Aferrarse

• La cifra no es resultado de la estrategia, antes de esto, la culpa es de las personas contagiadas, sus hábitos alimenticios les causaron obesidad y diabetes; a muchos de ellos, el cigarro les cobró factura,según lo dicho por Hugo López-Gatell.• El país no se construye de encuestas ni de popularidad, ese falso abrigo que no compitecon los datos duros, con los hechos y sus terribles consecuencias. “Hubo dos años en el sexeniode Calderón que no había prácticamente heridos y tampoco muchos detenidos, eran más los muertos…”, expresó López Obrador cuando lo cuestionaronpor lo ocurrido en Nuevo Laredo el pasado 3 de julio.

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

60 mil 800 muertes por la covid-19, es difícil (por no decir imposible) que científica y estadísticamente el gobierno federal arguya que era una cifra inevitable, si antes, cuando sólo era una estimación, la calificó de catastrófica. Sin embargo, ahora que ya es una realidad y la misma OMS alertó sobre el manejo de la pandemia en nuestro país, como contamos hace unos días, en Palacio Nacional optaron, otra vez, por la narrativa a modo. La cifra no es resultado de la estrategia, antes de esto, la culpa es de las personas contagiadas, sus hábitos alimenticios les causaron obesidad y diabetes; a muchos de ellos, el cigarro les cobró factura, según lo dicho por Hugo López-Gatell. Y sí, desde el sábado, cuando esa catastrófica cifra se anunció sin la presencia de quien la proyectó, no dejó de ser tema de conversación y escándalo, no fue por sus implicaciones y la puesta en evidencia de quienes, antes de justificar, tendrían que rendir cuentas. No, la culpa de que los más de 60 mil mexicanos fallecidos sean nota internacional es justamente de los medios de comunicación, sentenció ayer el Presidente.

El país no se construye de encuestas ni de popularidad, ese falso abrigo que no compite con los datos duros, con los hechos y sus terribles consecuencias. “Hubo dos años en el sexenio de Calderón que no había prácticamente heridos y tampoco muchos detenidos, eran más los muertos…”, expresó López Obrador cuando lo cuestionaron por lo ocurrido en Nuevo Laredo el pasado 3 de julio. Lo reportó El Universal: un enfrentamiento entre militares y presuntos integrantes de un grupo criminal dejó varios muertos y un sobreviviente, este último fue ultimado por órdenes expresas de los militares. No fue algo sacado de trascendidos, hay evidencia, un video, ahora tan en boga.

Y de los otros videos, esos donde su hermano Pío López Obrador recibe dinero de manos de David León: “Nuestro movimiento se hizo con el apoyo del pueblo, pero no es como esto (el caso Lozoya), eso es corrupción, lo nuestro es cooperación…”. Previamente, el mandatario subrayó que, además, no se trataba de una onerosa cantidad, sino un monto mucho menor a los que se manejan en ese otro espectáculo, aún sin autor reconocido, en que se convirtió el expediente del exdirector de Pemex.

Nada es igual, nada es su culpa. Complot por todos lados, pero firme en su línea discursiva. Se tardó más de cuatro meses en “instaurar" un homenaje diario a las víctimas de la pandemia y a quienes están en la primera línea, a pesar de las carencias, combatiéndola. Cuatro meses. Sin embargo, ayer, de nuevo, su anuncio. Subiendo las escaleras del que alguna vez fungió como avión presidencial, recorriendo la aeronave: “Este avión que vamos a rifar el 15 de septiembre y lo que se obtenga se va a utilizar para comprar equipo médico y atender al pueblo. Compra tu cachito y hagamos historia…". No desea que nada rebase su narrativa, aunque esto suceda desde hace mucho, porque estos apenas son unos ejemplos. También está el tema económico, laboral, ambiental…

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