They ain’t seen shit yet

“Trump regresará en enero”, afirmaba Tom Homan, el antiguo director del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas ICE, por sus siglas en inglés, el lunes pasado. “Estaré pegado a él, y voy a dirigir el mayor esfuerzo de deportación que haya visto este país. ...

Trump regresará en enero”, afirmaba Tom Homan, el antiguo director del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas —ICE, por sus siglas en inglés—, el lunes pasado. “Estaré pegado a él, y voy a dirigir el mayor esfuerzo de deportación que haya visto este país. They ain’t seen shit yet, advirtió. Esperen al 2025”.

“Vamos a traer a Tom Homan de regreso, por cierto”, declararía el exmandatario, al día siguiente, en uno más de sus discursos cargados de odio hacia los migrantes. They ain’t seen shit yet, amenaza desde ahora quien no sólo se encargará de instrumentar la deportación de alrededor de veinte millones de personas, anunciada por el candidato, sino que, además, es uno de los cerebros detrás de la iniciativa y colaborador en el Proyecto 2025 del que Trump ha tratado de desligarse sin demasiado éxito. Tal vez ya no sea necesario.

El Proyecto 2025 es un plan respaldado por la Heritage Foundation, y en cuya elaboración participó un gran número de excolaboradores del expresidente. El objetivo que persigue es la transformación de la sociedad de acuerdo a los valores más conservadores, y el mecanismo que plantea es conferirle poder absoluto al titular del Ejecutivo, al tiempo que se somete a los demás poderes y se eliminan los órganos autónomos que permiten los checks and balances necesarios para el funcionamiento de cualquier democracia moderna.

Una historia, tristemente, conocida. El FBI desaparecería, así como el Departamento de Educación. El Departamento de Justicia dependería del presidente, y el Departamento de Homeland Security sería desmantelado para crear una fuerza más poderosa capaz de hacerse cargo de la frontera. La construcción del muro se reanudará, y se le asignarán todos los recursos necesarios; los migrantes serán perseguidos como criminales, y se brindará impunidad a las fuerzas del orden que contribuyan a su arresto. Las políticas contra el cambio climático darían marcha atrás, y se impondrían barreras al comercio internacional; la Reserva Federal sería abolida, el aborto será restringido, y se terminará con los derechos de género y todo lo que se identifique como woke.

La campaña de Joe Biden se quedó sin argumentos para ocultar el evidente declive de quien todavía se encuentra a cargo del país, y prefirió apelar al miedo que puede despertar el autoritarismo. El presidente se refirió al Proyecto 2025, y recordó las causas criminales que enfrenta su rival; los medios afines se refirieron a su contrincante como un delincuente sin cansancio, y las búsquedas en Google explotaron mientras que Trump trataba de deslindarse de su contenido.

Entonces llegaría el mitin de Pensilvania. Los disparos, la incertidumbre, el puño en alto con el rostro ensangrentado. La imagen misma del sueño americano: la fortaleza de un hombre que se levanta, tras recibir un tiro a la cabeza, frente a la debilidad de un anciano que trastabilla y no es capaz de recordar nombres propios. Donald Trump se convirtió en un símbolo que trasciende a su propia ideología, y que en sí mismo encarna los valores más fundamentales de una sociedad sedienta de héroes: los demócratas se han quedado sin candidato competitivo ni justificación para persistir en una campaña negativa, y sus principales exponentes no han tenido más remedio que sumarse al respaldo de quien, con la herida aún sangrante, ha sabido capitalizar la situación. Fight!, fight!, fight!

En el medio, como siempre, quedamos nosotros. They ain’t seen shit yet, ha sido la advertencia que hoy recibimos con tiempo suficiente: Trump regresará con furia, y México se enfrentará al periodo más difícil de la historia moderna. La sociedad mexicana está dividida, y nuestras instituciones endebles; la Presidenta, en el papel, tendrá poder absoluto, pero en los hechos vivirá a la sombra del caudillo. “Sea como sea”, lamentó el Presidente de nuestro país el atentado que casi cuesta la vida de su homólogo: “Sea como sea”, celebrará el estadunidense, en enero, cuando cierre la frontera y Tom Homan comience las deportaciones. They ain’t seen shit yet….

Temas: