Ni contubernios ni complicidades
“He llevado algunos juicios brutales contra el gobierno estadunidense, y sospecho que, si le preguntas a los fiscales en cualquiera de esos casos qué piensan sobre mí, ciertamente no soy su abogado defensor favorito”, expresó el abogado Jeffrey Lichtman tras la ...
“He llevado algunos juicios brutales contra el gobierno estadunidense, y sospecho que, si le preguntas a los fiscales en cualquiera de esos casos qué piensan sobre mí, ciertamente no soy su abogado defensor favorito”, expresó el abogado Jeffrey Lichtman tras la audiencia en la que Ovidio Guzmán se declararía culpable de todos los cargos que se le han imputado.
“Dicho esto”, continuó, “la idea de que el gobierno estadunidense pudiera incluir al gobierno mexicano en cualquier tipo de negociación o decisión legal estadunidense es absurda, si se toma en cuenta el caso del general Cienfuegos”. El abogado sabe cómo manejar a la opinión pública, y estaba decidido a poner el dedo en la llaga. “El gobierno de México, después de que Cienfuegos fuera acusado y arrestado aquí, insistió en que fuera devuelto y dijo que lo juzgarían ellos mismos en un tribunal mexicano: fue devuelto a México, y de inmediato fue exonerado. Y no solamente fue exonerado, sino que el presidente mexicano dijo que la DEA fabricó la montaña de evidencia contra Cienfuegos, lo cual fue absurdo, una vez más”.
La bomba había sido arrojada, y su carga era expansiva. “Los numerosos testigos que comparecieron en la corte en el caso de El Chapo Guzmán, del cual formé parte, dejaron claro que los cárteles habían pagado al Ejército mexicano —y al gobierno, hasta su cima— para evitar ser acosados, arrestados o acusados en México”.
“Esto no era Osama bin Laden, a quien los estadunidenses tuvieron que capturar viviendo en una casa de seguridad en Pakistán”, aseguró quien por su experiencia conoce, como muy pocas personas, el funcionamiento interno del Cártel de Sinaloa. “Éste era El Mayo Zambada viviendo en México, y el gobierno mexicano no hizo nada. Así que lo que le diría a la presidenta Sheinbaum es que quizá debería de revisar a sus predecesores en la oficina de la Presidencia, e intentar averiguar por qué sucedió eso”.
“Sé que la presidenta Sheinbaum ha insistido en que El Mayo Zambada sea llevado de vuelta a México para enfrentar los cargos en ese país”, afirmó posteriormente. “Sospecho que —y no estoy, de nuevo, hablando en nombre del gobierno estadunidense porque soy la última persona que debería de hacerlo—, pero la idea de que alguna vez harían tal cosa, después de lo que pasó con Cienfuegos…”.
“Primero decir que son irrespetuosas, totalmente, de la institución presidencial”, respondió desde Sinaloa la presidenta Sheinbaum, al ser cuestionada sobre las declaraciones del abogado. “También hay que decir, que es fundamental, que nosotros no establecemos relaciones de contubernio ni complicidad con nadie”, aseguró al lado del gobernador Rubén Rocha Moya, quien desviaba la mirada y mantenía un rostro adusto. “Eso lo sabe el pueblo de México, y lo saben todas y todos”.
But not everyone. “Usted recordará que, a pesar de nuestra sólida relación, los EEUU han impuesto aranceles a México para resolver nuestra crisis de fentanilo”, se dirigió el presidente Trump a la mandataria en su propia red social. “México me ha ayudado a asegurar la frontera, pero lo que ha hecho no es suficiente. México no ha detenido aún a los cárteles que están tratando de convertir a toda Norteamérica en un patio de juegos del narcotráfico. Obviamente, no puedo dejar que eso suceda. A partir del 1 de agosto de 2025 vamos a imponer una tarifa adicional del 30% a los productos mexicanos enviados a Estados Unidos (…) Si México tiene éxito en desafiar a los cárteles, y detener el flujo de fentanilo, podríamos considerar ajustes a esta carta”.
El gobierno mexicano ha cumplido con creces, sin embargo: los decomisos de fentanilo rebasan con mucho los niveles históricos, y los laboratorios se destruyen como nunca antes. Los gringos, por lo visto, cuentan con información que aún no han develado y están a la espera de acciones más contundentes: quizá, sólo quizá, ha llegado el momento de revisar a los predecesores e intentar averiguar por qué ha pasado todo esto. Ni contubernios ni complicidades: lo que se ha hecho, hasta ahora, no es suficiente.
