La vida ya no está aquí
Estoy en la sala de espera del aeropuerto y observo que el 80% de la gente está “clavada” en sus smartphones. Camino por la calle y veo mucha gente andando como autómatas con la vista en ellos y, el colmo… ¡¡¡manejando el auto!!!
LLEGÓ PARA QUEDARSE…
Lo mismo observé en el último restaurante en el que cené, en el gym, mientras hacía ejercicio, y también mientras atendía una importante presentación profesional. Es evidente que algo de gran trascendencia sociológica está pasando y que rápidamente los seres humanos de todo el planeta estamos adoptando una nueva conducta que pronto se dará por inevitable. Baste ver que los niños de tres o cuatro años ya saben usar el gadget con los dos pulgares y pronto aprenden a hacer click y deslizar su manita para pasar de una cosa a otra, según sus pueriles deseos. Se trata, entonces, de un fenómeno de interconectividad universal que, en lo personal, creo que llegó para quedarse y que, para desgracia de muchos protocolos hasta ahora considerados correctos, se va a poner peor debido al advenimiento de nuevos gadgets que seguramente te permitirán mayor facilidad, portabilidad, seguridad y rapidez para comunicarte.
PREGUNTAS DIFÍCILES…
¿Qué ha ocasionado tal fenómeno de concentración/desconcentración de atención humana? ¿Se trata de una paradoja de buena comunicación personal con terrible incomunicación humana? Hoy por hoy, te pregunto,¿podrías vivir sin el smartphone o sin internet? Entonces, ¿lo que le ha sucedido a la comunicación humana es positivo o negativo? Obviamente que las respuestas a estas y muchas otras preguntas en torno al tema dependerán de tu situación personal, edad que tengas, del grado de dependencia que hayas desarrollado hacia todos estos nuevos elementos comunicacionales, así como del nivel de desarrollo económico del escenario social en el que vivas, pero la verdad es que se trata de un fenómeno real que no se ve que en el futuro vaya a retroceder, sino que aumentará en intensidad.
LA ALTER VITA…
Otro aspecto que como rector de una institución de educación superior llama poderosamente mi atención es el hecho de que los jóvenes, pudiendo obtener información al instante prácticamente de cualquier tema que les ocupe, crean que googlear algo pueda sustituir a la necesidad de estudiar eso mismo para saber aplicar el conocimiento. La generación actual ahora se pregunta, ¿para qué estudio si todo lo que necesito saber está en Google? Y si esta nueva tendencia la complementan con el hecho de que esa información ya no es privilegio de los intelectuales iluminados o de la secrecía política, sino que se ha abierto a cualquiera de los más de mil millones de seres humanos que hacen uso de las redes sociales todos los días, criticando, revelando, denunciando y compartiendo información, obtenemos como consecuencia que aquel viejo adagio que decía que la “información es poder” deja de tener vigencia. Hoy vivimos en una sociedad que, al comunicarse masivamente de manera verbal y no verbal de forma instantánea, deja fuera cada vez más la posibilidad de que algo pueda ocultarse o guardarse en secreto entre un grupo cerrado, pues una característica que tienen los nuevos medios de comunicación social es que nunca faltará alguien que, guiado por sus debilidades humanas, produzca fugas de información que después origine graves problemas sociales, de ahí el origen de los escándalos que han llevado en su nomenclatura la palabra leak, o sea, fuga. Finalmente y por si fuera poco, pongo en la mesa el afán desmedido de millones de personas que viven obsesionadas con cumplir el objetivo de recibir likes en sus publicaciones o de ganar cada vez más seguidores sin antes preguntarse, ¿por qué o para qué?, revelando con ello que existe una gran cantidad de seres humanos carentes de reconocimiento o, peor aún, de cobardes acomplejados que, ocultos en el anonimato, hacen del acoso verbal su principal ocupación. En esta nueva forma de vida, relativamente pocos han podido ingresar a la élite virtual de influencers o blogers, neologismos que definen a nuevas y oportunistas ocupaciones que dejan dinero a montones, pero que difícilmente permanecerán, dada la velocidad que llevan las propias redes y que las hace rápidamente obsoletas. En las redes se nace y se perece todos los días, por lo que puedo afirmar que, si hoy estás en ellas, eres importante y eres verdad, si no estás, no existes. Definitivamente, la vida ya no está aquí.
