Factor de transferencia ¿Promete fortalecer tus defensas? Esto dice la ciencia

El Transferón, creado por el IPN, promete fortalecer las defensas del cuerpo; sin embargo, la ciencia médica aún debate la solidez de sus resultados clínicos.

thumb
Factor de transferencia para fortalecer las defensas. Foto: Canva.

En tiempos recientes, el factor de transferencia ha despertado un creciente interés dentro del ámbito médico por su potencial para influir en el funcionamiento del sistema inmunológico.

En el caso de México, el Transferón, desarrollado por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), se presenta como una formulación institucional de este compuesto biológico, producida bajo estrictos estándares de calidad y control sanitario.

No obstante, la comunidad científica continúa debatiendo su verdadera eficacia clínica, ya que los estudios disponibles aún no ofrecen resultados concluyentes que respalden de manera sólida sus beneficios terapéuticos.

thumb
Factor de transferencia para fortalecer las defensas. Foto: Canva.

Te puede interesar: Cómo funcionan las vacunas y qué pasa en tu cuerpo

¿Qué es el factor de transferencia (DLE) y cómo se obtiene?

El factor de transferencia —también conocido como extracto dializable de leucocitos (DLE, por sus siglas en inglés) o transfer factor— es una mezcla de moléculas pequeñas (péptidos, posiblemente fragmentos de ARN, y otras) obtenidas de células inmunitarias disgregadas.

Una investigación publicada por Springer Nature describe estos productos como extractos celulares que pueden “transferir” información inmunitaria entre individuos.

El principio interesante —demostrado en modelos experimentales— es que esas moléculas peptídicas o fragmentos bioactivos podrían modular respuestas inmunes específicas (por ejemplo, reacciones de hipersensibilidad retardada o producción de citoquinas) y ayudar al sistema inmune a reconocer patógenos de forma más eficiente.

Sin embargo, hay un gran obstáculo: la composición molecular exacta del factor de transferencia no está completamente caracterizada ni estandarizada.

Diferentes lotes pueden contener mezclas distintas, lo cual complica su producción uniforme y la replicabilidad de los efectos. 

En términos históricos, este concepto nació con experimentos clásicos de inmunología, como menciona un artículo de Academia Lab

Henry Sherwood Lawrence y otros investigadores observaron que al “romper” células inmunes sensibilizadas y separar las partes pequeñas (menores de ciertos pesos moleculares), se podía transferir parcial memoria inmunológica, incluso sin células intactas.

thumb
Factor de transferencia para fortalecer las defensas. Foto: Canva.

Te puede interesar: Nobel de Medicina 2025: de esto trata la investigación sobre sistema inmune que ganó

Transferón IPN: origen institucional, regulación y producción

En México, existe una versión específica llamada Transferón, desarrollada por el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Su fabricación está a cargo de la Unidad de Investigación, Desarrollo e Innovación Médica y Biotecnológica (UDIMEB), creada en 2010, con raíces directas en proyectos previos sobre el factor de transferencia.

El IPN afirma que el Transferón es un biológico con licencia sanitaria, sujeto a controles rigurosos: cada fase del proceso cuenta con controles de calidad, hay farmacovigilancia activa y estándares regulados. 

Además, el IPN advierte sobre versiones falsificadas que se comercializan en internet. En un comunicado oficial, señala que el Transferón no se vende en plataformas digitales ni mediante distribuidores que autoafirmes autorización; la forma oficial de adquisición es por sedes autorizadas como la Unidad de Servicios Externos e Investigación Clínica (USEIC) o ciertos campus del Politécnico.

El IPN ha informado que ha detectado cientos de perfiles falsos y productos apócrifos relacionados con el Transferón en redes sociales y sitios de comercio electrónico.

No obstante, cabe destacar que el sitio oficial de “Productos Oficiales del IPN” lo ofrece como suplemento inmunológico, más que como medicamento con indicaciones terapéuticas específicas, con descripciones —por ejemplo, “eleva el sistema inmune hasta 400 %”— que no están respaldadas por publicaciones científicas avaladas.

¿Qué dice la evidencia clínica hasta hoy?

Aquí entra la parte más delicada: la evidencia científica es limitada, antigua y con serias reservas metodológicas.

En la revision de Transfer factor: Myths and Facts se documenta que aunque el factor de transferencia tiene mecanismos biológicos propuestos interesantes (activación de células inmunes, regulación de citoquinas y vías de señalización), la aplicación clínica sigue sin consolidarse.

En la base de datos de ensayos clínicos de la Unión Europea se encuentran estudios con “transfer factor”, aunque muchos no tienen resultados concluyentes relacionados con Transferón IPN.

WebMD, un portal de salud, lo clasifica como de efectividad posible, pero limitada: algunos usos muestran promesas (como en herpes zóster), pero para muchas enfermedades la evidencia sigue siendo insuficiente.

En resumen: el Transferón o el factor de transferencia en general cuentan con datos históricos interesantes, pero carecen de ensayos clínicos robustos, grandes y bien diseñados que respalden la mayoría de las indicaciones que comercialmente se le atribuyen.

thumb
Factor de transferencia para fortalecer las defensas. Foto: Canva.

Te puede interesar: Evita el bajón con la edad, reactivate con inmunofitness

Seguridad y riesgos: efectos secundarios y alertas sobre falsificaciones

El IPN sostiene que su proceso incluye múltiples filtros, ruptura celular para eliminar viabilidad, controles de calidad y farmacovigilancia, y afirma que no ha identificado reacciones adversas importantes

Sin embargo, algunas fuentes médicas advierten:

  • WebMD indica que el uso oral o inyectable del factor de transferencia ha sido posiblemente seguro, aunque puede provocar fiebre en algunas personas, inflamación o dolor en el sitio de aplicación, reacciones locales, y existe una alerta teórica (aunque no documentada con certeza) de transmisión de agentes patógenos si no se purifica apropiadamente.
  • Existe riesgo teórico de contaminación con agentes transmisibles si se emplean derivados animales o humanos sin estrictos controles.

¿Cuándo considerar su uso y qué preguntar al médico?

Si alguien decide explorar el uso del factor de transferencia, debe hacerse con extrema cautela y siempre bajo supervisión profesional. Aquí algunas orientaciones útiles:

Escenarios potenciales

  • Como coadyuvante en enfermedades con componente inmunológico debilitado, o en pacientes con infecciones recurrentes que no responden adecuadamente a tratamientos estándares.
  • En contextos experimentales supervisados, siempre con consentimiento informado.

El factor de transferencia (o DLE) representa una idea fascinante en inmunología: moléculas pequeñas capaces de “trasmitir” memoria inmune de un organismo a otro.

Sin embargo, en la práctica clínica moderna, su eficacia general aún no ha sido demostrada con la profundidad metodológica que exigen los estándares actuales.

Esto no significa que carezca de todo valor potencial, pero su uso debe considerarse experimental, con un enfoque crítico y bajo vigilancia médica.

En el caso particular del Transferón del IPN, hay un respaldo institucional y regulatorio en México que lo diferencia de muchos productos comerciales sin control.

No obstante, eso no reemplaza la necesidad de evidencia fuerte, transparente y reproducible. Hasta entonces, su aplicación debería limitarse a contextos controlados, con total transparencia y valoración individual.