2004, el epílogo
Rosario Robles está en la mira de la FGR, a pesar de estar ya protegida por un amparo que suspendió temporalmente cualquier orden de aprehensión en su contra, el simple señalamiento la vuelve a poner como una figura principal en esta historia. Y como antagónico apare-ce Carlos Ahumada Kurtz, el empresario argentino con quien ya antes había compartido es-cenas en lo político y lo personal

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Al ver los nombres de los personajes, parecería un remake, pero cuando evaluamos el contexto, pensamos que, en realidad, se trata de una segunda temporada que tardó años en prepararse. Un epílogo de lo ocurrido en la década pasada. Aquel melodrama político que cimbró al país, pero que trazó las primeras líneas de un futuro que rápidamente se convirtió en nuestro presente. Me explico: Rosario Robles está en la mira de la Fiscalía General de la República, a pesar de estar ya protegida por un amparo que suspendió temporalmente cualquier orden de aprehensión en su contra, el simple señalamiento la vuelve a poner como una figura principal en esta historia. Y como antagónico aparece Carlos Ahumada Kurtz, el empresario argentino con quien ya antes había compartido escenas en lo político y lo personal. Dos viejos conocidos de nuevo en el centro de una operación que no encuentra armonía en sus razones: castigar a Rosario Robles, pero, al mismo tiempo, castigar a quien quiso castigar a Rosario Robles.
Fue en el año 2004 cuando Robles y Ahumada protagonizaron los primeros episodios de esta historia que tuvo como clímax la revelación de aquellos videoescándalos que representaron uno de los golpes más duros para el gobierno capitalino de Andrés Manuel López Obrador; donde René Bejarano, Ramón Sosamontes, Carlos Ímaz y Gustavo Ponce, todos cercanos al entonces jefe de Gobierno, quedaron expuestos. Esto habría sido parte del compló que, según declaraciones del mismo Ahumada, fue orquestado en casa de Carlos Salinas de Gortari, en una sesión a la que acudió también Rosario Robles y alguien más que hoy ya está tras las rejas: el abogado Juan Collado, como representante de Raúl, el hermano del expresidente.
Lo que ocurrió tras aquel año es conocido. Robles no pudo concretar su deseo de competir por la Presidencia, como era su obsesión, según Ahumada; rompió con el PRD y, años después, tras dedicarse a la consultoría privada, reapareció en la política nacional de la mano de Enrique Peña Nieto. Por su parte, el argentino enfrentó un proceso que lo mantuvo en prisión ese mismo 2004, una vez libre entabló demandas contra el PRD y Robles, procesos que nunca tuvieron conclusión favorable para él.
Aquí estamos, 15 años después, frente a lo que, repito, pareciera un remake, pero que es más bien un epílogo necesario para alguien... ¿quién querrá hacer “justicia” por lo ocurrido en 2004? Tal vez en la respuesta encontremos la razón de lo disarmónico de la operación. Buscar la vinculación a proceso de la exsecretaria de Desarrollo Social, con la Estafa Maestra como excusa; pero también buscar la imputación a proceso de quien traicionó a Robles, a partir de una demanda impuesta por ella misma. La justicia operando a favor, pero también en contra de ella. Primeros capítulos de la que parece una nueva temporada de esta historia.
ADDENDUM
Y parece que la falta de armonía no sólo está presente en el entramado Robles-Ahumada. ¿O por qué acusar de corrupto a quien también se le apoya para llegar a un organismo internacional?