Estos problemas auditivos son advertencias de hipertensión, según la ciencia
La hipertensión puede manifestarse a través de problemas auditivos como el tinnitus y la pérdida de audición, debido al flujo sanguíneo turbulento que daña el oído interno.

La hipertensión arterial no presenta signos ni síntomas de advertencia obvios. Sin embargo, la ciencia investiga una conexión que muchos desconocen: tus oídos podrían estarte alertando que esta enfermedad hace de las suyas.
La presión arterial alta es una de las condiciones de salud más engañosas y peligrosas del mundo. Es una condición que avanza de forma sigilosa y el daño que provoca es constante en órganos como el corazón y el cerebro.
La gravedad de la condición es palpable: se estima que en México más de 30 millones de personas viven con hipertensión, y lo más preocupante es que el 46% de ellas lo ignora, de acuerdo con la Secretaría de Salud (Ssa).
La única forma de saber si tienes presión alta es acudir con un profesional de la salud, pero debes aprender a escuchar atentamente las señales sutiles de tu cuerpo.

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¿Qué problemas auditivos pueden ser alertas de hipertensión?
Cuando tu presión sanguínea es alta (igual o superior a 130/80 mm Hg), el flujo turbulento de la sangre hacia el oído interno puede generar sonidos o, a largo plazo, provocar daños.
Estas son las molestias que la hipertensión puede causar en tus oídos y tu audición, de acuerdo con Harvard Health Publishing y un estudio publicado en Clinical interventions in aging:
- Tinnitus: Es pulsación o zumbido rítmico que oyes, a menudo al compás de tu propio latido cardiaco. Puede ser resultado de un flujo sanguíneo turbulento causado por la presión arterial alta.
- Pérdida auditiva: La hipertensión está correlacionada con la pérdida de audición. Esto ocurre porque la presión alta puede restringir el suministro de sangre a la cóclea (el órgano auditivo interno).
- Los pacientes con hipertensión de larga duración (más de cinco años) tienden a mostrar peores niveles de audición, lo que indica una peor audición.

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¿Cuáles son otras señales de alarma de la hipertensión?
Es fundamental recordar que la hipertensión generalmente no presenta síntomas. La mayoría de la gente lo ignora.
Los síntomas solo aparecen cuando la presión arterial está extremadamente alta (generalmente 180/120 mmHg o más), lo que se considera una crisis.
Te dejamos algunas señales de alerta de presión muy alta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC):
- Dolor de cabeza intenso: Uno de los síntomas más comunes en la fase aguda.
- Zumbido en el oído: Los pitidos en los oídos o el zumbido pueden ser un síntoma de tensión arterial muy alta.
- Dolor de pecho (Angina): El flujo sanguíneo reducido al corazón puede causar dolor torácico.
- Náuseas y vómitos: Se presentan cuando la tensión es muy elevada.
- Dificultad para respirar: Puede ser una señal de una presión arterial peligrosamente alta.
- Visión borrosa o cambios en la visión: La hipertensión puede dañar los ojos y causar síntomas visuales.
- Latidos cardíacos irregulares: Alteraciones en el pulso o ritmo cardíaco.

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¿Cómo controlar la hipertensión?
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, puedes manejar la presión arterial a través de cambios en el estilo de vida e, incluso, con medicamentos.
Al reducir la hipertensión, disminuyes el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y daño renal.
Estas son algunas medidas de control que recomiendan los CDC y MedlinePlus:
- Al día se debe consumir poco más de media cucharada de sal. También es necesario aumentar el consumo de frutas, verduras y fibra.
- Ejercicio regular: Realiza al menos 150 minutos a la semana de actividad moderada, además de ejercicios de fuerza dos o más días a la semana.
- Dejar de fumar: Abandonar el tabaco es un hábito crucial para proteger tu salud cardiovascular.
- Reducir el consumo de alcohol: Limita la ingesta a no más de un trago al día si eres mujer y dos si eres hombre.
- Controlar el estrés: Aprende a manejar la ansiedad o el estrés, ya que pueden aumentar tu frecuencia cardíaca y presión arterial.
Al final, la presión arterial es como el velocímetro de tu sistema circulatorio: si va demasiado rápido de forma constante, puede afectar los sensores más sensibles, como el oído interno. Monitorear tu presión es la mejor manera de mantener la calma.
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