Cómo conservar queso manchego: trucos para que dure mucho tiempo sin arruinar su sabor
Aprende a conservar el queso manchego original y el tipo mexicano con estos tips de almacenamiento.

Así puedes conservar el queso manchego con estos trucos para que dure mucho tiempo sin arruinar su sabor; equilibra humedad, temperatura y aireación para que puedas disfrutarlo en su punto exacto.
Pocos placeres gastronómicos son tan universales y reconfortantes como cortar una rebanada de buen queso; sin embargo, pocos dramas culinarios son tan trágicos como abrir el refrigerador con el antojo a flor de piel y descubrir que ese valioso trozo de queso manchego se ha convertido en una piedra reseca, ha desarrollado un hongo misterioso o ha absorbido el aroma de la cebolla que guardaste la noche anterior.
Conservar el queso en casa es un verdadero arte , pero en el caso del manchego, hay que tomar en cuenta que existen dos tipos bajo este nombre. El español, un queso curado con siglos de tradición; por el otro, al consentido de las cocinas mexicanas, un queso joven, suave y derretible que no puede faltar en unas buenas quesadillas.
Intentar conservar ambos de la misma manera es un error garrafal, ya que sus composiciones de grasa, agua y maduración obedecen a leyes químicas totalmente opuestas. Prepárate para conocer los secretos gastronómicos que dejarán al queso manchego de cualquier tipo en su mejor momento.

Queso manchego español vs. mexicano: cuáles son las diferencias
El queso manchego español es originario de la región de Castilla-La Mancha, España. Se elabora únicamente con leche de oveja de la raza manchega, alimentada en los pastos de la región.
Pasa por un proceso de prensado y curación que va desde los 30 días hasta los 2 años; posee una corteza dura, amarillenta o verdosa, con el grabado característico del "plegueruelo" o cincho de esparto en el lateral.
Su sabor es penetrante, ligeramente ácido, mantecoso y sabroso, con un aroma láctico de maduración prolongada. Está pensado para consumirse en cuñas, tapas o maridado con vino.
Mientras que el queso tipo manchego mexicano es una adaptación de la receta europea, pero a la disponibilidad de la leche de vaca y al gusto del paladar mexicano, creando un queso sumamente versátil que se convirtió en un pilar de la gastronomía nacional.
Es un queso de pasta prensada pero de corta maduración (apenas unos días o semanas); su color es amarillo pálido o marfil claro. No tiene corteza dura y cuenta con una textura suave, elástica y ligeramente húmeda.
Es famoso por su extraordinaria capacidad de fundido, por eso es el rey indiscutible de quesadillas, molletes, gratinados y fundidos con chorizo.

¿Cómo conservar el queso manchego español?
- No lo envuelvas en plástico pues lo único que generas es humedad que funde la grasa exterior y crea el entorno perfecto para que proliferen bacterias indeseadas,.
- Envuelve la cuña en papel vegetal (el mismo que se usa para hornear) o papel especial para queso.
- Una vez envuelto en papel, coloca la pieza dentro de un recipiente hermético de cristal o plástico, pero no lo cierres al vacío.
- Agrega un trozo de papel de cocina seco en el fondo del recipiente para que absorba cualquier exceso de humedad ambiental.
- Almacena el queso manchego español en la parte menos fría del refrigerador, como el cajón de las verduras o los estantes inferiores.
- También puedes cortarlo en cubos y sumergirlo por completo en un frasco de vidrio con aceite de oliva virgen extra; agrega hierbas aromáticas como romero, tomillo o pimienta en grano.
- ¡No lo congeles! Solo hazlo si piensas rallarlo posteriormente para cocinar.

¿Cómo conservar el queso tipo manchego mexicano?
- Al abrirlo, seca suavemente la superficie del queso manchego con una toalla de papel limpia antes de guardarlo.
- Envuelve el bloque en una capa de papel absorbente de cocina y luego colócalo dentro de una bolsa resellable de plástico (tipo Ziploc) o un contenedor hermético.
- Es fundamental cambiar el papel absorbente cada 2 o 3 días si notas que se ha humedecido.
- El queso tipo manchego mexicano requiere una temperatura más fría para frenar la actividad bacteriana, idealmente entre 2°C y 4°C (los estantes medios o superiores del refrigerador).
- Sí puedes congelar este tipo manchego, pero lo ideal es que lo hagas rallado previamente y mezclándolo con una pizca ligera de fécula de maíz (para evitar que las hebras se peguen); guárdalo en bolsas para congelador extrayendo todo el aire.
Ahora ya podrás conservar el queso manchego de cualquier tipo sin arruinar su sabor, ¡solo sigue el paso a paso!