12 y 15 meses de edad, y la segunda entre los 4 y 5 años.
- Detección y aislamiento temprano de los casos.
- Uso de mascarilla y medidas de higiene respiratoria.
- Desinfección de superficies potencialmente contaminadas.
- Aislamiento voluntario si se ha tenido contacto con una persona infectada.
En la Ciudad de México, los Servicios de Salud ofrecen vacunación gratuita en hospitales, clínicas y centros de salud de varias alcaldías. El directorio de unidades está disponible en su página oficial.
La vacunación, junto con hábitos de higiene rigurosos y una respuesta rápida de las autoridades, sigue siendo nuestra mejor defensa contra el sarampión, que nunca deberíamos subestimar.
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