¿Por qué la vacuna del sarampión se pone en el hombro? Esto dice la ciencia
La aplicación de la vacuna en el hombro o muslo responde a una estrategia para maximizar la absorción subcutánea y proteger el nervio ciático

La vacuna contra el sarampión constituye la principal barrera ante este virus altamente contagioso. Su aplicación en el brazo responde a décadas de perfeccionamiento médico, pues este sitio específico garantiza que el sistema inmunológico reaccione de manera óptima.
Al descubrir la extremidad en el consultorio, el personal de salud ejecuta un protocolo de seguridad milimétrico. Se busca la zona ideal donde el fármaco se absorbe con mayor eficacia y los riesgos de efectos adversos se reducen al mínimo.

¿Por qué la dosis se aplica en el hombro?
La decisión de utilizar el hombro o el muslo depende estrictamente de la edad y el desarrollo muscular del individuo. En los adultos, el músculo deltoides ofrece la masa adecuada para recibir la inyección de forma segura.
La situación varía con los lactantes, cuyos brazos aún carecen de tejido suficiente. Los especialistas utilizan el muslo en menores de doce meses para que la sustancia se aloje sin comprometer vasos sanguíneos, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC).
- Adultos y jóvenes: Se utiliza el músculo deltoides por poseer el volumen ideal y ser un sitio de fácil acceso clínico.
- Bebés: Se aplica en el muslo porque sus brazos resultan muy pequeños para una inyección segura.
- Niños de 2 años: Se prefiere el muslo, aunque el brazo es opción si el músculo ya está bien desarrollado.
- Comodidad: Aplicar en el brazo permite que el paciente esté sentado, reduciendo riesgos por mareos.

¿Cómo se absorbe el virus del sarampión con la vacuna en el hombro?
A diferencia de otras inmunizaciones, la vacuna triple viral busca el tejido adiposo. Se administra por vía subcutánea, depositando el virus debilitado en la capa de grasa situada justo debajo de la dermis.
El personal de salud inclina la aguja en un ángulo de 45 grados para lograr este objetivo. Al depositarse ahí, el cuerpo reconoce la amenaza y fabrica anticuerpos sin causar la enfermedad completa.
De esta manera, el cuerpo recibe la protección, de acuerdo con los CDC y Mayo Clinic:
- Capa de grasa: La inyección en el tejido subcutáneo permite una liberación controlada del medicamento.
- Respuesta inmune: El sistema detecta el virus atenuado y produce defensas duraderas de manera autónoma.
- Efectividad: La vía bajo la piel es sumamente común y efectiva para consolidar la memoria inmunológica.

¿La ubicación previene daños en el sistema nervioso?
Existe una razón poderosa para evitar el uso de los glúteos en este procedimiento, especialmente en la infancia: la protección del nervio ciático. La aplicación en esa zona conlleva el riesgo de lesiones nerviosas, motivo por el cual la ciencia trasladó el sitio de punción al brazo.
El hombro representa un territorio anatómicamente más despejado para las inyecciones. Al elegir esta región superior, disminuye la probabilidad de alcanzar estructuras críticas o vasos sanguíneos de gran calibre.
- Zona despejada: El deltoides ofrece un área libre de grandes terminaciones nerviosas expuestas al trayecto de la aguja.
- Control: Sujetar el brazo facilita que el paciente no realice movimientos bruscos, lo que evita lesiones físicas accidentales.
- Menor dolor: La utilización de zonas correctas con la técnica adecuada reduce significativamente las reacciones locales dolorosas.

¿Cómo prevenir el sarampión de manera integral?
La prevención definitiva recae en la vacunación oportuna. El sarampión es tan virulento que un individuo infectado puede transmitirlo simplemente al compartir una habitación sin contar con la protección inmunológica necesaria.
La higiene desempeña un papel de soporte fundamental en la vida cotidiana. El lavado frecuente de manos contribuye a frenar la dispersión de gotas de saliva, protegiendo al entorno cercano de posibles contagios.
Estas son algunas medidas de precaución para evitar la propagación, según la Secretaría de Salud (Ssa):
- Esquema infantil: Aplicación de la primera dosis a los 12 meses y un refuerzo entre los 18 meses o a los 6 años.
- Adultos: Quienes no cuenten con el esquema completo requieren al menos una dosis de refuerzo para garantizar su seguridad.
- Higiene: Cubrirse al toser y mantener el aseo de manos corta la cadena de transmisión de este virus aéreo.
- Aislamiento: Las personas enfermas deben evitar el contacto social durante cuatro días tras la aparición del sarpullido.
La batalla contra el sarampión se gana con información y responsabilidad ciudadana. Revisar la cartilla de vacunación y acudir al centro de salud es el paso definitivo para asegurar el bienestar colectivo.
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