¡No es solo genética! El sistema inmune de la madre puede alterar el cerebro del bebé
Investigaciones explican cómo la inflamación durante el embarazo puede influir en el neurodesarrollo del bebé

El cerebro no empieza a formarse cuando un bebé abre los ojos por primera vez. Mucho antes, en la oscuridad tibia del útero, ya se están tejiendo millones de conexiones neuronales que definirán cómo pensará, sentirá y aprenderá. Pero ese proceso, tan delicado como fascinante, no ocurre en aislamiento: está profundamente influenciado por el cuerpo de la madre.
Hoy, la ciencia comienza a entender que el embarazo no es solo un puente biológico, sino también un escenario donde el sistema inmune materno puede dejar una huella silenciosa en el desarrollo cerebral del bebé. Una huella que, en algunos casos, podría tener consecuencias a largo plazo.
La señal invisible: cuando el sistema inmune ‘habla’ con el cerebro fetal
Todo parte de un concepto clave: la activación inmune materna. Se trata de la respuesta del organismo de la madre ante distintos factores de estrés, que pueden ir desde una infección hasta condiciones metabólicas o incluso situaciones emocionales intensas.
“Diferentes estresores durante el embarazo, ya sean sociales, metabólicos o infecciosos, pueden afectar el sistema inmune y generar lo que llamamos activación inmune materna”, explica la doctora Laura Ibañez-Pintor, investigadora posdoctoral del Hospital General de Massachusetts
Esa activación no se queda en el cuerpo de la madre. A través de la placenta, puede transmitirse al feto, activando también su sistema inmune en una etapa en la que el cerebro está en pleno proceso de construcción. Es ahí donde ocurre uno de los hallazgos más inquietantes.

Microglía y poda sináptica: un proceso que puede salirse de control
En el cerebro en desarrollo, existe un proceso natural llamado poda sináptica, mediante el cual se eliminan conexiones neuronales innecesarias para hacer más eficiente la red cerebral. Es un mecanismo esencial para el aprendizaje y la adaptación.
Pero cuando hay activación inmune, este proceso puede alterarse.
“Pudimos establecer el vínculo entre esta activación inmune y la poda sináptica anormal por parte de las células microgliales, lo que creemos que es la causa de estas modificaciones en el desarrollo cerebral in utero”, señala la especialista.
En términos simples: el sistema inmune puede estar “afinando” el cerebro del bebé… pero de más.
El caso covid-19: una pista clave para entender el fenómeno
Para estudiar este mecanismo, los investigadores analizaron muestras de sangre de cordón umbilical de bebés que estuvieron expuestos a infección por SARS-CoV-2 durante el embarazo. Lo que encontraron fue una pista contundente.
“Utilizando células de sangre de cordón umbilical, hemos podido establecer el vínculo entre la activación inmune materna y la poda sináptica anormal, lo cual está asociado con diagnósticos de neurodesarrollo en la infancia temprana”, explica la doctora.
Aunque los estudios se centraron en covid-19, la hipótesis va más allá. La misma lógica podría aplicarse a otros estresores, lo que abre una pregunta inquietante: ¿cuántos factores cotidianos podrían influir en el cerebro antes del nacimiento?
Infección vs vacuna: una diferencia que importa
En medio de este panorama, uno de los temas más debatidos es el de la vacunación durante el embarazo. Y aquí, la evidencia apunta en una dirección clara.
Cuando una mujer embarazada se infecta, su cuerpo puede desencadenar una respuesta inflamatoria intensa que afecta la placenta, incluso si el virus no llega directamente al bebé. Esa inflamación, más que el virus en sí, es la que puede generar complicaciones.
“Cuando la madre se infecta con SARS-CoV-2, su sistema inmune desencadena una respuesta inflamatoria significativa que puede afectar la placenta”, detalla.
En contraste, la vacunación genera una respuesta mucho más controlada. De hecho, los datos que comparte la investigadora son contundentes:
- 38% de las embarazadas no vacunadas desarrollaron enfermedad grave o crítica
- 0% de las vacunadas presentó estos cuadros
Además, los marcadores inflamatorios en los bebés no mostraron diferencias significativas frente a controles sanos.

Un cerebro resiliente… pero no invulnerable
A pesar de estos hallazgos, la historia no es fatalista. El cerebro en desarrollo tiene una enorme capacidad de adaptación, y no todos los casos de activación inmune derivan en problemas; sin embargo, hay algo que la ciencia aún no logra responder del todo: ¿dónde está la línea entre la adaptación y el riesgo?