Una dinámica de espirales

A mis hijas. Don Edward Beck 19372022 fue un académico norteamericano, experto en psicología social la tesis con la que obtuvo el grado doctoral profundiza sobre la polarización que desembocó en la guerra civil estadunidense que en 1979 ...

                A mis hijas.

Don Edward Beck (1937-2022) fue un académico norteamericano, experto en psicología social —la tesis con la que obtuvo el grado doctoral profundiza sobre la polarización que desembocó en la guerra civil estadunidense— que en 1979 renunció a su cátedra en la Universidad de North Texas para dedicarse, por completo, al estudio —y posterior resolución— del apartheid en Sudáfrica.

La situación era insostenible, y Sudáfrica se encontraba en los albores de una guerra civil; la economía sudafricana se asfixiaba entre las sanciones de la comunidad internacional, mientras que la violencia afloraba no sólo en contra de las llamadas instituciones de los blancos, sino también entre los propios integrantes de las comunidades menos favorecidas. Beck tenía una idea distinta, sin embargo: la situación que en aquel entonces sufría el país era una amenaza que podía tener muy mal término, pero que al mismo tiempo representaba una oportunidad incomparable para poner en práctica las teorías desarrolladas por su mentor, Clare W. Graves.

El mundo no es bipolar —afirmaba Graves—, sino que cada sociedad está conformada por diferentes capas, de acuerdo con el sistema de valores que comparten y las experiencias que los han marcado: en la realidad, cuando surge la polarización no existe tan sólo un tono blanco y otro negro, sino una multitud de tonalidades, colores, que pueden ser —y de hecho son— compartidos por ambos bandos.

Dinámica de espirales, le llamó Beck al entenderlo: Spiral Dynamics, en su lengua original. En sus propios términos, el color beige se identificaría con la primera etapa, y representaría a quienes —dentro de la sociedad— se encuentran en el desamparo absoluto, con necesidades urgentes de supervivencia; el color púrpura le sucedería, marcado por el tribalismo y envuelto en la superstición y la necesidad de pertenencia a un grupo. Al púrpura le sigue el rojo, que representa la necesidad de un conflicto constante para imponer la razón propia; el azul vendrá después, con todos aquellos que procuran imponer el orden en el que creen sin importar el disenso de los otros. En el nivel naranja se encontrarían quienes procuran su desarrollo personal —sobre todo en lo económico—, mientras que en el verde se ubicarían los que tienen una conciencia social más despierta y están dispuestos a luchar por las causas de la comunidad. En el amarillo se valora la capacidad de sinergia y la cooperación a los proyectos compartidos; en el turquesa, finalmente, se encontrarían aquellos que procuran la empatía absoluta y reconocen la interconexión entre todos los niveles. Para entender a la sociedad, hay que entender a sus integrantes.

Amizi Muthi, le llamaron los zulúes cuando entendieron su objetivo: el que trae la medicina poderosa, de acuerdo con su propio lengua. Beck trabajó con Leclerc desde el principio, y sus teorías fueron escuchadas por Mandela mientras se encontraba en prisión: tras su liberación siguieron trabajando juntos, y la teoría del Spiral Dynamics se consagraría en 1995 con los sucesos narrados en la película Invictus, que no sólo retrata el triunfo de un equipo deportivo, sino el logro de una nación en la que todas sus capas fueron capaces de comprometerse —y unirse— cuando quien ostenta el liderazgo plantea un objetivo común a todos.

El mundo no es bipolar, sino que está compuesto por diferentes capas de gente que comparte los mismos valores y se ha enfrentado a circunstancias similares: en nuestro país, en realidad, no existen tan sólo chairos y fifís, sino grupos con afinidades y valores comunes que pueden coincidir si se despojan de sus etiquetas y son capaces de enfocarse en sus posibles coincidencias. Origen no es destino, y la Presidenta recién electa no tiene por qué seguir el camino de quien le procuró el poder absoluto: origen no es destino, y Claudia tendrá la oportunidad incomparable de emprender su propio camino e integrar a todas las capas de la sociedad en un proyecto superior. El tiempo dictará su sentencia: la medicina poderosa, mientras tanto, está al alcance. Todo es, a final de cuentas, una dinámica de espirales.

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