¿Notas una inflamación en la vagina? Podría tratarse de Bartolinitis
Una bolita dolorosa en la vagina puede ser bartolinitis, una inflamación de las glándulas de Bartolino que requiere atención médica oportuna.

Sentarse duele. Caminar incomoda. Y aparece una sensación extraña, como si algo no estuviera donde siempre ha estado. Cuando surge una inflamación en la entrada de la vagina, muchas mujeres optan por callar, esperar o minimizar la molestia.
Sin embargo, detrás de ese bulto que parece pequeño puede esconderse la bartolinitis, una afección íntima, frecuente, dolorosa y, sobre todo, tratable si se atiende a tiempo.

Qué es la bartolinitis y por qué aparece
De acuerdo con el Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra y con información de la Asociación Española de Ginecología y Obstetricia (AEGO), la bartolinitis es la inflamación —y en muchos casos infección— de las glándulas de Bartolino, dos estructuras diminutas pero fundamentales para la lubricación vaginal.
Las glándulas de Bartolino se encuentran a ambos lados de la entrada vaginal y producen un líquido que ayuda a mantener la zona lubricada, especialmente durante la excitación sexual.
En condiciones normales, pasan completamente desapercibidas. El problema comienza cuando el pequeño conducto por el que drena ese líquido se obstruye, lo que provoca acumulación de secreciones y la formación de un quiste.
Si ese quiste se infecta con bacterias, la inflamación se intensifica y puede evolucionar a un absceso, la forma más dolorosa de la bartolinitis.
Según la Clínica Universidad de Navarra, esta progresión puede ser rápida y generar dolor significativo al caminar, sentarse o mantener relaciones sexuales.
La “bolita” en la vagina: el síntoma que suele alertar
El signo más común es una inflamación localizada, casi siempre en uno solo de los lados de la vagina. Al inicio puede no doler, lo que lleva a muchas mujeres a ignorarla. Con el paso de los días, sin embargo, se vuelve sensible al tacto y provoca una sensación constante de presión.
Cuando hay infección, el dolor aumenta, la piel puede verse enrojecida y caliente, y en algunos casos aparece fiebre o malestar general. La AEGO explica que este dolor localizado y progresivo ayuda a diferenciar la bartolinitis de otras infecciones vaginales más comunes, como la candidiasis o la vaginosis.

Quiste de Bartolino y absceso: no son lo mismo
Aunque suelen mencionarse como si fueran lo mismo, quiste y absceso no son etapas idénticas.
El quiste de Bartolino suele ser blando y poco doloroso; puede pasar desapercibido durante semanas o incluso meses. En cambio, el absceso de Bartolino implica infección bacteriana, dolor intenso y limitación para realizar actividades cotidianas como caminar o sentarse.
Un estudio clínico publicado en el Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada señala que la mayoría de las consultas médicas ocurren cuando el absceso ya está formado, precisamente porque la fase inicial no suele generar alarma ni síntomas severos.
Las bacterias detrás de la bartolinitis
La bartolinitis no siempre está relacionada con una infección de transmisión sexual, pero sí con bacterias comunes. Según la AEGO, entre los microorganismos más frecuentes se encuentran Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Enterococcus y bacterias anaerobias como Bacteroides, que forman parte de la flora habitual del cuerpo.
En algunos casos también se detectan bacterias asociadas a infecciones sexuales, como Neisseria gonorrhoeae o Chlamydia trachomatis, lo que explica por qué el médico puede solicitar estudios adicionales.
Investigaciones publicadas en Springer, advierten que, en casos poco comunes, pueden intervenir patógenos raros. Esto refuerza la importancia del diagnóstico médico y de no recurrir a tratamientos caseros o automedicación.

Cómo se trata la bartolinitis hoy
El tratamiento depende de la gravedad del cuadro. Si el quiste es pequeño y no causa dolor, puede optarse por vigilancia médica. Sin embargo, cuando hay absceso, el manejo suele incluir drenaje del contenido, un procedimiento sencillo pero eficaz.
De acuerdo con el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), los métodos más utilizados son el drenaje con catéter de Word o la marsupialización, técnicas que permiten mantener el conducto abierto y reducir el riesgo de que el problema reaparezca.
Un análisis publicado por el Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada concluye que no existe una técnica “perfecta” para todos los casos: la elección depende del tamaño del absceso, si es recurrente y de la valoración médica individual. Los antibióticos se indican principalmente cuando hay infección evidente, fiebre o riesgo de complicaciones.
¿La cirugía afecta la vida sexual?
Una de las dudas más frecuentes es si la cirugía puede afectar la lubricación o el placer sexual. La AEGO aclara que, incluso cuando se retira el conducto o la glándula afectada, la lubricación vaginal no desaparece, ya que existen otras glándulas que cumplen funciones similares.
En la mayoría de los casos, una vez resuelta la inflamación, la vida sexual puede retomarse con normalidad.

Cuándo acudir al ginecólogo sin esperar
La recomendación médica es clara: si aparece una inflamación dolorosa en la vagina, especialmente si crece rápido o dificulta las actividades cotidianas, es importante acudir al ginecólogo. La Clínica Universidad de Navarra subraya que retrasar la atención puede aumentar el dolor y prolongar el tratamiento.
La bartolinitis no es una condición rara ni vergonzosa, pero sigue rodeada de silencio. Reconocer los síntomas, hablar de ellos y buscar atención médica oportuna puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema que se repite.
Ante cualquier inflamación vaginal persistente, la recomendación es evitar la automedicación y consultar siempre a un profesional de la salud.
EL EDITOR RECOMIENDA



