La vuelta al mundo en 80 segundos

Las cargas de los granaderos, las nubes de gas lacrimógeno, el asalto de los manifestantes hasta lograr el derribo de las vallas. Los policías heridos, la violencia del Bloque Negro.Un hombre con sombrero enarbola una bandera en el Zócalo, y permanece incólume ...

  • Las cargas de los granaderos, las nubes de gas lacrimógeno, el asalto de los manifestantes hasta lograr el derribo de las vallas. Los policías heridos, la violencia del Bloque Negro.

Un hombre con sombrero enarbola una bandera en el Zócalo, y permanece incólume mientras la policía se aproxima hacia los manifestantes. Unos instantes después es arrojado con violencia al suelo, donde los granaderos lo rodean y comienzan a golpearlo con sus escudos. 

Las imágenes le dieron la vuelta al mundo en 80 segundos. O menos. En una, agentes de la policía patean varias veces a un hombre en la cabeza; en otra más, un agente de la policía aprovecha que llevan a un joven detenido para golpearlo en la sien por la espalda. Las cargas de los granaderos, las nubes de gas lacrimógeno, el asalto de los manifestantes hasta lograr el derribo de las vallas. Los policías heridos, la violencia del Bloque Negro. 

El gobierno y sus medios afines se apresuraron a deslegitimar la protesta, por la edad de sus participantes o por no haber logrado llenar el Zócalo: la opinión pública internacional, por su parte, ha contemplado con horror la falta de gobernabilidad en un país al que el presidente de EU acusa frecuentemente de encontrarse bajo el control del crimen organizado. “Hemos progresado con Venezuela para frenar el tráfico de drogas”, declaró Donald Trump el mismo día, desde el avión presidencial. “Pero tenemos un problema con México”, aseguraría.

México se encuentra bajo el escrutinio del mundo entero. Quien planeó la defensa de Palacio Nacional no se detuvo a pensar que nos encontramos en vísperas de una renegociación comercial de gran calado; quien permitió el ataque a los manifestantes —o dio su orden— no consideró que estamos a sólo unos meses de ser anfitriones del evento internacional más importante y con mayor visibilidad del año. De nada sirven las declaraciones de la presidenta de Morena, aunque asegure que marcharon los mismos de siempre sin jóvenes, o que un día López Obrador logró reunir a un millón doscientos mil: lo que importa en realidad, no sólo a los inversionistas, aficionados al futbol o al presidente norteamericano, sino, sobre todo, a la sociedad mexicana, es la certidumbre jurídica de un país cuyos tratos se rigen bajo un estricto Estado de derecho. Un país que, como demuestran las imágenes de la represión policial en el Zócalo, no somos ni remotamente.

La marcha fue enorme, y se desarrolló en paz hasta llegar al Zócalo. Los partidos políticos y movimientos actuales no tienen, por sí solos, el poder de convocatoria suficiente para realizar una manifestación de tales dimensiones: la ciudadanía, sin embargo, parecería estar pidiendo a gritos el surgimiento de alguien que la convoque no sólo a protestar a la calle, sino a atreverse a soñar con un futuro mejor y distinto. Un futuro que, por cierto, no ofrece el ente amorfo de la llamada Generación Z.

La gente está enojada, y salió a protestar sin saber a ciencia cierta lo que se suponía que estaba apoyando: el gran reto, de ahora en adelante, consistirá en transformar dicho enojo en esperanza. Las “exigencias” de la Generación Z no sólo resultan pueriles sino que son inviables: de nada sirve organizar una segunda marcha al Zócalo, dentro de una semana, si lo que se pretende que se apoye no tiene ni pies ni cabeza. El PRI ha perdido cualquier traza de credibilidad, mientras que el PAN parece haberse atorado en su relanzamiento: los partidos políticos tradicionales no han sido capaces de reinventarse ante el electorado, y la oportunidad se abre —naturalmente— para los partidos en formación.

La marcha fue enorme, y se desarrolló con tranquilidad hasta llegar al Zócalo: la ciudadanía caminaba a su propio ritmo y gritaba consignas sin perder el entusiasmo. El electorado, de contarse con una propuesta adecuada, está mas que listo para atreverse soñar con un futuro distinto. Con un México mejor.

Temas:

    X